Estuvimos cinco días en Tierrabomba, una isla de Cartagena, con el fin de conocer el mayor problema que aqueja a los habitantes de una localidad en especial, que lleva el mismo nombre de la isla. Esta historia le permitirá conocer una perspectiva diferente de Cartagena, porque más allá del turismo se vive un drama.

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Texto: Andrés López, Diego Sepúlveda y Diana Patiño 

Fotos: Diego Sepúlveda 

Desde hace 17 años la erosión marítima afecta las playas de Tierrabomba, pero en los últimos tiempos se ha incrementado, dejando sin casa a muchos de sus habitantes, quienes luchan para que el gobierno ponga en marcha un proyecto de protección costera, para detener de raíz este problema.

14. Infografía de Tierrabomba

Pero este año nació una nueva ilusión para los habitantes de la isla, ubicada a tan solo cinco minutos en lancha del imperio hotelero de Bocagrande y El Laguito (barrios de Cartagena), porque supuestamente -después de más de 10 años de espera-, al fin se ejecutarán las obras de protección, ya que la erosión se ha tragado literalmente 260 casas, una de ellas fue la de Mendolina Otero, una anciana de 74 años que aún duerme con la preocupación de que el mar le pueda arrebatar su vida.

A pocos minutos de la zona más lujosa de Cartagena se encuentra Tierrabomba, una gran isla de 198.499 hectáreas de superficie, que a su vez está conformada por cuatro localidades: Punta Arena, Caño del Oro, Bocachica y Tierrabomba, que para lamento de sus pobladores, gran parte de sus terrenos pertenecen a particulares y empresas privadas.

Algunas zonas de la isla tienen suelos deteriorados.

Sin embargo, la situación es tan agobiante que abunda el hacinamiento en la isla. José Javier Moncari, miembro del consejo comunitario de Tierrabomba, dice que “hay casas que tienen cuatro familias, por ejemplo está el papá con la mamá, está el hijo con la esposa, sus hijos; está el otro hijo con la esposa y sus hijos. Donde hay gente que duermen es apretaíto”. Afirma que seguirán esperando que la administración municipal se pronuncie sobre la reubicación de las familias que se quedan sin un techo donde vivir.

El softball es el deporte que une a todas las familias de la isla.

El softball es el deporte que une a todas las familias de la isla.

Animales que se pueden encontrar en la isla, casi como si no tuvieran dueño.

Es común ver parlantes afuera de las casas de los habitantes.

Es común ver parlantes afuera de las casas de los habitantes.

Una nueva ilusión

A orillas de las calles polvorientas y con un fuerte sol de medio de día, se escampa bajo la sombra de un árbol doña Elisa Liñán, una anciana de 76 años que, con la ayuda de su hija, arma su puesto de dulces para recoger los pocos pesos que le dan de comer a ella y a su numerosa familia. Mientras lee las últimas páginas de un periódico viejo, parpadea lentamente, suspira y  expresa con nostalgia: “yo tengo la esperanza de que no me voy a ir a pique, porque Dios es grande y poderoso, pero estamos esperando los trabajos que iban a hacer, porque la ola es la que hace daño”.

Así como doña Elisa, ninguno de los 2.776 isleños esperaban la noticia de que hay un ganador en la nueva licitación para la construcción de las obras de protección costera. Hasta la fecha no se ha dado un aviso oficial a los pobladores, explicando que la firma Rash Ingeniería S.A. será la encargada de poner en marcha el macroproyecto que tendrá un costo aproximado de 25.000 millones de pesos, el cual consiste específicamente en la construcción de nueve espolones, siete rompeolas y un muro marginal a lo largo de la línea costera.

Único espolón con el que cuenta la isla, entregado por el gobierno distrital hace ocho años.

Único espolón con el que cuenta la isla, entregado por el gobierno distrital hace ocho años.

Las horas y los minutos no se detienen. El mar no espera y sigue chocando contra la isla, arrastrando metros de tierra, que quizás dentro de unos años serán solo agua salada en la inmensidad del Océano Atlántico. Entonces, sin protección hasta ahora, varias playas de la localidad se encuentran atestadas de basuras, estas son el efecto de todo lo que dejan los turistas cuando se divierten en las playas de Bocagrande.

Algunas playas de la isla están atestadas de basura.

