Este mes tuvimos el privilegio de acoger en Pereira al actor y dramaturgo Fabio Rubiano, que presentó su obra de teatro  “Yo no estoy loca”. Todas las entradas se agotaron rápidamente. Un síntoma más de que el teatro en la ciudad tiene una gran acogida. La Cola de Rata habló con el actor bogotano y esta fue la entrevista que nos concedió. Estas sus respuestas luego de una charla en la Biblioteca Pública Municipal con César Castaño, de la Asociación Cultural y Teatral El Paso. La charla se realizó en el marco del VIII Encuentro de Lecturas Dramáticas organizado por esta agrupación..

 

Por: Diego Firmiano

 

¿Fabio, que le espera a futuro al teatro en temas de paz?

Empezamos a tratar temas nuevos que tienen que ver con nuestra historia. No es borrón y cuenta nueva. Tenemos una historia que venimos llevando años atrás, pero debemos empezar a enfrentarnos y discutir temas más sensibles que vayan más allá de la muerte. Empezar a entender por qué pasó lo que pasó, y cómo debemos aprender a discutir y pelear sin necesidad de agredirnos, con argumentos, palabras y hechos de paz. El teatro tiene mucho que ver en eso.

 

En la charla dijiste que es necesario saber combinar la política con la dramaturgia, es decir, no solo dar un discurso político sino adaptarlo a escenas y tablas. Muchos jóvenes están haciendo teatro. ¿Cree que es necesario recurrir a plataformas públicas para hacer esta labor, o más un teatro independiente?

Una de las cosas interesantes del teatro es que no está esperando que les den un espacio o los programen en un escenario, sino que los jóvenes creadores están invadiendo los espacios, tomándoselos, si necesitan hacer teatro lo hacen en la casa, en un bar, en una fábrica abandonada, en la plaza pública. Eso hace que el teatro se mueva y se dinamice.

 

En tu percepción como dramaturgo reconocido, ¿cómo ve las regiones en cuanto a teatro, porque siempre todo ha sido muy centralista?

Siempre hay una condición de centralismo, no solo acá sino en todo el mundo. Uno va argentina y está centrado el asunto. Pero lo que se necesita es un impulso y unos planes regionales para desarrollar proyectos. Hay muchas cosas que contar en cada región. Hay dramaturgias propias que se tienen que involucrar e impulsar los movimientos artísticos jóvenes y autores consolidados. Si vemos por ejemplo los proyectos que hacen en Islandia contra la droga, ellos generan centros culturales, a eso le llaman “la embriaguez consciente”. Los índices de drogadicción bajan entre 44 y 100 por ciento. ¿Porque, con qué se drogan los jóvenes? Haciendo teatro, música, deporte. Es decir, cualquier actividad cultural ya está quitándole clientes a la guerra.

¿Cuál es el mensaje central de tu nueva obra?

Nunca mando mensajes porque no me siento en la capacidad de ser un faro moral. Hago preguntas más bien. Esta es la obra de una mujer que cada vez que exige sus derechos, dicen que está loca. Cuando exige, pide, reclama, denuncia, cuando dice sí, cuando dice no, o cuando no quiere hablar con alguien, dicen está loca, loca, loca. Entonces ella hace preguntas: ¿estoy loca?, ¿lo estoy por no hablar con usted o estoy loca por decir “no quiero tener hijos, prefiero tener perros”? Entonces ella hace esa pregunta y es en cierta forma somos nosotros los que hacemos la pregunta.

 

¿Puede darnos un mensaje para los dramaturgos de Pereira?

Que sigan los pasos de César (risas), que tienen un proyecto de autogestión y creación muy interesante. Hay que perseverar, insistir, creer en las propuestas propias. Confianza en lo que se está haciendo porque la dramaturgia en este país está siendo mirada desde otras latitudes (Europa y Latinoamérica) y está siendo mirada para que hablemos de nosotros.

@DFirmiano