Nadie en su tiempo negaba que la canción podía convertirse en un ícono mundial dentro del género, pero pocos se atrevían a afirmar aquello en público.  Bohemian Raphsody es una obra inteligente, y el tiempo se encargaría de certificar aquello..

 

 

Por: Diego Firmiano

A Sandra Blandón

Pocas canciones han marcado un antes y un después en la historia del rock universal. Bohemian Raphsody, de la agrupación británica Queen, es una de ellas.  Un single de 6 minutos que en otro tiempo fue un misterio musical por cuanto su compositor Freddie Mercury nunca expresó de qué se trataba la canción, o al menos se limitó a decir que Bohemian Raphsody era algo que quería hacer desde hacía tiempo, de hecho, no era algo en que hubiera pensado demasiado en los discos anteriores, pero sentí que cuando fuésemos a hacer el cuarto álbum iba a hacerlo.

Su origen y composición puede dar para un capítulo en los anales teóricos de la música, que incluso Tommy Vance, un gran radio difusor del rock, afirmó que la canción era “el equivalente en el mundo del rock del asesinato de John F. Kennedy”.  Y no es para menos, ya que al intentar diseccionarla se pueden encontrar algunas contradicciones que sorprenderían a cualquier admirador o purista del género rock. Así que empecemos por partes, como  deben  iniciar un buen análisis.  

 

La canción

A la par, con canciones como A Day in the Life (5:3o) (el tema final del álbum Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band) de los Beatles, Stairway To Heaven (8:2o) de Led Zeppelin y Light My Fire (7:07) The Doors, entre muchas otras, Bohemian Raphsody es una de las canciones más largas creada por un grupo de rock(1).  Esta duración de 6 minutos no es azarosa, sino que obedece a la complejidad de su estructura tanto lírica como melódicamente: flashback, flash-forward, ideas aquí y allá, secuencias sobrepuestas de color, tono, tempo, todo ello elementos manejados en la ópera, por ejemplo.

La introducción es a capella con instrumentos como el piano, la guitarra, el bajo y la batería, luego transciende a ópera, para finalmente cerrar con heavy metal. Una combinación que parece infranqueable en cualquier otra canción conocida, ya que la realidad son tres canciones en una, con una compleja gama de personas históricos citados: Scaramouche, un payaso que provenía de la comedia del arte; Galileo Galilei, el astrónomo que revolucionó el mundo con su teoría heliocéntrica; Fígaro, el personaje icónico del Barbero de Sevilla; y Belcebú, el príncipe de los demonios según la biblia, pero que en la mitología árabe significa el “señor de las moscas”. Además, de la frase bismi-llahi r-rahmani r-rahiim, cuya traducción del Corán es “en el nombre de Dios, el compasivo, el misericordioso”.

Boemian Raphsody fue la última canción del álbum: A Night at the Opera que se lanzó en el año de 1975 en Gran Bretaña.

Figuras cómicas, operísticas, mitológicas, científicas que no son mencionadas sin causa, ya que debieron significar, sin duda, algo en la vida de Freddie Mercury como creador de la letra de la canción.  Así Lesley-Ann Jones, una de las biógrafas más respetadas de Queen y su trayectoria, en una fiesta en 1986 tuvo la osadía de preguntar a Mercury sobre la teoría de los personajes, y se la explicó así:

Scaramouche, eres tú Freddie; Galileo Galilei es Brian May, que estudió astrofísica; Belcebú es Roger Taylor, cuyo diablo interno prefería las fiestas antes que todo; y Fígaro, es John Deacon, el más tímido de la banda.  Pero ante tales propuestas, el vocalista de Queen nunca quiso revelar nada acerca de Bo Rap (como se abrevió la canción en su momento) y respondió que eran solo tonterías sin ton ni son. Luego sonrió como la Monalisa.

La canción sin duda es una obra de arte.  Una superposición de capas musicales, una encima de otra con una mezcla de música barroca, balada, varietés y rock soft y heavy. Al principio, el tema estaba condenado al fracaso, al nivel que se elaboraron algunas parodias en el mundo del espectáculo; la productora EMI se opuso a grabar e incluso managers como John Reid consideraban que Bo Rap no podían llegar a ser un éxito en el medio musical. La razón que aducía era que se apartaba de todos los estándares del rock establecido.

Nadie en su tiempo negaba que la canción podía convertirse en un ícono mundial dentro del género, pero pocos se atrevían a afirmar aquello en público. Era (y es) una obra inteligente, y el tiempo se encargaría de certificar aquello, que incluso hay pocos amantes del rock que no sepan de memoria la letra de la canción o tarareen los acordes musicales de Bo Rap.

 

La letra

El productor y gestor del rock inglés Tim Rice junto al compositor teatral Andrew Lloyd Webber.

Tim Rice, el letrista galardonado por montajes como Jesucristo Super Star o Evita, supuso una teoría diferente de la letra de la canción; según él, se trata de una lírica que anuncia la salida del closet de Freddie Mercury. En sus palabras, yo oí el disco y me llamó la atención porque contiene un mensaje muy claro, Freddie está diciendo “salgo del armario. Admito que soy gay”.

