Debo decir primero que necesito, ante todo, primero un cuarto y una puerta bien cerrada. Deben ser las diez de la mañana, tener al lado un humeante café, un cuaderno y un lapicero. En la computadora escribo solo mis artículos.

Enseñé durante un mes en cursos de “creative writing” a unos individuos muy inteligentes…

Por: Miguel Ángel Gómez Mendoza*

Cărtărescu también ha participado como profesor en los llamados cursos de “Creative writing”. En el marco del llamado proyecto Erisma[1], ha orientado cursos de “uso creativo del lenguaje” teniendo como asistentes a un público particular, formado por altos directivos de empresas (“top manager”). ¿Cómo describe esta experiencia el novelista rumano?  “Fue una experiencia completamente nueva para mí. No he tenido nunca estudiantes semejantes a los que tuve en Erisma, así que estuve encantado de ofrecer estos cursos. Precisamente porque me gusta la novedad y me encantan las aventuras intelectuales de este tipo. Enseñé durante un mes en cursos de “creative writing” a unos individuos muy inteligentes y que, en el último tiempo, han hecho algo totalmente diferente a leer literatura o a escribir poesía”.

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Este tipo de cursos se plantean para que los gerentes de las grandes empresas rumanas “recuperen lo que han perdido en una carrera extremadamente competitiva, que les consume todos los recursos. Muchos de estos hombres de negocios o de gestión sienten de manera aguda, en cada día de la vida, que muchos de sus sueños de juventud, muchas de sus disposiciones se han desperdiciado en vano.

Erisma les da la ocasión de renovarse con su propia persona y con su propio pasado. Porque hay entre ellos muchos que quisieron escribir literatura, pintar, hacer música o actuar en teatro y la vida no les dio esta posibilidad. Se convirtieron en hombres de cifras, de resultados inmediatos y exactos. La parte escondida y oprimida de su personalidad, es la que debe ser redescubierta, realimentada y sacada a la luz para que ella se convierta en una persona reconciliada consigo misma y mucho más positiva, incluso en los negocios. Ninguno de los que siguen estos cursos va a ganar más en los meses siguientes. En cambio, van a ser individuos más vigorosos, más reconciliados, más tranquilos y por esto van a ganar en un largo plazo”, agrega Cărtărescu.

Puede ver mis cuadernos, son limpios. Escribo 500 páginas de un solo impulso, de principio a fin, sin retornos, sin cortes…

Escritor y lector

Para Cărtărescu el acto creativo de la escritura exige varias condiciones. “Debo decir primero que necesito, ante todo, primero un cuarto y una puerta bien cerrada. Deben ser las diez de la mañana, tener al lado un humeante café, un cuaderno y un lapicero. En la computadora escribo solo mis artículos. La literatura la escribo en el cuaderno, con el lapicero, esto me sienta muy bien. En cuanto a lo escrito, todo lo que puede decirle es que escribo escribiendo. Así como un hombre del tenis no puede describir cómo da un revés a lo largo de la línea. Pura y simplemente ella viene. Así que yo también tengo ideas sobre lo que quiero decir. Algo en mí escribe”.

A la pregunta, ¿vuelve sobre lo que ha escrito?  Cărtărescu responde: “No, nunca. Mis manuscritos son limpios. Como mucho tengo una palabra modificada por página… Puede ver mis cuadernos, son limpios. Escribo 500 páginas de un solo impulso, de principio a fin, sin retornos, sin cortes…”. ¿Tampoco después de la publicación de un libro, cuando la vuelve a leer, no siente necesidad de reformular? “En el último tiempo, solo he vuelto a leer mis trabajos en el contexto de unas lecturas públicas, como me sucedió en Alemania. Entonces cuando vuelvo a leer algún pasaje de mis textos tengo reacciones muy diferentes. Depende del momento cuando lo hago: algunas veces me entusiasmo con pensar qué despierto era en aquellos tiempos cuando había escrito ese texto, otras veces, por el contrario, me decepciono y pienso cómo pude escribir semejantes tonterías. En general, a los libros que he escrito, les he dado la espalda, no más me interesan. O me interesan muy poco. Estoy siempre preocupado por lo que tengo pensado escribir de aquí en adelante”.

¿Es difícil el oficio de escritor? ¿Cuánto trabajo implica poner una letra cerca a la otra, con gracia? Respecto a la dificultad y el esfuerzo, considera que “Salieri trabajaba muy fuerte escribiendo música, mientras que Mozart lo hacía fácilmente, como un duende gracioso. Escribía de una pieza, sin tachaduras. Escribía las partituras divirtiéndose. Esto no significa que me comparo con él. Pero no creo en el esfuerzo del escritor, sino en su gracia. Existen escritores que trabajan extraordinario de duro sobre sus manuscritos, que tienen un deseo tremendo de escribir bien y de ser conocidos, y que sin embargo son desgraciados en todo lo que hacen. Mientras que otros logran casi todo lo que se proponen con muchísima despreocupación.  Si se trata de hablar sobre mí, escribo fácil y limpio. De costumbre, no vuelvo sobre los textos escritos. Cuando me parece que no he encontrado el camino, puedo arrojar 40-50 páginas. Y cuando me sale, me sale desde el comienzo”.

