LA POBREZA: PRIVACIÓN DE CAPACIDAD, DE IGUALDAD Y DE JUSTICIA

El olor que define la clase social se establece entre la tensión y el miedo de las clases privilegiadas, al sentirse invadidas y amenazadas por los pobres; pero también, por el anhelo y el deseo de esos pobres de usurpar el lugar de vida de las clases privilegiadas.

Escribe / Nur Elçik – Ilustra / Stella Maris

Mientras caminaba por las calles de la ciudad de Bogotá reaccioné al olor proveniente del hombre que se me acercó para pedirme dinero, sentí una especie de cómoda vergüenza, resultado de una autocrítica intelectual por el lugar de clase que aquella situación representaba, él sonrió frente a mí, diciendo: “¡Mi olor llega hasta el final!” A menudo es así: el olor es la metáfora de la diferencia de clases.

Aclaremos un poco esta situación recordando la película “Parasite”, observamos el sentimiento de vergüenza de Chung-Sook, al confirmar su experiencia de pobreza expresada en el máximo límite de su existencia. Como espectadores somos testigos de cómo él siente vergüenza y disgusto, cuando su jefe se da cuenta del olor de su pobreza, cuando él mismo percibe su olor, de la manera como su jefe lo observaba. El olor, que nada tiene que ver con el lavado o la limpieza de las ropas, se torna en el límite social significante de la pobreza, en aquello que ata, a la pertenencia de una clase social. El olor que define la clase social se establece entre la tensión y el miedo de las clases privilegiadas, al sentirse invadidas y amenazadas por los pobres; pero también, por el anhelo y el deseo de esos pobres de usurpar el lugar de vida de las clases privilegiadas. Si la pregunta principal de la película es: ¿quiénes son los parásitos en realidad? ¿Es la familia pobre la que engaña para conseguir un trabajo en la casa de la familia rica? o ¿Es la familia rica que no puede realizar sus tareas básicas, sin el esfuerzo de la familia pobre, para así continuar una vida confortable, obtenida a partir de la explotación y precarización laboral?

La pobreza como privación de capacidad

Los ingresos económicos son una de las condiciones mínimas para que las personas puedan llevar una vida digna, pero no son el único factor determinante de sus capacidades, debido a que las relaciones entre clases son más que la falta de ingresos económicos o de la explotación social y laboral. Por lo tanto, hay que indicar que la pobreza no sólo hace referencia a elementos monetarios, tiene que ver con la privación de capacidades básicas que se encuentra determinada por la pobreza cotidiana, cada vez más evidente en actos como, por ejemplo, en la señora encargada de la limpieza de una casa, que cena separada de los propietarios del hogar. Al preguntarle por qué, ella responde: “En realidad, me quieren mucho, pero comer juntos es otra cosa”. Este ejemplo es precisamente, una evidencia de “La pobreza como privación de capacidad”, es aquel estado de concepción de bloqueo personal y social, de no poder sentarse en la mesa con los dueños de casa. A esto, le sigue la normalización de incapacidad, del asumir que no puede sentarse en esa mesa, a la obediencia y limitantes propios, ya sea por las condiciones económicas, por la falta de educación, por la falta de cultura de civilización, etc., en tanto condicionantes que conforman la incapacidad y culpa propia.

Esta tendencia de autoculpabilidad es uno de los resultados históricos, políticos y sociales de estados y gobiernos en los que poco existen bases de una sociedad democrática. Produciendo sí, conductas y comportamientos que disciplinan las personas y las poblaciones, a asumirse como responsables de sus condiciones de fracaso, de incapacidad y de infelicidad, o cuando más, de su falta de mérito. En situaciones como estas, mientras los ricos son triunfadores, gracias al conjunto de sus talentos; los pobres, además de no poder culpar a nadie de sus fracasos, se culpan a sí mismos por su falta de iniciativa, de emprendimiento y de innovación; son pobres por su propia incapacidad. Es así como los pobres en Colombia acusan a los pobres venezolanos por la situación de desempleo nacional, además de suponer que la inseguridad, la violencia y los robos, tienen por única causa la migración de venezolanos al país. De manera similar, en las redes sociales abundan las expresiones de jóvenes que se culpan a sí mismos por no aprender inglés, cuando hay tantos recursos en línea, de mujeres que piensan que no pueden encontrar pareja, porque no son lo suficientemente bellas, en fin, de personas que atribuyen su poco éxito a que “no trabajan suficientemente bien”, a que no pueden desarrollar todas sus capacidades personales, por las condiciones y límites de su actividad laboral.

