Lo cierto es que la discusión sacó a flote el problema de la oferta cultural en la ciudad. ¿Hay una oferta cultural? Más aún, ¿las instituciones responsables de la cultura en la ciudad tienen una propuesta cultural?

¿Pereira sabe algo de oferta cultural?

Basado en los hechos, dudo que los responsables de administrar las instituciones culturales en la ciudad hayan reflexionado respecto al conjunto de ideas que quieren ofertar, reproducir y masificar mediante los eventos y actividades que realizan.

Lo cierto es que la discusión sacó a flote el problema de la oferta cultural en la ciudad. ¿Hay una oferta cultural? Más aún, ¿las instituciones responsables de la cultura en la ciudad tienen una propuesta cultural? Fotografías: Oficina de Prensa Alcaldía de Pereira.

Por: Diego Alexander Vélez Quiroz

Hace algunos días se celebró el evento de apertura de las fiestas de aniversario de Pereira, Las Fiestas de la Cosecha. El polémico evento consistió en un concierto del cantante Jhon Alex Castaño acompañado por la Banda Sinfónica de Pereira que, por cierto, celebraba con este espectáculo sus 100 años. ¿Por qué se produjo la polémica? Simple, muchas personas no estuvieron de acuerdo con que el evento central de las fiestas fuera un concierto de la llamada música popular o de despecho, y menos con que la banda celebrara sus 100 años tocando arreglos de las canciones de Jhon Alex Castaño.

Más de cuatro mil personas (según datos de la alcaldía) se estrecharon en la Plaza de Bolívar para presenciar el evento. En las redes sociales detractores y simpatizantes del concierto presentaban sus opiniones y, como siempre, la cosa terminó en que unos ofendían a los otros en la pelea por la razón. Elitistas y arribistas llamaron a algunos, ignorantes e irresponsables a los otros.

Lo cierto es que la discusión sacó a flote el problema de la oferta cultural en la ciudad. ¿Hay una oferta cultural? Más aún, ¿las instituciones responsables de la cultura en la ciudad tienen una propuesta cultural?

En ambos casos, pienso que la respuesta es NO.

Las instituciones encargadas de la administración de la cultura en la ciudad, en cabeza de la Alcaldía de Pereira, NO tienen una oferta cultural. En principio porque hay una confusión respecto a lo que es la cultura; luego porque es común que nuestras instituciones no se piensen a sí mismas. Así, la mayoría de las secretarías e institutos de cultura del país se dedican a gestionar y realizar eventos y actividades, sin que esto suponga una preocupación por la oferta cultural que se desarrolla.

Muchos dirán que en Pereira, por ejemplo, la Secretaría de Cultura tiene una programación constante de eventos y actividades que promueven la cultura. Sí, no digo lo contrario, y es un trabajo más que notable y valioso. Pero pregunto, ¿esos eventos responden a una propuesta cultural pensada e intencionada o son eventos de arte y costumbres simplemente?

Lo primero que hay que tratar de entender es qué es eso que llamamos cultura. Suele pensarse que la cultura son las artes, a esta noción se le suman a veces ciertas costumbres tradicionales y populares que parecen representativas de la región y del país. Es un error: el arte y las costumbres no son la cultura, integran la cultura.

De las definiciones de cultura, la de Edmond Cros es la que me parece más sintética y apropiada. El francés afirma que “la cultura puede ser definida como el espacio ideológico cuya función objetiva consiste en enraizar una colectividad en la conciencia de su propia identidad”. En plata blanca, lo que Cros quiere decir es que la cultura es la composición de un conjunto de ideologías que buscan que un grupo de personas se sientan identificadas con dichas ideas. Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de manifestaciones culturales? Edmond Cros indica que la cultura se manifiesta de tres formas:

  1. A través del lenguaje y las diferentes prácticas discursivas.
  2. El conjunto de instituciones y prácticas discursivas de una sociedad determinada.
  3. Una particular manera de reproducirse en los sujetos, conservando, sin embargo, idénticas formas en cada cultura.
Ahora imaginemos a las más de cuatro mil voces en el Parque Bolívar entonando estas letras: eso es masificar una idea. ¿Fue pensado antes de ponerlo en la plaza pública? Confío en que no.

Lo que hay que entender de todo esto es que la cultura se manifiesta a través de casi todas nuestras expresiones, es decir: de las artes, de las costumbres, del vestuario, de los gestos, del habla, de las instituciones, de los medios de comunicación, de la forma en que nos relacionamos, en fin, de todo lo que expresamos como sociedad.

Ahora bien, ningún discurso es inocente, todos poseen una dimensión ideológica que tiene su efecto en quien percibe y en quien produce dicho discurso. Y todas esas formas de expresión (me refiero a los eventos de la Secretaría de Cultura) son, en cierto sentido, discursos, pues reproducen una serie de ideas que tienen por objetivo que nos sintamos identificados con ellas.

Basado en los hechos, dudo que los responsables de administrar las instituciones culturales en la ciudad hayan reflexionado respecto al conjunto de ideas que quieren ofertar, reproducir y masificar mediante los eventos y actividades que realizan. Si me equivoco, y espero que no, su oferta es incoherente y nociva en muchos sentidos: pretenden convertirnos en la “capital del chupe”, un pueblo de borrachos.

