Me parece que el día se desperdicia si solo he leído 20 páginas de un libro. Para mí, leer es una droga, una gran pasión, una vocación, en última instancia. Me considero incluso mucho más un lector empático y comprensivo, que un autor.

 

Por: Miguel Ángel Gómez Mendoza*

Mircea Cărtărescu nació el 1 de junio de 1956 en Bucarest-Rumania.[1] Sobre su infancia afirmará que “representa mi principal experiencia existencial y la única que vivo de manera atenta”. Hace parte de los poetas “optzeciști” (“ochentistas”) que frecuentaron el Cenaclul de Luni[2] conducido por el crítico literario Nicolae Manolescu, y durante sus tiempos de estudiante universitario, participó también en las sesiones del Círculo Literario, conducido por Ovid S. Crohmălniceanu.

Egresado del Liceo “Dimitrie Cantemir” de Bucarest, seguirá estudios en la Facultad de Lengua y Literatura Rumana de la Universidad de Bucarest. En 1980 presenta su trabajo de grado de Licencia sobre el imaginario poético del poeta nacional rumano Mihai Eminescu y de la poesía póstuma, que se transformó en el libro “Visul chimeric”[3], el cual se reeditó en el año 2011.

En 1999 obtiene el Doctorado en Literatura rumana con una tesis sobre el postmodernismo rumano[4], dirigida por el profesor Paul Cornea,[5] publicada en el mismo año por la Editorial Humanitas, con varias reediciones posteriores.

En el liceo, menos aún pensaba en una carrera de escritor.

Infancia, adolescencia y estudios de liceo

Cuando le preguntan qué tan consciente era de que al terminar el liceo se convertiría en escritor, Cărtărescu anota que estaba lejos de este pensamiento. Para él, ser escritor en el sentido profesional de la palabra, publicar libros o cualquier tipo de literatura, era completamente utópico; y agrega: “no quería esto y no creía que era posible. Me acuerdo que en el segundo año de la Facultad, cuando leí por primera vez en el Círculo literario de Nicolae Manolescu, le dije que no me interesaba publicar y que deseaba escribir solo para mí.

En el liceo, menos aún pensaba en una carrera de escritor. De hecho, era y seguí siendo muy niño, para mi alegría, todavía algunas décadas más. Apenas ahora doy señales que pasé hacia la adolescencia, mentalmente hablando. Era un niño muy tímido, muy asustadizo, no sociable, que vivía solamente entre libros, solamente de lecturas. Un niño que consideraba que sus únicos amigos eran Kafka, Musil, Max Blecker y que realmente no tenía ningún contacto social. En la clase de XII del Liceo era casi un esquizoide”.

¿Cómo decide cursar el Liceo con especialidad en Letras? Cărtărescu confiesa: “escribiendo muchísimo para mí mismo, ejercité la mano y logré recibir el primer premio de la Olimpiada de Literatura, en 1974, cuando terminé el Liceo. Esto me puso a pensar y de esta manera di con el Liceo de Letras, en particular cursé el énfasis en humanidades, no tenía ninguna relación con matemática o física. Así que, de hecho, mis opciones eran muy estrechas. Y, pensé que, como en ese entonces me gustaba la literatura, la poesía y la prosa, mucho más que la sociología o la filosofía, mi puesto estaba en Letras”.

La poesía fue la primera manifestación del talento literario de Cărtărescu. “Escribí poesía de modo natural, desde el comienzo de los estudios de Liceo, el Círculo literario fue el lugar donde aclaré un poco las ideas sobre la literatura y la poesía. Allá, casi todo el mundo escribía poesía, así que hice lo mismo. Comencé a sentir que podía hacer una cosa profesional recién en el segundo año de la Facultad. Mis primeros poemas serios, esto es aquellos que podrían entrar en un volumen de versos, datan de 1978. Desde entonces hasta 1980, escribí algunas combinaciones, en dirección muy diversa, que reuní en mi primer libro”.[6]

Su primer libro Fauri, vitrine, diamante (“Forjar, escapartes, diamantes”) fue premiado en 1980 por la Unión de Escritores de Rumania, lo que significó una buena premisa para un comienzo de carrera. ¿Contó este reconocimiento desde la perspectiva de su debut literario?  La respuesta de Cărtărescu indica que no mucho, porque, tal cual señala: “Para mí todo estaba ya establecido. Al llegar a la Facultad y entrar en contacto con mis colegas que escribían literatura, futura generación de los años ochenta, no tuve ninguna duda. Mi único problema fue llegar a ser visible entre ellos.