Algunas playas de la isla están atestadas de basura.

Alfonso Arrieta, quien actualmente se desempeña como Director del Departamento de Hidráulica de la Universidad de Cartagena y quien también es el único consultor con el que cuenta la Alcaldía para la realización de cualquier plan de protección costera, sostiene que se convertiría en una zona de protección. “Es más, si Cartagena no tuviera todas las estructuras que tiene y el mantenimiento que se le hace, ya no existiría -continúa-, como en la época de la Colonia cuando se hicieron las escolleras que están sumergidas para proteger las murallas, aunque a veces se piense que son feas, pero por lo menos son funcionales”.

 

Intereses divididos

El 23 de noviembre del 2013 fue el día que les generó a los tierrabomberos miles de dolores de cabeza, por la firma del Decreto 2371, pues debido a eso sus tierras tomaron una importancia de otro nivel.

Pero conviene echar una mirada al pasado. En 1921, uno de los factores que generó el desplazamiento de los pescadores de Bocagrande hacia esta isla, fue la construcción de casas a través de la compañía canadiense Andian National Corporation Limited, la cual se estableció en Bocagrande y comenzó a construir las primeras casas.

Luego, en 1957, el Gobierno Nacional cedió gratuitamente la Isla de Tierrabomba a la Heroica, a excepción de las áreas reservadas a la Armada Nacional, con esto se marcó finalmente la lucha eterna de los isleños por recuperar sus tierras.

12. Mapa de la isla

Acerca de esto, Irina Junieles, defensora regional del pueblo en el departamento de Bolívar,  explica que lo que sucede en la isla “es una situación que ha debido controlarse con mucha anticipación, pero que lamentablemente no se hizo y que ha tenido unas consecuencias graves para la vida de la gente que hoy está sufriendo unas condiciones de vulnerabilidad”.

Al llegar a la isla, cuando el sol intenta esconderse entre las nubes, se siente el golpe fuerte del mar, que anuncia la hora de apagar los motores rugientes de las lanchas, porque sube la marea y el mar se pone pesado.

Alfonso Arrieta, el consultor de la Alcaldía de Cartagena sobre obras marítimas, dice que “el cambio climático puede agrandar el nivel medio -del mar- y al hacerlo, este humedece más zonas que antes no lo estaban. Por ello, aquí prima más la fuerza del oleaje y el tamaño de las olas que el cambio climático”.

Sin embargo, la erosión y la ocupación irregular de zonas cerca a las playas serían los dos grandes problemas que aumentan el deterioro de Tierrabomba, porque según el capitán de puerto de Cartagena, Julio Poveda, “en el litoral caribe colombiano hay diferentes construcciones desarrolladas que pueden generar afectaciones en zonas aledañas y cualquier modificación que se genere sobre la línea de costa, generará unas acciones antrópicas en ciertas zonas”.

 

Estado vs voz del pueblo

Iván Martínez – Actual Viceministro de Infraestructura de Colombia

Iván Martínez – Actual Viceministro de Infraestructura de Colombia

Desde una cómoda oficina, ambientada por un aire fresco producto del aire acondicionado,  el antiguo secretario de Infraestructura de Cartagena, Iván Martínez Ibarra, lanza comentarios que podrían herir los sentimientos de los habitantes de la isla y más si sostiene que están invadiendo terrenos privados: “hay una polémica muy grande porque Tierrabomba, la mitad es de la Armada y la mitad es de la Alcaldía, no hay más propietarios. Todo el que está ahí, está de manera ilegal”.

Haciendo frente a la versión de Iván, Myrla Aarón, representante legal del consejo comunitario –este consejo se encarga de defender la isla de Tierrabomba, con base en la inconformidad de la comunidad– culpa al gobierno distrital sobre el robo de terrenos, explicando que “se hizo con el objetivo de desarrollar el sector de Bocagrande y El Laguito; sin embargo, para los isleños no ha habido ningún desarrollo. Sí, hay un crecimiento económico para un grupo de inversionistas que se la jugaron, pero desarrollo como tal no hay, es una explotación que se hizo, llevándose por delante una etnia”.

Al parecer la isla se vuelve a inundar de mentiras, pues hasta ahora no se ha iniciado el macro proyecto de protección costera. Por eso, hoy más que nunca Tierrabomba va camino al fondo del mar.