¿Cómo lee el escritor rumano, con el ojo de crítico o con el del acostumbrado consumidor de lecturas? “La lectura fue el gran placer de mi vida, siempre. Lamentablemente, no tengo tanto tiempo como quisiera. En el día me es imposible; en la noche, antes de acostarme, le arranco una hora, una hora y media para leer. Intento que no pase ningún día sin leer, pero es cada vez más difícil. Para mí, es una necesidad natural. No me puedo acostar sin leer algo. Me parece que el día se desperdicia si solo he leído 20 páginas de un libro. Para mí, leer es una droga, una gran pasión, una vocación, en última instancia. Me considero incluso mucho más un lector empático y comprensivo, que un autor”.

No fui tan feliz en mi vida como en la mañana de diciembre 22. Fue una época sobre la cual todavía no se ha escrito nada…

Los últimos días del comunismo 

 

¿Qué significó para Cărtărescu la Revolución rumana de 1989? Meses antes, confiesa, “viví solamente con el oído pegado a la radio, escuchando Europa Libre y viviendo en una tensión espantosa. Veíamos que, unos tras otros, todos los estados del mundo socialista caían, solo nosotros quedábamos encerrados en el sistema… Estábamos frustrados, queríamos hacer algo, algunas manifestaciones u otros gestos desesperados. Me enloquecí porque llegó la Revolución. Viví un estado de felicidad extraordinaria en aquel periodo. No fui tan feliz en mi vida como en la mañana de diciembre 22. Fue una época sobre la cual todavía no se ha escrito nada…”.

Cărtărescu describirá este masivo episodio sobre Rumania en el volumen tres del “Orbitor”[2].  Respecto a la imagen emblemática que conserva de los últimos años del comunismo, narra que “…estoy en la fila con casi cuatrocientas o quinientas personas para comprar un pollo. Estoy en la mitad de la fila, no puedo hacer ningún movimiento, estoy pura y simplemente aplastado entre individuos. En un momento dado, siento un dolor extraordinario. Me quito y salgo de la multitud: un individuo pasa como una aplanadora sobre esta marea de hombres, amenazando con un destornillador, para lograr llegar a la cabeza de la fila. O, en mi primera noche de asalariado, salgo a comprar algo para comer. Hasta entonces, viviendo donde mamá no tenía preocupación por este tipo de cosas. Recorriendo todo el barrio de Colentina y no encuentro absolutamente nada de comer. No hay nada en ninguna parte. Están abiertos todos los almacenes de víveres, pero no hay nada qué comprar. Así que aquella noche me acosté sin comer… Y tengo muchos recuerdos de este tipo”.

En primer lugar, estuvo muy frustrado e inconforme respecto a sí mismo por su inmadurez política antes de 1989.

Participación activa en la vida pública 

 

Cărtărescu es una figura conocida para el público rumano, lo que no es frecuente entre los escritores. Uno de los momentos más evidentes fue su participación en la campaña electoral de 2004. ¿Esta participación es apenas una sucesión de acontecimientos o corresponde a una verdadera misión cívica y social del escritor? Para el escritor rumano, fueron muchas circunstancias que de alguna manera decidieron las cosas para él. En primer lugar, estuvo muy frustrado e inconforme respecto a sí mismo por su inmadurez política antes de 1989. Tuvo, luego, una especie de remordimiento porque fue uno de aquellos que soportó la época comunista, así como era, sin una reacción directa y decisiva en su contra. En este contexto, agrega: “Igualmente, me frustré por el hecho de que creí un tiempo en la legitimidad de la Revolución de 1989, en el hecho de que fue una revolución limpia, popular y rehusé ver lo que mis amigos veían en específico. Las intrigas a las espaldas de esta Revolución. Apenas en el período de la Plaza de la Universidad[3] me desperté y cambié 180 grados la orientación frente a los acontecimientos. Y luego, un momento de choque fue aquel en que mis críticos me reprocharon que no me implico en la vida política y que, de alguna manera, no cumplo mi deber cívico como escritor. Entonces, aproveché un primer momento favorable, en el que alguien me ofreció una columna editorial en un diario y comencé a expresar mis opiniones políticas. Las tenía lo más claro posible en la mente, pero no se ofrecía la ocasión de ponerlas en papel. Luego, otro conjunto de circunstancias se dieron alrededor de las elecciones, cuando, un día cualquiera, me hicieron un video en el que hablaba apoyando a Traian Basescu[4], candidato a la presidencia en 2004. El video fue difundido incluso en la noche del debate final entre los dos candidatos (Basescu y Nastase). Consideraba que cualquiera que fuera era mejor que Adrian Nastase[5] y me alegró que quizás con mi diezmilésima de centímetro contribuyera con mi video a la elección de Basescu. No diría que los intelectuales están obligados a participar en la vida pública. Ellos lo hacen de muchas maneras. A unos les queda bien implicarse, a otros les queda bien retraerse, quedarse en la mesa de trabajo. Aquel que está lejos no debe culpabilizarse en sí mismo y por principio, se puede implicar de otra manera, a través de su propia visión del mundo”.