Era una osada declaración teórica debido al gran conflicto existente de ser homosexual en los años setenta y al mismo tiempo ser una figura conocida en el mundo del espectáculo intentando mostrarse de tal manera que no levantara suspicacia. Elton John se camuflaba con disfraces teatrales, aunque en las grabaciones con Rod Steward este se hiciera llamar Sharon Cavendish y aquel Phyllis Diller; John Reid funcionaba bajo una apariencia de respetado productor musical; y Freddie, cuyo nombre real era Farrokh Bulsara, se apodara Melina Mercouri. Eran distracciones ante el público, tan dado a juzgar la obra por el estilo de vida del autor.

Así entonces, la línea Mama, just killed a man, era, según Rice, el hecho de que el antiguo Freddie estaba siendo asesinado, para después resucitar al Freddie de siempre: el homosexual. Put a gun against his head pulled my trigger, now he’s dead, o la muerte del heterosexual que aparentaba ante la sociedad inglesa aún muy victoriana, en la que se desenvolvía.  Letra muy críptica que parece sugerir un antes y un después como artista y como persona.

Los teóricos musicales tenían dudas. Al punto que cuando interpelaron a Freddie sobre este significado, este fue enfático: “que les den cariño. No diré nada más de lo que diría cualquier poeta decente si alguien se atreviera a pedirle que analice su obra: querido, si tú lo ves, es que está ahí”.  Aun así, los integrantes de Queen y artistas directamente relacionados con todo el montaje, seguían afirmando que la letra era un misterio, o que quizá el mismo Mercury quiso incluir en la canción las luchas existenciales y sexuales de su vida, pues siempre manifestó el deseo de crearse de nuevo, o ser lo que realmente era.  

La letra de Bo Rap, sin duda, es una alegoría. Y lo que es cierto es que es una canción ensamblada de tal manera que resultó en una suite de tres partes, como ya expresé, con varios tonos, atmósferas, voces que se aproximaba a la idea central de todo artista de crear la canción perfecta.

Y, para ello, Mercury trabajó como loco, dedicado, buscando nuevos elementos para adicionar y alcanzó el éxito al insertar ópera dentro del rock.  En una entrevista inédita aclaró o,mejor, dio algunas pistas de su composición. ¿Quieres saber un secreto profesional? Muy bien. De hecho, fue una tarea bastante colosal, ya que se hizo en tres secciones diferentes que al final se juntaron. Cada una requería mucha concentración. La parte operística del medio fue la más exigente, ya que queríamos recrear una sección con grandes armonías operísticas solo entre nosotros tres, cantando Brian, Roger y yo mismo.  Eso implica el uso de muchas pistas y demás trucos. Creo que entre los tres creamos un efecto coral de entre 160 y 200 voces.

Voilà.

 

 

La influencia

Bo Rap, debido a su extensión de tiempo, encontró serios problemas cuando intentaron promocionarla por radio principalmente. Las emisoras eran reticentes, alegando que debían ajustarse al formato clásico de 3 minutos. Incluso, sugirieron que necesitaban separar las tres canciones de las que estaba compuesta para difundirla. Queen se opuso rotundamente. Confiaban en su creación, y en el producto de su esfuerzo y creatividad. Freddie fue contundente ¡ni hablar! O aparece entera, o no aparece en lo absoluto. ¡o se queda tal como está, o lo dejamos correr! La confianza era total, como si Mercury visionara la canción como un posible ícono musical perdurable.

Shep Gordon junto a Alice Cooper.

Y no se equivocaron, ya que se vendieron 1.250.000 copias del single solo en Gran Bretaña, influenciando desde jóvenes hasta abuelas conn el ritmo.  El público se arrobó ante la idea de cómo iba a superar la banda sus futuras letras ante el éxito total de Bo Rap.  Y de ahí fue que surgía las inquietudes mundiales sobre de qué se trataba el tema y cómo entender aquel nuevo ritmo que apareció para quedarse. Así fue como Mercury tuvo que salir a la palestra pública a decir con rodeos “Raphsody es una de esas canciones que tiene un aire de fantasía. Creo que la gente debería limitarse a escucharla, pensar en ella, y luego decidir por sí misma lo que significa”, lo cual dejaba un espectro amplio para la especulación popular.

Hay que enfatizar que la Beatlemanía se había tomado el mundo, y esta canción suponía un reto dentro de tal afición y preferencia estilística del momento. En 1976 había ocupado el puesto número 1 en Reino Unido; en Estados Unidos, en 1976, llegó al puesto número 9; luego en 1991 y a la muerte de Freddie se reeditó la canción posicionándose de nuevo y ocupando el primer lugar. 

Ya en 1992, bajo la dirección del manager Shep Gordon, se grabó la película Wayne´s World, que rendía un justo y merecido homenaje a la canción. Tema que hoy podemos buscar en cualquier reproductor de video de internet, y que, en mi opinión, es una canción sin moda y sin tiempo que seguirá sonando de eón en eón. La reina del rock anotó un hit, y como expresaron los mismos integrantes de la banda, al referirse a la canción: ¡monstruoso! ¡monstruoso! Este es un gran éxito.

(1). Nota del Editor: La lista sería interminable y siempre incompleta. Por ejemplo, un lector añade estas otras: The gates of delirium, de Yes, dura veintiún minutos. In- a-gadda- da- vida– de Iron Butterfly, pasa de los diecisiete minutos. Child on time,  de Deep Purple, alcanza los diez minutos.