No sé por qué uno en la vida piensa que matar a alguien es difícil. Lo difícil realmente es la conciencia de haberlo hecho. De manera que el primer paso a seguir, cuando se ha propuesto ser un asesino, es matarse a sí mismo, es decir, extirparse la conciencia, una cosa inservible y pasada de moda. Ésta se puede extirpar con disciplina, o con un golpe seco en la cabeza.

Hipnotizador (1912), Bohumil Kubišta: Galerie výtvarných umění, Ostrava. Tomada de: http://www.esacademic.com/dic.nsf/eswiki/180631

Hipnotizador (1912), Bohumil Kubišta: Galerie výtvarných umění, Ostrava.

Por: Albeiro Montoya Guiral

Por razones desconocidas, en aquella época, empecé a sentirme atraído por la vida de los asesinos, tanto o más que por la vida de los poetas, aunque, a decir verdad, entre una y otra no hay mayor diferencia. Y sucedía a menudo que, ¿quién no lo ha experimentado alguna vez?, al tener en las manos un cuchillo, en alguna circunstancia doméstica, por ejemplo, sentía la magnética inclinación de cortar el cuello de la persona que estuviera conmigo en el momento. Nunca he matado, por supuesto, pero no por falta de malignidad, sino de carácter.

El amigo de quien hablaré tenía la costumbre de llegar a la librería donde yo trabajaba a las diez en punto de la mañana todos los días, con una canasta de frutas y con el libro que anduviera leyendo bajo el brazo. Fue él quien me introdujo en el mundo de Proust, del café sin azúcar, y quien se declaró impedido por hacerme simpatizar con el psicoanálisis apenas en las primeras conversaciones que tuvimos. Cuando ya teníamos la confianza suficiente, y después de darle vueltas en la cabeza por mucho tiempo a la idea de que me estaba relacionando con un asesino, lo comprobé, con facilidad. Mi amigo era el artífice de una serie de muertes femeninas que venían ocurriendo en Pereira desde hacía pocos meses. Este hecho, en lugar de escandalizarme, me pareció perfecto para satisfacer todas mis inquietudes con respecto a la profesión que me seducía entonces.

Valiéndome de uno que otro chantaje literario, logré hacer que se dejara grabar. A continuación, porque puede existir alguien a quien le pueda interesar, comparto, sin preocupación alguna, una transcripción que considero encaja bien con lo que intento decir:

No sé por qué uno en la vida piensa que matar a alguien es difícil. Lo difícil realmente es la conciencia de haberlo hecho. De manera que el primer paso a seguir, cuando se ha propuesto ser un asesino, es matarse a sí mismo, es decir, extirparse la conciencia, una cosa inservible y pasada de moda. Ésta se puede extirpar con disciplina, o con un golpe seco en la cabeza.

Cuando había matado más o menos a cuatro mujeres empecé a ver un supuesto retrato hablado mío en las paredes, en las tiendas, en los postes, en fin. Lo curioso es, además de que ya es en sí absurdo que una imagen sea “un retrato hablado” de alguien, que yo soy muy diferente al dibujo que hicieron. Por eso no van a encontrarme nunca. Se comenzó a rumorar que mataba en bicicleta, que a veces esperaba las víctimas en las esquinas para cortarles el cuello con una barbera, pero esa técnica me parecía estúpida porque en mi opinión era sacada de una mala película. Soy una persona muy sana, por lo tanto queda descartada la noción de que mataba por venganza de un contagio fatal. Mataba a cualquier mujer –fue una casualidad que todas fueran jóvene, lo que quiere decir que la gente crea leyendas tontas sobre los actos más sencillos y fortuitos.

No me parece vergonzoso matar. En Colombia todas las costumbres más abyectas, digámoslo así, terminan siendo aceptadas en el tiempo menos imaginado. Ya nadie habla de mí. Se cansaron de buscarme. No tengo una aberración mayor que la de cualquier persona, mas en distinta proporción. Ni siquiera es una aberración. Es un destino digno, sobre todo. Nada me ha quedado de mi profesión, más que el goce de sentarme de vez en cuando en mi negocio a observar a los clientes ingenuos esperar que sus novias escojan el sabor de helado que quieran, y el aderezo perfecto, con la satisfacción de que van a disfrutar de una de las mejores recetas de mi familia.

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