Chocó se convirtió en punto de mira tanto para actores armados ilegales como para empresas multinacionales que desean explotar sus riquezas minerales y vegetales. Algo nada novedoso, pero hoy más que nunca con poderosos intereses que se entrecruzan.

Por: Steven Morales Palacio

Durante cinco días (del 4 al 8 de marzo) el Frente 57 de las Farc mantuvo en paro al departamento del Chocó. Prohibió la movilidad fluvial, terrestre y aérea en los municipios de Riosucio, Carmen del Darién, Unguía, Acandí, Bahía Solano, Bojayá, Juradó, Murindó, Medio Atrato y Vigía del Fuerte, ubicados en las cuencas de los ríos Atrato y San Juan. La restricción también aplicó a las carreteras que conducen de Medellín-Quibdó, Quibdó-Pereira y Quibdó-San Juan.

Fotografía de César Romero

Las pérdidas económicas diarias se contaron por millones. Ricardo Virviescas, de la Asociación Colombiana de Camioneros, le dijo a Caracol Radio que el gremio perdió 300 millones de pesos al día, por no poder entrar y sacar productos de la región; la Cámara de Comercio de Chocó también reportó que el comercio perdió 3.000 millones de pesos en los días que duró el paro armado. Se habló de desabastecimiento en los municipios de Capurganá, Acandí, Tadó y el sur del Chocó. De igual forma el comercio se vio afectado, pues se temió que subieran los precios de los alimentos, por el posible desabastecimiento.

El transporte de pasajeros estuvo paralizado, ya que varias empresas fueron atacadas por las Farc, entre las que se encontraban la aerolínea ADA, que fue agredida con un petardo en sus oficinas de Capurganá, y Flota Occidental, que transporta pasajeros por vía terrestre desde Pereira a Quibdó. Los guerrilleros incendiaron dos de sus buses y mataron al conductor Otoniel Rincón en las inmediaciones de Pueblo Rico, municipio de Risaralda cercano al Chocó.

Con el paro se conmemoró el cuarto aniversario de la muerte de Raúl Reyes, líder guerrillero que murió en el 2008 en las selvas ecuatorianas, luego de que la Fuerza Aérea Colombiana bombardeó el campamento en el que se encontraba.

Fotografía de César Romero

Los efectos políticos del paro han hecho que aumente el pie de fuerza en el departamento y en la vía que conduce de Pereira a Quibdó se han instalado 600 efectivos de la fuerza pública y además se han colocado 16 puestos de control, con el fin de mantener el orden en la vía. Fuera de eso, a la zona se trasladaron el presidente Juan Manuel Santos, el ministro del interior Germán Vargas Lleras y por último, el ministro de defensa Juan Carlos Pinzón, quien manifestó que fueron apostados en el departamento otros 300 efectivos de la fuerza pública. Además, el presidente Santos anunció inversiones en educación, vías, acueducto y alcantarillado.

El trasfondo del paro

El Chocó es fundamental para las Farc en el tráfico de armas y drogas. En el departamento, a diciembre de 2008, la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) reportó que había 2.794 hectáreas de coca sembradas. Esto es primordial para el grupo insurgente -y más ahora que dejó el secuestro extorsivo como fuente de financiación- ya que el tráfico de drogas representa un porcentaje importante de sus ingresos. Según los organismos de inteligencia del Estado 76 por ciento de los bloques de las Farc se dedican al narcotráfico.

Fotografía de Cesar Romero

La droga y las armas circulan por cuatro corredores estratégicos en el Chocó: a) Antioquia – Juradó (límites con Panamá), a través de los ríos Juguamiandó y Sotaquí; b) Valle del Cauca, Eje Cafetero – Litoral del San Juan (límites con el océano Pacífico), a través de los ríos Garrapatas, Sipí y San Juan; c) Interior del país – Bahía Solano; d) Puerto de Buenaventura – Bajo Baudó – Antioquia o Panamá, por las vías marítimas de la Serranía del Baudó y el río Atrato.

Nótese que Juradó y Bahía Solano,  municipios por los que pasan las armas o las drogas, están dentro de los mencionados por las Farc en el panfleto que declara el paro armado.

Otra de las posibles causas de la presencia de las Farc en el Chocó, podría ser la pobreza. De acuerdo con las cifras entregadas por Mesep (Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad) en el 2012, el 64,9 por ciento de la población chocoana vive en la pobreza y el 33,6 por ciento vive en la extrema pobreza, lo que podría justificar el caldo de cultivos para grupos ilegales en el Chocó.

Si a lo anterior se añade que el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas en el departamento, según Planeación Nacional, era del 79,2 por ciento y la tasa de analfabetismo  era del 24,9 por ciento en el 2010, se puede concluir de que hay condiciones propicias para que haya y siga habiendo presencia de las FARC en el Chocó. Con el agravante de que la tierra se ha concentrado en los últimos años, pues el índice Gini -que se utiliza para medir el grado de concentración de la tierra-, muestra que en el 2001 era de 0,82 y pasa a 0,85 en el 2009 (mientras más cercano se está a 1, más concentrada está la tierra), lo que hace previsibles las manifestaciones populares por la repartición desigual de la tierra y las Farc podrán capitalizar el descontento de las gentes.

Fotografía de César Romero

Por último, el Chocó además de ser estratégico y contar con unos altos índices de pobreza, es uno de los departamentos más ricos en recursos naturales, minerales e hídricos. Las explotaciones mineras están en Nóvita y las madereras en Bahía Solano como lo difundió en su momento Tras la Cola de la Rata; puede que las Farc estén maltrechas por la pérdida de varios de sus cabecillas, pero su poder en el Chocó es grande, y el papel que puede jugar en la reingeniería y cambio de estrategia por las que está pasando el grupo guerrillero, hacen que sea de suma importancia poner los ojos sobre el territorio.

Para conocer los antecedentes de la situación en el Chocó, esta crónica de Gabriel García Márquez escrita en 1954 ‘La riqueza inútil del platino colombiano’ . Y nada parece haber cambiado.