Reseña del libro “Patadas de ahorcado”, escrito por Juan Carlos Iragorri.
Por: Steven Morales Palacio
Antonio Caballero es quizá el mejor columnista de opinión que tiene Colombia en la actualidad. Juan Carlos Iragorri en su libro Patadas de Ahorcado entabla una extensa conversación con el periodista bogotano, que se desahoga, habla de su vida y patalea.
El libro comienza por la familia Caballero, su infancia en la hacienda Tipacoque, los viajes de Bogotá a Boyacá, donde pasaba largas temporadas acompañado de su padre Eduardo Caballero, que era escritor y profesor, de pensamiento liberal feudal y gran bebedor de Whisky. Su madre Isabel Holguín, descrita por Caballero como cristiana de Cristo y no de la Iglesia, influyó junto con su padre en la forma que piensa y ve el mundo, por eso es de Izquierda.
La Izquierda para Caballero es libertad, o al menos la búsqueda de ella, pues nunca se la tiene del todo. La derecha por el contrario es el autoritarismo, el gobierno, las leyes, el orden; la libertad es desorden, por eso no hay gobiernos de Izquierda, sólo de Derecha.
Luego de recorrer la historia familiar e ideológica, Iragorri indaga por las relaciones de Colombia con EEUU, que son nefastas para Caballero, y de paso hablan, de los presidentes colombianos, “conservadores, militares, liberales, y la única cosa que tienen todos en común, es –según Caballero- que cada uno es peor que el anterior”, y así hemos vivido, de mal en peor, por eso Colombia es invivible.
Quizá para ver esas cosas nos ha faltado pensar, pues los latinoamericanos “somos más sensibles al ruido que al sentido, (…) por eso hay grandes poetas líricos” y no pensadores dice Caballero.
De la “musiquita”, no se escapa ni Antonio, pues se deja llevar por ella en más de una columna de opinión y su libro Sin Remedio, trata de un poeta y su poema épico –una suma de mal entendidos- con un final infeliz. En él han influido algunos autores como Montherlant, Huxley, Tolstoi, Dostoievski, (lean el libro para que encuentren más) y también muchos poetas, los anónimos, los poetas del siglo de oro en España, en fin, Caballero ha leído a muchos, pero no a Goethe.
En la entrevista Caballero también habla de las mejores novelas del siglo XX y los grandes escritores, claro, haciendo la salvedad de que no necesariamente una gran novela, es escrita por un gran autor, menciona el caso de Malcolm Lowry y otros tantos, pero sin duda, Guerra y Paz de Tolstoi es la mejor que ha leído.
“Yo nunca he entendido la literatura como una carrera”, Caballero eso sí lleva toda la vida escribiendo en los periódicos, “eso es una profesión y ahí sí, una carrera”. Desde pequeño escribió para la revista del colegio, luego en la adolescencia por ser hijo de Eduardo Caballero, accedió a las páginas de El Tiempo. En sus viajes por Europa, hizo parte de las redacciones de The Economist, BBC, France Press, Cambio 16 y de vuelta en Colombia participó en Alternativa –revista de izquierda- que fundó y vio cerrar (por eso patalea); luego vino El Espectador, y Semana, donde publica aún.
En ese ir y venir de Colombia a Europa, Caballero recorrió España, Inglaterra, Italia y Francia. Países que lo marcaron en el plano artístico e ideológico. Sobre el arte, menciona la pintura, la escultura y toros, su gran pasión, “una actividad infinitamente rica y sutil y que exige la utilización de todas las fuerzas intelectuales, espirituales y físicas del artista, que es en este caso el torero”.
Por último, Caballero habla de mujeres y seducción. De lo primero cuenta que le “gustan todas” y en el segundo, que “la seducción es una simple coincidencia”, mucho de lo que se dice sobre él es puro chisme bogotano. En fin, este es a grandes rasgos Antonio Caballero Holguín.



