Carl Sagan sosteniendo la placa de las sondas Pioneer. Extraída de: http://www.vice.com/es/read/el-psiquiatra-lester-grinspoon-fumo-mucha-marihuana-con-carl-sagan

A la deriva en el océano cósmico

«…Y entonces, un día, llegó una criatura cuyo material genético no era muy diferente de las estructuras moleculares reproductoras de cualquier otra clase de organismos del planeta, que dicha criatura llamó Tierra. Pero era capaz de reflexionar sobre el misterio de su origen, de estudiar el extraño y tortuoso sendero por el cual había surgido desde la materia estelar. Era el material del cosmos contemplándose a sí mismo. Consideró la enigmática y problemática cuestión de su futuro. Se llamó a sí mismo humano. Y ansió regresar a las estrellas.»

—Carl Sagan.

Por Camilo Betancur * 

Construcciones, creaciones, recuerdos de civilizaciones anteriores; reminiscencias de lo que alguna vez fue, y que probablemente nunca será de nuevo. Las pirámides, cuya función original fue servir de tumba; jeroglíficos; escritura cuneiforme; estructuras monolíticas como los Moái; las creaciones en arcilla; los trabajos de orfebrería… Obras humanas que, de forma intencionada o no, nos quedan hoy en día como regalos de un pasado que no pudimos presenciar, como un saludo desde épocas y lugares diferentes al nuestro, muestras de una existencia que ya no es.

Nosotros, igual que nuestros predecesores, de igual forma estamos creando registros que detallan la vida que llevamos, nuestra cultura, nuestras ambiciones, deseos y  creencias y que perdurarán para civilizaciones futuras, pero con una marcada diferencia: Ahora rompemos dos barreras que limitaban de gran forma nuestro saludo espacio-temporalmente distante: La primera, aquella que nos restringía a dejar nuestro legado en la superficie de la tierra, donde normalmente habitamos; la segunda, nuestra restricción al medio físico, a lo tangible (dejando a un lado la tradición oral).

De lo mencionado es posible encontrar una gran cantidad de ejemplos, podemos tomar como muestra de esto, para nuestra perspectiva, toda clase de satélites enviados al espacio y que actualmente nos sirven en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, como los de comunicaciones o los de observación terrestre, por mencionar algunos; o incluso, encontrar algunos que dentro de sus propósitos se encuentra el servir como una especie de “cápsula del tiempo”, como es el caso del satélite LAGEOS-1, que sirve propósitos para la investigación científica. Se calcula que este satélite caerá a la tierra dentro de 8,4 millones de años, por este motivo lleva una placa diseñada por Carl Sagan, la cual indica la época en la que éste fue lanzado al espacio, valiéndose de números en binario y mapas de la distribución de los continentes en la superficie terrestre en el pasado (hace 268 millones de años), presente (1976) y el futuro al que está destinado, entre otras cosas.

Estos son ejemplos de “mensajes” que, aunque están fuera de la tierra, están destinados a la tierra o atados a sus cercanías. Pero… ¿Qué pasaría si la tierra es destruida? ¿Qué pasaría si el sistema solar es destruido? ¿Hay mensajes destinados a otro lugar fuera de la tierra o incluso, fuera del sistema solar?

“200 años luz de diámetro” Comparación del diámetro de la burbuja de radio con los 150000 años luz de diámetro de La Vía Láctea, nuestra galaxia. Imagen extraída de: http://www.planetary.org/blogs/emily-lakdawalla/2012/3390.html
“200 años luz de diámetro” Comparación del diámetro de la burbuja de radio con los 150000 años luz de diámetro de La Vía Láctea, nuestra galaxia.
Imagen extraída de: http://www.planetary.org/blogs/emily-lakdawalla/2012/3390.html

Aquí es donde retomamos el haber trascendido la necesidad de un medio físico para propagar el mensaje. Ejemplos de esto pueden ser el mensaje de Arecibo, un mensaje de radio enviado al espacio a través de un radiotelescopio en 1974, el cual contiene datos sobre el sistema solar, el ser humano y nuestra ciencia; o uno no tan voluntario como pueden ser nuestras transmisiones de radio, que forman una burbuja de alrededor de 200 años luz de diámetro alrededor del planeta tierra. Estas transmisiones de radio viajan a la velocidad de la luz desde que fueron producidas y contienen desde los primeros experimentos de radio en la época de Marconi, hasta transmisiones de televisión.  (Quien sabe, tal vez en este momento haya algún alien con un radiotelescopio a 77 años luz escuchando la transmisión de la guerra de los mundos por la CBS).

¿Y qué hay de objetos físicos fuera del sistema solar?

Actualmente hay 5 sondas espaciales con trayectorias dirigidas hacia fuera del sistema solar: Voyager 1, Voyager 2, Pioneer 10, Pioneer 11 y New Horizons (la que tomó la foto de Plutón en julio de 2015), de las cuales, la Voyager 1 es la que más lejos se encuentra respecto al sol.

Las sondas Voyager y las Pioneer tienen algo en común: Un mensaje en ellas, que al igual que el mensaje de Arecibo, fueron diseñados por los astrónomos Frank Drake y Carl Sagan.

Tal vez el más conocido de estos es el que va a bordo de ambas sondas Voyager, el disco de oro. Este disco contiene cerca de una hora y media con grabaciones de sonidos de la tierra: Saludos en 55 idiomas diferentes; sonidos de rayos, viento, fuego, latidos de corazón, lluvia, el mar, cantares de aves, sonidos de ballenas; música de alrededor del mundo y de muchas culturas, Stravinsky, Bach, música de flauta japonesa, música tradicional de Perú, Nueva Guinea, Indonesia… Además, el disco también contiene imágenes sobre el sistema solar, la tierra y el ser humano.

