Un asunto esencial sobre usar argumentos de tipo científico sobre los teológicos es retirar la concepción religiosa de la fe. Gran cantidad de características mágicas sobre la manera en que los humanos nos reproducimos quedarían sencillamente fuera de discusión.

 

Tomado de: queinteresante-es.blogspot.com

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Por: Yotas

Desde niños parece que nos gusta sentirnos especiales o con una posición noble. Recuerdo que las opiniones en mi colegio sobre la evolución fueron normalmente negativos, los profesores solían negar que esta fuese cierta. Hace falta agregar que solo parte de mi educación básica la hice en un colegio religioso, todo mi bachillerato no. Sin embargo, el “bullying” causado en ambos colegios fue similar, cuando un niño decía entre sus compañeros que “veníamos de los monos” la respuesta cambiaba entre “usted pudo haber venido de los monos, yo no” y “usted es un mono”. También es cierto que decir “venimos de los monos” es una expresión muy simple, pero pedir mayor complejidad a niños y muchachos pequeños que crecieron en un ambiente en el que poco se cuestiona puede ser pedir mucho.

Estos argumentos entre niños no son más que los heredados –tal vez simplificados– de sus padres, porque la creencia de venir de la mano de alguien divino es un asunto de nuestra cultural (somos “católicos apostólicos y romanos”) y el niño que cree que la evolución es cierta tuvo una crianza probablemente muy distinta a la usual en este país. Esto quiere decir que argumentos similares se ven entre adultos al momento de debatir y creer que venimos de una mano divina parece más noble y puede hacernos más especiales que surgir de un proceso evolutivo. De allí (pero no todo) cierto fervor al defenderlos; parece sucio ser como las demás especies.

La ciencia en los últimos cien años ha tenido muchas incursiones en la ética, en donde parece haber esperado mucho para entrar. En la historia de occidente una de las razones para esto era que la Iglesia imponía las reglas éticas, las cuales se consideraban distintas e independientes de las objetividades de la ciencia. Esta posición también era común entre los hombres de ciencia. La ciencia y la ética parecían instituciones no solapadas.

Este engaño explotó con evidencia trágica en las dos guerras mundiales, donde se pudo ver la habilidad de la ciencia y de los científicos para hacer armas de destrucción masiva. Al parecer hubo que hacer mucho daño para darnos cuenta que la ciencia ya participaba en los conflictos. Estos sucesos del siglo XX hicieron reacciones posiciones filosóficas de occidente sobre la relación de ética y ciencia. Estos sucesos muestran que la ciencia no es éticamente neutral y que por tanto es necesario generar opiniones respecto a la ética teniendo en cuenta los resultados científicos.

En particular se ha discutido sobre la realización de una ciencia de la ética o una ética científica. Esto significa que se buscarán criterios éticos objetivos que sean dados por aspectos generales de los seres vivos, o criterios que se puedan reconocer y comprobar, buscando situaciones que permitan vivir. Un ejemplo de esto son las formas que debemos tratar otros seres vivos en función de su capacidad de sufrir. Este criterio es ya bastante amplio, porque sin considerar ningún otro afirma que debemos evitar hacerle daño a aquello que pueda sentir el daño.

Gracias a los avances científicos en biología podemos discernir si un animal siente dolor o no,  entonces este criterio es objetivo y comprobable. Este criterio no es el único ni es suficiente además de tener muchas complicacionesen particular porque la mayoría de nosotros consumimos carne y entre estos animales que consumimos hay no pocos que sufren  antes de ser sacrificados. Pero esto tampoco significa que no se pueda realizar cambio alguno, o una manera de mejorar la ética de modo que se haga parte de nuestra moral.

Otro de tantos criterios que se buscan son aquellos que bajo ciertas  situaciones son preferibles. Tener hambre, vivir en condiciones de poca higiene, no poder curar ciertas enfermedades, etc., parecen situaciones claras de sufrimiento en los que la mayoría de quienes las padecen preferirían cambiarlo y la búsqueda objetiva hacia un mejor vivir  parece posible. También podemos ver que una ética científica tendría métodos con los cuales investigar, dígase intercambio cultural del cual ya se ha hablado en esta página, dígase análisis histórico el cual aparta conocimiento sobre situaciones que podrían estar al margen de nuestra imaginación.

Una de las características importantes de una ética científica es permitir que sus criterios se persuaden ante la información que la ciencia provee. Hemos tenido durante el último año discusiones en Colombia sobre el aborto y la libre sexualidad. El conocimiento sobre la neurología y embriología nos provee de criterios para discutir el primer problema y pide la renuncia sobre afirmaciones fantásticas e improbables (más allá de la esfera sentimental) como alma al momento de la concepción.

Un asunto esencial sobre usar argumentos de tipo científico sobre los teológicos es retirar la concepción religiosa de la fe. Gran cantidad de características mágicas sobre la manera en que los humanos nos reproducimos quedarían sencillamente fuera de discusión. Con esto podríamos tomar los casos del aborto más en serio y en consideración de quien ya existe. En relación a esto último en las discusiones se muestra más valor a un feto poco desarrollado y que muy probablemente no tiene cómo sentir dolor sobre un cerdo adulto que está tan desarrollado como para sentir dolor. El segundo problema al tener conocimiento de especies animales vemos que hay maneras muy variadas en que los seres vivos equipados con características sexuales pueden expresar la misma y se ve diezmado el argumento que dice que los comportamientos homosexuales (por ejemplo) son antinaturales, sin llegar a discutir siquiera sobre la ambigüedad de esta afirmación. Si además vemos que en la historia de la humanidad ha habido casos de homosexualidad tanto como casos de rechazo y odio a la misma, queda con mayores dudas que este tipo de comportamientos sea una rareza impropia del comportamiento humano. De nuevo sin discutir  ni la ambigüedad o siquiera el sentido de  esta afirmación.

La evolución no aceptada entre los niños de nuestros colegios (que no son ellos los responsables)  es quien provee de las más importantes consecuencias. Darwin se veía asombrado del alcance de su propuesta. Él mismo vio los problemas que se enfrentaría la religión al confrontarse con estas ideas. Si aceptamos la tesis principal de la evolución, las especies se formaron con lentitud y de manera gradual entonces perderemos nuestra posición de ventaja respecto al universo.

Una primera visión de ella nos dice que somos una especie más sin una ventaja particular sobre todas las especies en todas las situaciones. Esto está en contra de muchos ideales religiosos de occidente a menos que se reinterprete la visión religiosa, asunto en lo que lastimosamente los religiosos tienen cierta habilidad. No hay razón por cual un humano es superior a otras especies, luego, nos hemos quedado sin pedestal. Uno que siempre fue imaginario.