*Profesor Universidad Tecnológica de Pereira-Colombia. Correo electrónico: mgomez@utp.edu.co

Notas

[1] Erisma –Leadership Creativ y Emeritus. Nació con la convicción que el “leadership” debe ser una experiencia de la “élite” empresarial rumana. Comprende cursos interactivos y prácticas moderadas por destacadas personalidades de la cultura rumana como Horia Roman Patapievici, Ioana Pârvulescu, Adrian Titieni, Liviu Papadima sau Mugur Ciumăgeanu, Andrei Pleşu, Vasile Morar, Mircea Dumitru, Vintilă Mihăilescu. La denominación de ERUDIO – y el nombre del programa sugiere “erudición” que conduce a un “creative leadership”.

[2] Orbitor, Aripa stângă, volumul I (1996), Orbitor, Corpul, volumul II (2002), Orbitor, Aripa dreaptă, volumul III, (2007) publicadas por la Editorial Humanitas de Bucarest. En español se ha publicado el primer volumen con el título de “Cegador” traducido por Manuel Lobo Serra, Editorial Funambulista, 2010. Sin embargo, hay otra versión, que ha recibido muchísima atención en la prensa cultural española e incluso colombiana, con el título de El ala izquierda. Cegador, I. Traducción de Marian Ochoa de Eribe. Madrid Editorial Impedimenta. 2018.

[3] En esta plaza tuvieron lugar los acontecimientos de la primavera de 1990, del 22 de abril al 15 de junio de 1990, en el gobierno de transición del período comunista al postcomunista del “Frente de Salvación Nacional” presidido por Ion Iliescu. Se conoce con el nombre de “Golaniada” o el “Fenómeno de la Plaza de la Universidad” o las “Manifestaciones de la Plaza de la Universidad”,  a los acontecimientos que duraron 53 días y que reunieron alrededor de 50.000 personas cada noche.

[4] Traian Băsescu es un político rumano. Fue alcalde de Bucarest desde junio de 2000 hasta diciembre de 2004, cuando dimitió para asumir  el cargo de Presidente de Rumania el 20 de diciembre de 2004. Después de ganar las elecciones presidenciales de 2004, ganó un segundo mandato en las elecciones de diciembre de 2009.

[5] Adrian Năstase. Fue primer ministro de Rumania desde diciembre del 2000 hasta diciembre del 2004. Compitió en las elecciones presidenciales del 2004 como candidato del Partido Social Demócrata (PSD), conformado por antiguos comunista. Fue derrotado por el candidato de la “Alianza de Justicia y Verdad” (DA), de centro derecha, de Traian Băsescu.

 

Fuentes consultadas

(1) Mircea Cărtărescu. En: Iaşul cultural. http://culturainiasi.ro/mircea-cartarescu/ Consulta: 21-11-2018.

(2) Rodica Nicolae. Mircea Cărtărescu. „Copilul teribil” al literaturii romanesti contemporane. En: Revista Cariere. https://revistacariere.ro/leadership/oameni-care-ne-inspira/mircea-cartarescu-%E2%80%93-%E2%80%9Ecopilul-teribil%E2%80%9D-al literaturii-romanesti-contemporane/ Consulta: 21-12-2018

(3) Teodora Stanciu. Mircea Cărtărescu. Ma consider un discipol al lui Eminescu peste timp. En: România literară. http://www.romlit.ro/index.pl/mircea_crtrescu_m_consider_un_discipol_al_lui_eminescu_peste_timp Consulta: 21-12-2018
(4) Cristian Pătrășconiu în dialog cu Mircea Cărtărescu. Secrete știute, secrete neștiute. En: Revistă a Uniunii Scriitorilor din România serie nouă, 32 pagini, Mai 2018 nr. 5 (1633) anul XXX.
(5) Mircea Cărtărescu. Postmodernismul românesc. Bucureşti, Editura Humanitas. 1999.