Cubierta del disco. Extraída de: http://grin.hq.nasa.gov/ABSTRACTS/GPN-2000-001978.html
Cubierta del disco.
Extraída de: http://grin.hq.nasa.gov/ABSTRACTS/GPN-2000-001978.html

En la cubierta del disco se encuentran imágenes serigrafiadas cuya simbología vislumbra cómo reproducir el disco, la ubicación del sistema solar, como conseguir la parte de video y la definición de unidades de tiempo y distancia.

En la parte superior izquierda hay una representación del disco con su aguja en la posición correcta para reproducirlo, y alrededor de éste, un número en binario ( “|” representa el 1, mientras que “-” representa el 0)   que indica la duración de cada revolución. Justo debajo, hay un dibujo de el disco de lado con su aguja y con un número en binario, mostrando que cada lado del disco tiene una duración aproximada de una hora.

En la parte superior derecha están los datos sobre cómo obtener la parte de video que hay en el disco. Los rectángulos indican la cantidad de líneas verticales que hay en cada imagen y la imagen que se ve si se siguieron bien las instrucciones (un círculo).

En la parte inferior izquierda se encuentra la ubicación del sistema solar respecto a 14 púlsares con su respectivo periodo, y, a su lado derecho, la definición de las unidades de tiempo y distancia utilizando una representación de la llamada “transición hiperfina” del hidrógeno, el elemento más abundante del universo, lo cual define la unidad de tiempo (0,70×10^-9 segundos) y de distancia (21 centímetros).

Un simulador de cómo sería el disco fue creado por la NASA y actualmente se encuentra en línea para su uso (ver).

Carl Sagan sosteniendo la placa de las sondas Pioneer. Extraída de: http://www.vice.com/es/read/el-psiquiatra-lester-grinspoon-fumo-mucha-marihuana-con-carl-sagan
Carl Sagan sosteniendo la placa de las sondas Pioneer. Extraída de: http://www.vice.com/es/read/el-psiquiatra-lester-grinspoon-fumo-mucha-marihuana-con-carl-sagan

El disco de oro de las Voyager no es el único mensaje físico que está destinado a salir del sistema solar, ni tampoco fue el primero. El primero fue la placa de las sondas Pioneer 10 y 11 (1972 y 1973, respectivamente), cuya misión principal fue estudiar el cinturón de asteroides, Júpiter y Saturno.

Estas sondas llevan una placa con imágenes similares a la ya vistas de la cubierta del disco de las Voyager, destinadas a proveer información acerca del origen del artefacto. De hecho, las placas y los discos comparten dos representaciones: La de definición de unidades y la de la ubicación del sistema solar.

El diagrama, como había dicho anteriormente, representa la ubicación del sistema solar respecto a 14 púlsares. El sol es el centro de éste, el lugar donde convergen las líneas.  La longitud de estas líneas indica la distancia relativa de los púlsares al sol, mientras que el número en binario que acompaña cada línea indica el periodo del pulsar, utilizando las unidades definidas con el modelo del hidrógeno.

Ubicación del sistema solar respecto a 14 púlsares y diagrama de seres humanos Extraída de: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Pioneer_plaque_sun
Ubicación del sistema solar respecto a 14 púlsares y diagrama de seres humanos
Extraída de: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Pioneer_plaque_sun

En la placa también hay una representación de los seres humanos. Acotada entre las líneas horizontales de la derecha se encuentra la altura promedio de la mujer en binario, cuya representación decimal es un 8. Utilizando la unidad de longitud descrita, 21 centímetros, se traduciría a 168 centímetros. El hombre saludando, además, sirve para ilustrar la cantidad de dedos en las manos, los pulgares oponibles y la movilidad de las extremidades, o por lo menos, las superiores.

La silueta de las sondas espaciales está representada en la misma escala que los seres humanos y sirve para que la altura de los seres humanos pueda ser deducida con sólo medir la sonda.

Finalmente, la placa contiene una representación del sistema solar, mostrando, de izquierda a derecha: Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Urano, Neptuno y Plutón. La flecha que sale de la tierra representa la trayectoria que sigue la sonda espacial. Los números en binario, cercanos a cada planeta es la distancia de cada uno medida en décimos (1/10) de la órbita de Mercurio.

Representación del sistema solar. Extraída de: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Pioneer_plaque_solar_system.svg
Representación del sistema solar. Extraída de: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Pioneer_plaque_solar_system.svg

Estos mensajes, estas naves espaciales, vagarán eternamente por el espacio exterior; nunca se deteriorarán, irán a la espera de que alguien en el vasto universo las encuentre. Podemos verlas como un mensaje en una botella a la deriva del océano cósmico, no como un pedido de ayuda o como palabras de desesperación, sino como un “Hola, alguna vez existimos; fuimos esto”. Incluso si la humanidad completa desapareciera, incluso después de la muerte del sol dentro de cinco mil millones de años destruya el planeta tierra, o si algo nos borrara del cosmos el día de mañana, estos mensajes vagando por el universo hasta el fin de los tiempos; tal vez debamos ver estos mensajes como eso, como un epitafio de la humanidad y de la vida en la tierra. 

“We began as wanderers, and we are wanderers still…”

*Estudiante de Administración de medio ambiente de la Universidad Tecnológica de Pereira.