(…)  basadas en un libro lleno de contradicciones que, en ocasiones, sospecho que muchas, ni siquiera ha sido bajado nunca del atril de la sala de sus casas.

Por: Edwin Alejandro Hurtado

Imagen tomada de: http://buhosenelagora.blogspot.com/2013/01/aclaracion-innecesaria-1-yahve-no-es.html

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Esta es una de esas aclaraciones que uno pensaría que no hay que hacer, pero ante la insistencia de algunos, no queda otra opción. Según los libros sagrados de las tres religiones monoteístas principales, su deidad cometió, por decirlo de alguna manera, más de un atropello (ya saltarán los relativistas). Al querer erigirse dichas religiones como guardianes y únicas depositarias de la moral, cosa que no es cierta, parece sorprendente entonces que sus respectivas deidades presuntamente cometieran tantas atrocidades, que incluso luego fueron consideradas pecados o se convirtieron  en reglas conductuales de sus feligreses.

Richard Dawkins, con su ironía característica, argumenta en contra de la moral de los fundamentalistas bíblicos así:

“Muertes en la Biblia: el dios Yahvé mató a 2.270.365 (sin incluir las víctimas de Sodoma y Gomorra, del diluvio de Noé, y de las múltiples plagas, hambrunas, fieras serpientes, etc., porque no se proporcionan cantidades específicas al respecto). Satán mató a 10″.

Lo que quería aclarar, entonces, es que cuando se hacen este tipo de críticas, no se está aceptando la existencia de las deidades ni de sus contrarios, como algunos parecen creer. Lo único que hace Dawkins es jugar con las contradicciones internas de la moral de unas personas, que le quieren imponer su visión antirrealista a la sociedad de manera gratuita.

José Saramago, por ejemplo, también ha expresado esta crítica brillantemente, al opinar que el dios bíblico, era una figura “cruel, mala persona y vengativo”, ya que “fue creado por los hombres a su imagen y semejanza”.

La verdad, creo sinceramente que las personas los entienden, y que es solo otro caso más, entre muchos, en que los creyentes buscan una excusa por doquier para justificar sus creencias, basadas en un libro lleno de contradicciones que, en ocasiones, sospecho que muchas, ni siquiera ha sido bajado nunca del atril de la sala de sus casas.