Sin embargo, ‘Del otro lado del jardín’, del escritor colombiano Carlos Framb, brinda otra perspectiva a las personas, pues da cuenta de la vida del autor junto a Luzmila Alzate, su madre; los últimos meses de ésta, el dolor por el que pasó y como él es de vital ayuda para que ella tenga una muerte ‘digna’.

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Imagen tomada de: http://image.casadellibro.com

Por: Ángela Morales Chica

Siempre se ha pensado que el suicidio es solo para aquellas almas débiles que no creen poder soportar la vida como se les ha presentado. Sin embargo, ‘Del otro lado del jardín’, del escritor colombiano Carlos Framb, brinda otra perspectiva a las personas, pues da cuenta de la vida del autor junto a Luzmila Alzate, su madre; los últimos meses de ésta, el dolor por el que pasó y como él es de vital ayuda para que ella tenga una muerte ‘digna’.

En las 186 páginas, Framb analiza la mirada escéptica y la mirada moral sobre el suicidio y a su vez, sobre la religión. Pero en tan solo el prólogo tiene la capacidad de enganchar al lector, de cautivar y de generar curiosidad, pues hace la comparación entre el muro del jardín donde ayudaba a su madre con las flores cuando era pequeño y un muro existente entre la vida y la muerte, el cual le ayuda a cruzar cuando ella se vuelve vieja y él se convierte en su compañero entrañable.

De la misma manera, hace alusión a Sonsón, pueblo donde ella crece y, al no tener la posibilidad de acceder a la historia completa de su niñez, Framb escribe, desde su perspectiva, la vida que pudo haber tenido desde pequeña y un poco sobre la historia de su familia.

Al hacer referencia al pueblo, los lectores se encuentran con el principio de lo que son los argumentos sobre su posición acerca de la religión y de cómo su madre y él tienen creencias opuestas sobre un poder superior. Menciona lo que es el comienzo de una desigualdad y como en los pueblos, y en la mayoría de ciudades, se encuentra “una residencia para el gobernante, un templo para el dios y un cementerio para todos”.

Después de todo lo que sucede entre ambos; de la historia de Sonsón, de indagar sobre los significados del término ‘suicidio’ a través del tiempo, del hecho de que la misma tecnología no pueda curar los males de su madre; Framb decide ayudarla a poner fin a su vida y de paso, terminar con la suya. No obstante, su objetivo no se cumple y termina condenado por homicidio agravado. Por ende, decide adaptar en poco tiempo, un libro con argumentos diferentes sobre sus creencias acerca de si existe o no un Dios y la manera en que convence a su madre de que, sobre ciertos temas, pesan más otras fuerzas sobrenaturales y en cuanto al suicidio, la balanza de creencias se encuentra desbalanceada.

Igualmente, hace alusión a las distintas religiones del mundo y como este sería mucho mejor sin tantas de ellas. Para él, son historias que se inventan los seres humanos para no mirar de frente el destino y para tener algún tipo de poder sobre los demás.

Sin embargo, de alguna manera, creer en que hay alguna ayuda superior es importante de cierta manera, pues la mayoría de problemas tienen solución y con el apoyo de personas se pueden mejorar. Cuando él se refiere al “derecho a matarse en protesta por haber nacido sin pedirlo, a marcharse sin ruido de un mundo que nos acorrala y que despreciamos”, no es necesario tomar medidas extremas, como el suicidio, cuando se puede hacer algo.

Las personas mayores, por otro lado, tienen razón al querer morir voluntariamente, pues si sufren de alguna enfermedad o de algún problema, ya han vivido lo suficiente y saben que, como dicen David Hume, Voltaire y Michel de Montaigne, entre más voluntaria la muerte, más bella y que, al mismo tiempo, nadie renunciaría a la vida si mereciera la pena vivirla.