Café y pasteles con vista al SENA

El arte de escribir no es competencia solo de la literatura, es un vehículo para expresar cualquier arte o profesión. Así, el SENA, junto con el profesor Luis Eugenio Giraldo, presentaron su segundo libro sobre pastelería y repostería. He aquí una crónica del evento.

 

 

Por: Diego Firmiano

Bajando unas escaleras, de repente me encontré en una sala llena de sillas color melón, olor a café recién preparado, villancicos como fondo musical y una mesa de catering con lo que parecía ser una colección de cafeteras.  Era un ambiente limpio y bien iluminado, igual que una sala de parto, pero en realidad era la biblioteca del SENA, lugar en el que fui uno de los primeros invitados en llegar y firmar el libro de asistencia y donde mientras esperaba me deleité observando a un joven, quien como si fuera un acólito limpiaba las múltiples cafeteras que parecían utensilios de un laboratorio de química.

Los asistentes, que empezaron a llegar una a una (mayormente mujeres), esperábamos con ansia la presentación, ya que no todos los días un hombre escribe dos libros sobre pastelería. Era una espera hipoglucémica de una buena dosis de literatura azucarada. De repente, como si el menor ruido fuera señal del comienzo de la ceremonia, se escuchó un taconeo en el pasillo y, por la puerta principal, vigilada por un atril de madera que sostenía el libro de visita, entró un hombre bonachón de baja estatura, con su toque blanche negro bien puesto, perfumado y con una sonrisa carismática estampada en su rostro: era Luis Eugenio Giraldo, profesor técnico del SENA quien venía preparado para presentar a su público, el tan esperado segundo libro sobre su profesión pastelera. 

Con sus ademanes y la cordialidad por la que es conocido en toda la institución, comenzó a saludar uno a uno con beso y abrazo, mientras dos ayudantes (uno de ellos lustrándose los zapatos con servilletas) con relojes relucientes y cabellos cortado al rapé, decoraban rápidamente una mesa con muffins navideños azucarados. 

Una vez ordenada la gente en las sillas color melón, tomó el micrófono con sus manos anchas como de constructor, y dejando a un lado el energizante que tomaba, empezó su alocución de una manera particular:

Gracias por venir, pero antes de empezar quisiera pedirles a todos los asistentes que nos tomemos una foto para el periódico.

Inmediatamente los ayudantes repartieron un libro a cada invitado, y pidieron amablemente la sonrisa para la foto. “¿Y si nos quedamos con el libro?” se escuchó entre los asistentes. “Ay Dios mío”, exclamó, sudando, el profesor Giraldo. “Solo vale 40 mil pesos y se puede quedar con el”.

Luego de las fotos, como un hormiguero alborotado cada uno volvió a su lugar esperando el inicio de lo que sería la presentación del libro de repostería más esperado del año, especialmente por los seguidores de su canal de Youtube.

Luis Eugenio, sonrojado, y ovacionado por los asistentes tomó de nuevo el micrófono e inicio:

De nuevo gracias por venir. El olor a café en el ambiente, realmente es nuestra marca comercial llamada “Hágase Experto”. Como saben, el café de Colombia es el mejor café del mundo y este no es la excepción. Este es café tolimense, y como muchos saben, yo nací allá -silencio en la sala-. Aunque también vengo a hablarles de mi nuevo libro sobre pastelería y repostería el cual considero un nuevo logro, ya que en nuestro portal de YouTube, donde tenemos miles de seguidoras, nos estaban pidiendo un libro donde explicara todo esto detalladamente.

En el auditorio alguien se limpió la garganta, carraspeó. Mientras otras caras expectantes observan al profesor que habla en tono paternal.

Este nuevo libro -continuó- contiene 150 fórmulas de pastelería. Es un libro más especializado que el primero, ya que trae indicaciones para hacer tortas, ponqués, pasteles, galletas, decoraciones y más. 

Las damas, 20 por ciento jóvenes 70 por ciento adultas y 10 por ciento hombres, que estaban presentes, tenían la mirada fija en el profesor como si fuera un mesías azucarado que aparecía para hacer más fácil la cocina y los postres. En especial la mamá de Luis Eugenio, una anciana frágil y perfumada de 92 años sentada en primera fila y quien conservaba la mirada tierna de las madres cuando ven a sus hijos progresar.

Como pueden ver, aquí está mi nuevo libro -mostrándolo al público- y esta segunda edición es posible gracias al SENA y por supuesto, a ustedes. Lo pueden encontrar próximamente en las librerías de la ciudad, al módico precio de 40.000 pesos. Muchas gracias.

Se dejó venir una lluvia de aplausos, donde yo sugestionado también me sumergí aplaudiendo.

Luis Eugenio hizo un par de señas y empezó a mostrar unas diapositivas como si fuera una exposición escolar. En ellas presentaba su marca -en colaboración con el SENA- de café “Hágase Experto” y también su segundo trabajo escritural de repostería. Sugería que el mejor regalo que podía darse en navidad era un libro -y acotó con jocosidad- “un libro es una herramienta para la posteridad, porque nuestra actividad de pasteleros es universal”.

El ayudante, que estaba apostado en la parte de atrás en la mesa de catering, posiblemente un alumno de sus clases, seguía jugando con las cafeteras y molía café diligentemente.

Ahora seguiremos con una demostración de lo que son todos esos aparatos que ustedes ven ahí.

El joven que parecía no prestar atención, saltó de entre las mesas, tomó el micrófono y comenzó a explicar la procedencia de esos “tubos de ensayo”, que en realidad era un método de filtrado alemán,  y el cómo funcionaban esas cafeteras extrañas puestas allí. Se encendieron algunas mechas, se conectaron algunos aparatos y todas las cafeteras, a una, comenzaron a hacer ebullición.

Luis Eugenio dio dos palmadas, igual que un maestresala y los ayudantes comenzaron a repartir los muffins navideños, con una taza de café recién hecho marca “Hágase Experto”.  La sala se llenó de olor a café tostado, glucosa y de comentarios positivos sobre el producto. Los paladares, el público y los críticos estaban contentos.

Algunas madres corrían detrás del autor buscando que este les firmase el libro,  pero un periodista local se llevó al profesor a un pasillo cerca de un baño sin puertas para entrevistarlo y yo, después de comer, me levanté y salí con una impresión de café, pasteles y literatura.

@DFirmiano