Igualdad y Justicia

El “enfoque de desarrollo humano” es insuficiente al ser definido como el aumento del ingreso nacional per cápita, el cual pone a las personas en el centro del desarrollo al enfatizar la expansión de todas las preferencias y opciones económicas, culturales, políticas o sociales de individuo. (Amartya Sen) lo cual demuestra que el crecimiento de los indicadores económicos, como el aumento del empleo y el desarrollo tecnológico, si bien son relevantes, lo son en tanto posibiliten y amplíen el espacio de la libertad de los sujetos. Libertad, comprendida como el espacio ofrecido social y económicamente, para que cada persona construya un lugar que le proteja contra las limitaciones ocasionadas por las situaciones de pobreza. Se demuestra pues, como en términos de exclusión: la pobreza, es “el estado de no poder sentarse en la mesa con ellos” es la evidencia de situaciones sociales más complejas, situadas entre las relaciones que producen incapacidad, injusticia y desigualdad.

En este sentido puede definirse la igualdad no como el estado en el cual todas las personas tienen la misma cualidad “común”, el sentido de igualdad basado en la uniformidad y en la similitud no equivale a las personas, en tanto a lo que puedan hacer y, por lo tanto, al ejercicio de su libertad, esto es, que todos tengan el derecho a hacer leyes, no significa que todos puedan hacerlas. Por eso, la justicia no es solo la declaración política que las personas son iguales en derechos, sino la toma de medidas que fortalezcan la posición social de los sujetos y sus medios de protección frente a las condiciones que conlleva la pobreza.

En este sentido, la privación de justicia es una relación política entre la emancipación y la lucha contra la privación de capacidades . Para comprender como la pobreza hace perder la capacidad para realizar ciertas acciones sociales y de cómo se ven privados los pobres por su posición social, es importante evaluar la pobreza con todos los factores que la determinan en la sociedad. Sobre este tema Amartya Sen, indica la importancia de evaluar la pobreza como privación de capacidad, esto es, considerarla dentro de una unidad de políticas, sociales, de género, de juventud, de infancia, de salud, en fin, de los objetivos sociales y, por lo tanto, que determinarán la economía.

Considerar la pobreza en términos del goce de los derechos sociales y fundamentales mencionados, permite ver a quien se le priva de sentarse en una mesa, de asistir a una obra teatral, a una reunión política, a las oportunidades de encontrar trabajo, entre algunas otras relaciones que la determinan. Por ello, esta situación nos dirige no sólo a la pobreza, sino también, a revelar las condiciones de desigualdad y de injusticia que la crean.

Si analizamos la pobreza como privación de capacidad juntos en la desigualdad y derechos humanos, podemos ver mejor a quién se le niega la capacidad de hacer qué con estas violaciones de derechos humanos. El proceso de paz interrumpido de Colombia, la fuerte represión estatal a las protestas y manifestaciones de la población, ocasionadas por el hambre, la exclusión de mujeres,  de negros,  de campesinos, la insatisfacción juvenil, los refugiados no vacunados,  las manifestaciones prohibidas, el impacto del aumento de las tasas de covid en los pobres, las activistas que han sido privados de su derecho básico a la vida, cuéntanos más que una violación de derechos, habla de aquellos a quienes no se les permite sentarse en “La mesa viva” con oportunidades para realizar sus capacidades.