Volvamos al evento central de las fiestas. ¿Cuál es la oferta cultural del concierto de la Banda Sinfónica con Jhon Alex Castaño? La música, al igual que todas las expresiones y lenguajes, proviene de un discurso que reproduce y, en este caso, masifica. Dicho discurso, repito, no es inocente, sino portador de unas ideas que buscan enraizarse en la sociedad. Para nadie es un secreto que la música de despecho reproduce una serie de ideas entre las que destacan, por nocivas, el machismo, la violencia, la instrumentalización de la mujer, una cierta disolución de los límites morales en la búsqueda del dinero (herencia del narcotráfico) y cierta legitimación de los excesos del licor. ¿De dónde saco esto? Pues de las letras de algunas de las canciones más exitosas de la música de despecho en Colombia, y de una lectura de las prácticas sociales que históricamente han estado asociadas a esta música. Me limitaré a reproducir algunos fragmentos de las letras de Jhon Alex Castaño:

El Rey del Chupe

Mantengo con mis amigos/ de fiesta en fiesta y caballos,/ las mujeres son mi vida/ y mi parcero es el tragooo.// Ahora estoy tomando sin medida/ estoy pasando una chimba/ y no la pienso parar.

 

Dos razones

la mujer que tenía con otro se lo comía/ y solo me daba dolor/ y me conseguí otra novia/ dizque para calmar la gobia y me resultó peor/ y me conseguí otra novia/ disque para calmar la gobia y me resultó peor.// Y que me traigan más guaro/ (guarooo)/ porque hoy sí quiero beber/ (beber).// Voy a volverme una mica/ (una micaa)/ por su bendito querer.

 

Ron portuano

[…] por eso que a mi mujer/ no le doy sino portuano./ No le doy sino portuano,/ no le doy sino portuano./ Y la que quiera portuano/ que me levante la mano.

 

Ahora imaginemos a las más de cuatro mil voces en el Parque Bolívar entonando estas letras: eso es masificar una idea. ¿Fue pensado antes de ponerlo en la plaza pública? Confío en que no.

Todo esto sin detenerme en las menciones de algunos cantantes de música de despecho en las fiestas de reconocidos narcotraficantes colombianos. Basta hacer una búsqueda cuidadosa en los medios de comunicación y los nombres aparecen: es un secreto a voces, como lo muestra el artículo de El Colombiano, “Cuando narcos y farándula se van de rumba”, publicado el 05 de julio de 2012. Y no digo que todos los cantantes de música de despecho se dediquen a amenizar las fiestas de los narcos y los paramilitares del país, de hecho, con el tiempo tal relación se ha ido perdiendo gracias al trabajo honesto de los artistas que han buscado desmarcarse de esas referencias; pero lo cierto es que ha sucedido y es el producto de una mentalidad que promovió el narcotráfico y que llevamos años tratando de transformar.

Sin embargo, no hay que negar que la cultura colombiana es muchas cosas, algunas buenas, otras no tanto y otras definitivamente malas. Entre las malas debemos contar, a pesar nuestro, con la violencia, el machismo, la instrumentalización de la mujer y esa disolución de los límites morales que antes mencioné.

Sin embargo, no hay que negar que la cultura colombiana es muchas cosas, algunas buenas, otras no tanto y otras definitivamente malas. Entre las malas debemos contar, a pesar nuestro, con la violencia, el machismo, la instrumentalización de la mujer y esa disolución de los límites morales que antes mencioné. Hay que decir, también, que Pereira es una ciudad en la que se bebe mucho licor, es quizás una de nuestros vicios favoritos. Pero de ahí a masificar el consumo de alcohol como emblema cívico… ¿eso queremos, ser reconocidos como la capital del chupe, como un pueblo de borrachos? Me parece que estamos cometiendo el error de convertir los vicios privados en virtudes públicas.

Entre los argumentos presentados por los simpatizantes del concierto de Jhon Alex Castaño con la Banda Sinfónica destacaban lo de la inclusión y el diálogo entre manifestaciones culturales. No nos engañemos, no hubo un diálogo, si mañana le ponemos arreglos sinfónicos a La gasolina seguirá siendo La gasolina, pero con arreglos sinfónicos. Así, el Rey del Chupe con arreglos de la Banda Sinfónica de Pereira no es más que eso, una canción que responde a una mentalidad muy nociva con arreglos de una muy buena banda sinfónica.

Se argumentó también que desconocer la validez de la cultura popular es desconocer a la cultura popular. Como dije, nuestra cultura está compuesta de muchas cosas buenas, no tan buenas y malas, eso no quiere decir que debamos aceptarlas como si nada solo porque pertenecen a la cultura. Me parece que, en el caso de las instituciones públicas, debe haber una posición clara respecto a lo que se considera bueno o no de nuestra cultura. Por mi parte, y hablo como profesor de muchos jóvenes, reproducir valores tan nocivos como los de la música de despecho es un error, está mal, ninguna institución pública debería hacerlo. La cultura popular es muchas cosas. ¿Por qué elegir las peores? Pienso ahora mismo en el silencioso aval de Donald Trump al racismo que históricamente ha sido uno de los males de la cultura norteamericana. ¿Por qué reproducir y masificar los valores dañinos de nuestra cultura?

En definitiva, pienso que hace falta que nuestras instituciones se piensen a sí mismas, que trasciendan las prácticas burocráticas enfocadas a producir números para los informes y busquen desarrollar sus propuestas pensando en el efecto que tendrán sobre la sociedad. Valoro enormemente el trabajo de la Secretaría de Cultura de Pereira, sé que está direccionada por gente capaz y comprometida con el bienestar de la ciudad, pero en esta ocasión la incoherencia saltó a la vista y me parece que el daño fue mayor que el beneficio.