La competencia de estos años, de la Facultad y luego dos años más, fue más dura que nunca. No me acuerdo de otro período en que llegué a sentir entre nosotros de manera tan trepidante, la tensión, la competencia y la emulación. Cada uno quería ser el mejor. Cuando uno de nosotros leía un poema muy bueno, que nos gustaba a todos, nos marchábamos a casa a hacer uno todavía mucho mejor. Me acuerdo que hacíamos una broma: cuando nos publicaban un libro de versos, lo fijábamos de un hilo con una cuchilla de afeitar para que nuestros amigos se cortaran las venas de desesperación”.

Los integrantes del “Cenaclul” eran muy competitivos. Los profesores de entonces Nicolae Manolescu[7] y Ovid S. Crohmalniceanu[8], los animaban, los estimulaban. Cărtărescu agrega que ahora escribe poesía bajo la forma de novelas. Se considera, incluso hasta hoy, poeta, si bien la poesía propiamente dicha, como género literario, no la ha vuelto a escribir desde hace 13-14 años. Cree que la poesía es una manera de entender y de conocer el mundo, así, aprecia él, quién ha sido poeta desde el inicio quedará poeta para siempre.

Mircea Cărtărescu debutó con la poesía en el Cenaclul de Luni y en el periódico România Literară en el año 1978, cuyo coordinador era el profesor Nicolae Manolescu, y con la antología Aer cu diamante, también leyó prosa en el Cenaclul de proză “Junimea” conducido por Ovid S. Crohmălniceanu.

Por otra parte, publicó prosa en la antología Desant’8. Igualmente, inició sus actividades literarias en prosa con el volumen individual de Faruri, vitrine, fotografii, editado por la editorial Cartea Românească en el año 1980. Continuó escribiendo versos, y publicó más volúmenes, entre los cuales se destaca  Poeme de amor sau Totul.

Como escribo en las mañanas, no me molestaba para nada pasar cuatro-cinco horas con los niños, en especial cuando los quiero mucho.

Profesor de Liceo

Según el escritor, su estado de “inspiración” literaria se complementó muy bien con el status de profesor de escuela general en los años 80. Considera este período como uno de los mejores de su vida. “Era simple. Desde las dos de la tarde, cuando entraba a la clase, hasta las seis, era la esclavitud. Después de esto, estaba libre. Como escribo en las mañanas, no me molestaba para nada pasar cuatro-cinco horas con los niños, en especial cuando los quiero mucho.

Incluso, en el barrio donde enseñé, Ion Creanga, de Colentina, era de alguna manera placentero. Era una especie de aldea que no realizó la transición completa a la condición de barrio. La gente conservaba, y espero que todavía las conserven, las huellas profundas del buen sentido, de honorabilidad, de respetabilidad. Los niños eran obedientes, en sus sitios, así que nunca sentí el peso del tiempo robado por los otros a mi escritura. Pude escribir muy bien en este periodo. Lamento solo el hecho que, en muchas ocasiones, debía faltar horas de clase porque tenía en la otra línea, la de escritor, mucho por hacer. Debía ir a encuentros y coloquios. En ese entonces, viajaba mucho por el país, hacía una especie de giras, recitales…”.

A su manera, un proyecto único es Levantul, una epopeya heroico cómica y también un periplo por la historia de la literatura rumana.

 

Actividad literaria

A su manera, un proyecto único es Levantul[9], una epopeya heroico cómica y también un periplo por la historia de la literatura rumana. El procedimiento fue utilizado también por el escritor irlandés James Joyce en la novela Ulises. El escritor rumano recicla todos los estilos poéticos desde Dosoftei (monje y escritor rumano cuyo verdadero nombre era Dimitrie Barilă) a Nichita Stănescu. No obstante, no todos los escritores y críticos contemporáneos, aprecian la manera como fue escrita Levantul. El crítico literario Virgil Diaconu, en la revista Actualitatea literară, considera que: “El volumen Levantul nace por imitación de la poesía de los poetas predecesores, rumanos o extranjeros, a los que Mircea Cărtărescu ha leído con la intención expresa de extraer de ellos su propia poesía”.

En una entrevista realizada por Marius Chivu, el escritor Gheorghe Crăciun considera que “en Mircea Cărtărescu la novedad de visión es evidente. El cuerpo es representado como una máquina viva, mecánica, productora de alucinaciones, y que se instituye muchas veces como una presencia tutelar de cualquier visión sobre los objetos, cosas, actos imaginarios…”.

