¿Erotismo y sociología? genial. Maritza Palma compone con cuidado, estilo y lenguaje este bello poemario titulado Marx y yo, desvelando el valor intrínseco de la composición erótica. En América este tipo de poesía es un terreno virgen. Pero la palabra “vulva” que en latín significa “puerta” indica que cada vez hay un público lector que entra por esta puerta literaria inexplorada.
Por: Maritza Palma Lozano
I
Si el ser humano no está hecho para caer en la perdición
¿entonces para qué está hecho?
El placer es delirio
rescatable del ocio efervescente
atravesado por el frío,
-indeciso-
tras un día de lluvia-sol
y la somnolencia latente,
-acelerada-
tras unas letras de Marx.
Masturbarse es un placer delirante
que me acerca a la perdición,
me hace pensar en Marx;
y concluyo que no es trabajo
porque en mis manos
-y en mi clítoris-
me reconozco;
aún no estoy enajenada.
El ser humano está hecho de placer delirante
y ese placer es perdición
en los momentos en que es necesario leer a Marx
-manuscrito en 1884-
cuando él mismo
se contuvo de caer
en un placer delirante,
por objetivar su trabajo
-buscando no alienarse-
esquivando la perdición.
La perdición es un placer delirante
en el que Marx no cayó
por preferir escribir,
y que yo no aguanté
por evitarlo leer.
Si el ser humano no está hecho de placeres delirantes
¿entonces de qué está hecho?
II
El placer delirante
me arrebata
de la somnolencia,
del día frío;
de las letras de Marx
y del hambre.
Extraño mi hogar.
III
Me preocupo.
Si la satisfacción de mi placer
la repito
tantas veces
tantas veces
tantas veces
(placer),
como un obrero
su producto
su producto
su producto
(trabajo),
¿empezaré a serme ajena?
IV
Mi perdición es un placer
determinable
dentro de Marx,
es material;
generado por mis sentidos
en relación con mi entorno
pero sin el otro.
Solo estoy yo
con mi placer
lubricada
húmeda
curvada
inclinada cobre el borde de la bañera
de rodillas
con mi dedo inquieto
y la excitación.
V
El placer es perdición,
me pertenece
porque si no lo siento no es placer
si no hay placer no hay perdición
sin perdición no es mío,
y si no es mío
y si no es placer
-delirante-
es trabajo.
VI
Seguirlo para perderme
me obliga a abandonar a Marx,
-que me hace ajena-
y me encamina
a sentir
el calor
el ardor
sobre mi vagina,
-que me hace mía-.
KUBELKA. Erotic selfie.
VII
El clítoris erecto
enrojecido
sublime;
la mente nublada,
la respiración coartada
la ansiedad de un movimiento circular.
Marx me ha perdido
no me hizo su propiedad
-privada-.
Me siento volada en un segundo
aventada hacia la vida
sobre una nube negra
colmada de perdición;
mi mano está empapada de placer delirante.





