La organización ambiental Chinampa se fundó hace tres años con el fin de estudiar y promover el cuidado y conocimiento del patrimonio ambiental de la región cafetera. Uno de los lugares en los que dicha organización ha trabajado con mayor profundidad es el área Barbas-Bremen, ecosistema que puede verse afectado ante el megaproyecto UPME 02/2009 de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) y que suele ser incluso desconocido por los habitantes de la ciudad. Con el fin de hacer conocer tal espacio biocultural, Chinampa ha trabajado diversos aspectos relacionados con la zona, entre ellos, la tradición histórica, mítica y narrativa. A continuación se ofrecerá un breve texto explicando por qué Barbas-Bremen recibe tal nombre (Bremen corresponde a la jurisdicción de Quindío).

Logo de la Organización ambiental Chinampa.  Foto tomada de: http://www.facebook.com/organizacionambiental.chinampa?fref=ts

Logo de la Organización ambiental Chinampa.

 

Por: Organización Ambiental Chinampa

Un día cualquiera, de una finca, se perdió una vaca. Mandaron a un viejo “barbuchas” a buscarla, ese señor cuyo nombre era Abraham, salió y se fue hasta la orilla de la espesa montaña; al no encontrar al animal perdido, se internó más en el monte hasta que llegó a la orilla del río, haciendo camino con su machete, pues era el primer hombre que bajaba hasta el río. De esta forma, fue el descubridor de este afluente y todo por buscar una vaca.

Abraham no volvió al día siguiente. Como no apareció, se organizó una comisión para salir a buscarlo; salieron prevenidos con lo necesario para enfrentarse a cualquier eventualidad, llegaron a una playa muy bonita, encontraron mil maravillas de la naturaleza y animales de toda clase, recorrieron aproximadamente diez cuadras, caminaban por la orilla de este misterioso río con mucho miedo por los tigres. Inesperadamente encontraron el sombrero del viejo y uno de ellos comentó: –” Tiene que estar por aquí cerca, vamos a buscarlo”.

Avanzaron un poco más hasta que se toparon con la sorpresa más rara y cruel de la vida: El tigre había devorado al anciano. Encima de una piedra grande encontraron su maxilar con la barba y algunos restos de su cuerpo; la gente no podía creer lo sucedido, y lo que les parecía más extraño era por qué el tigre había dejado las Barbas de Abraham sobre la piedra. Desde ese momento el río se siguió llamando “Barbas” (Gallego, 2004).

Fuente: Gallejo, José. 2004. Arabia y su Historia 1928- 1997. Instituto de Cultura de Pereira. Pereira (este libro se encuentra en la Biblioteca Pública Municipal).