Cărtărescu se considera un autor europeo y aconseja a los otros rumanos que hagan lo mismo. ¿Qué tan europea es su obra? ¿Existe alguna barrera en la trayectoria de la recepción de la literatura rumana por la gente de afuera de las fronteras de su país? “Esta es una de las preguntas más frustrantes que se le puede hacer a un escritor rumano. En efecto, incluso si un autor rumano es muy europeo y alcanza todos los estándares de la cultura europea, existen muchas posibilidades de que él no sea aceptado o aprobado en el extranjero. El primer motivo es la imagen negativa de Rumania, que se refleja también en la recepción de los escritores rumanos. Funcionan todo tipo de lugares comunes que todos conocemos. Somos el país de Drácula. Además, existen muy pocos autores rumanos que han tenido éxito por fuera, algunos del período de entreguerras, otros que partieron más tarde. Pero en la práctica, no existe un escritor rumano contemporáneo perfectamente conocido en el extranjero y aceptado al nivel de los grandes.  De tal manera que aquellos que podrían publicar o leer un libro de autor rumano, no saben dónde tomarlo, dónde situarlo, no existen hitos rumanos en el extranjero”.

Además, existe el prejuicio de que un libro en rumano “debe tratar temas exóticos, quizás algo de folclor… puesto que nosotros nos presentamos en todas las ferias internacionales y todos los congresos con los mismos bailes populares y vestidos nacionales. A la larga, no existe una emigración rumana sólida en el extranjero. Ahora ha comenzado a existir. En España e Italia hay una gran concentración de emigrantes rumanos, pero es gente sencilla, que no son grandes consumidores de libros. Por todos estos motivos y por muchos otros, como serían la incompetencia de las instituciones rumanas que deberían promover la cultura contemporánea o superar la resistencia de los editores extranjeros, un autor rumano entra de manera sumamente difícil en Occidente. Debe ser unas cuantas veces mejor que un escritor occidental para abrirse camino de alguna manera, y llegar a entrar entre los que importan”.

 (Mañana, segunda entrega)

*Profesor Universidad Tecnológica de Pereira-Colombia. Correo electrónico: mgomez@utp.edu.co

Notas

[1] Tres destacadas publicaciones culturales colombianas, han divulgado sendas entrevistas a Mircea Cărtărescu: (1) Ricardo Abdahllah.  “La obra de Mircea Cartarescu: 200 años de Europa Oriental”. En: Arcadia. 2016/02/28. Ver. (2) Diego Felipe González Gómez.  “La literatura es un credo al que hay que entregarse ciegamente. El escritor rumano Mircea Cartarescu es la nueva sangre de la literatura europea”. En: Lecturas Dominicales de El Tiempo. Noviembre 17 de 2018. Ver. 3. Mircea Cartarescu. La utopía de la lectura. El Espectador. Mayo 28 de 2018. Ver.

[2] Cenaclul de Luni (“Círculo del lunes”) fue conducido por el crítico literario  Nicolae Manolescu. Tuvo lugar entre los años 1977-1983 en Bucarest.  “Cenaclul de Luni” fue un círculo literario de los estudiantes de la Universidad de Bucarest.

[3] Ver: Mircea Cărtărescu. Eminescu: Visul chimeric. Bucureşti, Editura Humanitas. 2011.

[4] Ver: Mircea Cărtărescu. Postmodernismul românesc. Bucureşti, Editura Humanitas. 1999.

[5] Paul Cornea (1923, Bucarest- 2018, Bucarest), fue mucho más que profesor. Se ha dicho con razón que jugó un papel muy destacado como creador de escuela y como filtro axiológico en los medios universitarios de las últimas décadas. Fue decano de la Facultad de Letras de la Universidad de Bucarest de 1992 a 1996.

[6] Ver: Faruri, vitrine, fotografii…, Cartea Românească, Bucarest 1980. Premio de la Unión de Escritores de Rumania. 1980.

[7] Nicolae Manolescu es un crítico literario rumano muy destacado y conocido en la escena cultural y literaria rumana. Ha sido editor de la revista literaria România Literară, tiene un récord en revisión crítica de libros durante casi 30 años. Elegido miembro correspondiente de la Academia rumana en 1997, y ascendió a miembro titular en 2013.

[8] Ovid S. Crohmălniceanu (de nombre Moise Cohn, nació el 16 de agosto de 1921, en la ciudad de Galați-Rumania y murió el 27 de abril del 2000 en Berlín). Fue un crítico literario e historiador de la literatura rumano de origen judio. Terminó estudios de ingeniería en la Universidad Politécnica de Galați, que interrumpió en 1940, continuó entre los años 1944-1947 en la Universidad Politécnica de Bucarest, donde graduó como Ingeniero Civil. Desde 1996 se convirtió en un destacado profesor de la Facultad de Letras de la Universidad de Bucarest.

[9] En español: El levante. Traducción de Marian Ochoa de Eribe. Prólogo de Carlos Pardo. Madrid. Editorial Impedimenta. 2015. Levantul es una epopeya postmoderna de Mircea Cărtărescu, escrita según la fórmula de las epopeyas clásicas de la literatura rumana (por ejemplo, la de Dimitrie Bolintineanu).