Los dictámenes de la institucionalidad darán su veredicto, sin embargo, como feministas, no nos pensamos aferrar a los manuales de la ley y aceptarlos como si fuesen la verdad absoluta o como la única definición aceptable.

 

Por / Casa de la Mujer y la Familia Stella Brand

Un hecho atroz ocurrido en el parque El Oso ubicado entre los barrios La Campiña, La Habana y Los Héroes de la ciudadela de Cuba, Pereira, ha colocado una vez más a flor de piel la furia de las mujeres. En la mañana del 31 de mayo de 2020 fue encontrado el cuerpo sin vida de Paula González, joven estudiante de Pedagogía Infantil de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Con preocupación, recelo e indignación seguimos evidenciando las grandes falencias de las Rutas de Atención a Violencias Basadas en Género, que, ante la inoperancia del sistema, deja desprotegida a las mujeres. Más aún cuando advertimos la existencia de antecedentes recientes de violencia sexual a mujeres en la misma zona, tres delitos perpetrados en el mismo lugar no han sido suficientes para las autoridades, por el contrario, este parque se encuentra en abandono institucional, sin medidas de seguridad ni iluminación, además, cuenta con un CAI en la zona cuya presencia ha sido insuficiente.

El caso de Paula es presuntamente el único caso de feminicidio en Pereira que ha ocurrido durante esta cuarentena, ciudad que cierra el año 2019 con alrededor de 15 feminicidios, este caso es la punta del Iceberg de las violencias que se han incrementado en este tiempo, develando la persistencia de una cultura machista y misógina que a su vez es la base de nuestras instituciones.

Este panorama da cuenta de una naturalización de la violencia, donde nuestros cuerpos son convertidos en una cifra que se pierde en los registros. Hoy más que nunca, en medio del confinamiento y aislamiento social, reivindicamos los vínculos, los afectos y la juntanza, nos unimos como movimiento de mujeres de Pereira para exigir justicia y el esclarecimiento de lo sucedido.

Los dictámenes de la institucionalidad darán su veredicto, sin embargo, como feministas, no nos pensamos aferrar a los manuales de la ley y aceptarlos como si fuesen la verdad absoluta o como la única definición aceptable.

Desde  la Casa de la Mujer y la Familia Stella Brand, su Observatorio de medios escritos con perspectiva de géneros y su Centro de Apoyo, sabemos que el nombrar es importante, pues tiene un sentido político, en esta medida nos atrevemos a señalar el caso de Paula como feminicidio, pues se trata de una vida arrebatada y un cuerpo abandonado que expresa el continuum de violencia que sufrimos las mujeres por parte de un entramado de relaciones sociales e instituciones que revictimiza a las víctimas de mil maneras.

Sabemos que nuestras promulgas generan molestias, pero no dejaremos de ejercer presión y manifestarnos, seguiremos exigiendo soluciones que den respuestas concretas a las víctimas de este sistema patriarcal y capitalista. Levantamos nuestra voz por Paula, para que su nombre jamás sea olvidado, porque nos duele profundamente el llanto desgarrado de una madre que aún no entiende qué sucedió con su hija, quien salió una noche y nunca más regresó.

¡Esperar no puede ser siempre la solución! La urgencia nos llama, la violencia nos deja sin voz a más de una. Reivindicamos el derecho a la justa rabia y declaramos que nuestra lucha es autónoma, no contendremos nuestra indignación, no tenemos miedo a ser llamadas histéricas o exageradas, no dejaremos de denunciar y alzar nuestra voz como acto de resistencia.

¡Somos muchas y estamos juntas, nunca más contarán con nuestro silencio!