Dilemas de la carne

Este escrito surge como una respuesta a aquel publicado por Kevin David Fernandez Lenis. Primero, quiero resaltar que hay algunos puntos bastante discutibles sobre los argumentos que él menciona y que lo voy a hacer desde mi posición personal sobre el vegetarianismo y tomando en cuenta la de algunos vegetarianos que conozco. Vamos a echarles un vistazo:

Por Juan Camilo Betancurt*

El primer argumento que se nos da es el de “Los vegetarianos no comen animales porque quieren proteger la vida, pero las plantas también son seres vivos” y haciendo una comparación entre plantas y animales. Es cierto que ambos son seres vivos, pero no necesariamente esta es una de las razones por las que alguien escoja “ser vegetariano” sobre comer carne. Más bien lo central en esto vendría siendo las formas de producción actuales con las que cuenta la industria de las carnes: Basta con ver las condiciones hacinamiento con las que cuentan los animales-objeto de estas “granjas”, sin aún contar con que muchas veces son sujeto de prácticas de maltrato y métodos de “sacrificio” atroces. Lo que me lleva a tocar en cuenta el siguiente punto en este argumento: El sistema nervioso central. Las plantas no tienen sistema nervioso central, no sienten dolor (aquí hay polémica teniendo en cuenta varios estudios), no son objeto de prácticas brutales; en este punto probablemente alguien dirá “¡Pero oye, recuerda las plantas que se cierran cuando las tocas!”, sí, pero una reacción ante un fenómeno exterior no necesariamente es una sinonimia de “dolor” (habrá que partir en búsqueda de nociceptores o algún homólogo).

El segundo argumento que se nos da es el del daño al medio ambiente. Es cierto que prácticamente no se puede vivir sin alterar o afectar el medio ambiente, que es probable que las plantas que se consumen surjan de monocultivos y sean fumigadas con pesticidas carcinógenos, etcétera. Esto tiene una gran falla (o varias). Primero, para producir carne, se necesita alimentar animales (obvio), y como señala Marcel Dicke en su conferencia en TED “¿Por qué no comemos insectos?”, la proporción entre alimento invertido versus carne producida es bastante desigual:

“Si tomamos 10 kilogramos de comida y resulta en un kilogramo de res, los otros nueve kilogramos son desperdicio, y gran parte de ello es excremento. ”

cocora
Valle del Cócora. Tomado de: http://adventurousappetite.com/coffee-cravings/

Pensemos en esto un poco: Para producir un kilogramo de res, se deben invertir diez kilogramos de alimento, probablemente soja, sin contar con la cantidad de agua que consume al día. Esto se traduce a bastante excremento (y orina), que, como podríamos pensar, puede tener un gran impacto debido a la gran cantidad de gases invernadero que produce, entre los que podríamos nombrar, dióxido de carbono y metano (que tiene un impacto mucho mayor que el muy nombrado dióxido de carbono), esto sin contar con la problemática de los “potreros”. Podríamos abordar con miradas similares la producción de cerdos, por ejemplo, quienes contribuyen a la contaminación de las aguas. Lo mismo aplica para otros animales.

Este bajo rendimiento entre alimento invertido/alimento producido, podría tener incluso una mejor utilidad (contando con que sea soja) si en lugar de intentar producir carne, se intentara reducir el hambre. Dudo mucho que se pueda considerar como “doble moral” el intentar mitigar un poco nuestra huella ambiental; sí, seguimos contaminando de muchas formas, incluso con prácticas que ni siquiera imaginamos que podrían afectar, pero intentar reducirla un poco no está mal. Respecto a los monocultivos sólo digo: Hay muchas alternativas.

Por último, lo del comunicado de la OMS. Es algo que ha tenido bastante impacto en los medios informativos, pero tristemente, mal interpretado. La OMS ha clasificado a las carnes procesadas como “carcinógenas” y a las carnes rojas como “probablemente carcinógenas”. Este artículo en “El Observador” nos ayuda a establecer diferencias. Sí, estas clasificaciones son completamente serias y basadas en estudios científicos, pero han sido “presa” del sensionalismo. Así como lo plantea Science Alert, popular portal de divulgación científica, en ningún lugar está expreso que dejemos de comer carne, que nos convirtamos en vegetarianos o similares, simplemente que reduzcamos la cantidad de carne que consumimos y que sencillamente hay que comer de forma moderada.

Bonus 1:

“En primer lugar, el antepasado del ser humano existió en una época en la que los inviernos eran bastante fuertes y no podían cultivarse plantas, es más, la agricultura no existía y por eso el ser humano era nómada. Por lo anterior, su única opción era comer carne.”

Respecto a esto, quiero aclarar algo, no hay un “el antepasado del ser humano”; el ser humano como especie ha tenido una gran cantidad de “antepasados”, más de los que se podrían mencionar en una conversación cualquiera, y no todos ellos se alimentaron necesariamente de lo mismo. Por ejemplo, se dice del Homo habilis que posiblemente era carroñero. Si nos cninesatreviéramos a decir que nosotros tenemos que basar nuestra alimentación en lo que posiblemente comían (o no) nuestros antepasados, entonces nos veríamos ante la necesidad de que debemos salir a las calles en busca de animales muertos para llevar a nuestras mesas. Actualmente comer carne es, diría yo (y no soy ningún nutricionista como para afirmarlo), un placer, mas no una necesidad.

Bonus 2:

“Por otro lado, podría también decirse que los leones, las focas, las hienas, y todos los animales carnívoros están en riesgo de contraer cáncer (pobrecitos, pues por no ser racionales no pueden decidir comer otra cosa).”

A fin de cuentas comer o no comer carne es una decisión personal, así como salir de rumba y tomarse tres botellas de licor o fumar, provoque cáncer o no; pero no hay necesidad de comparar el consumo de carnes del ser humano con el de otros animales (aún menos teniendo en mente lo anteriormente mencionado sobre las carnes procesadas); el organismo del ser humano tiene necesidades y reacciones diferentes frente a estímulos, en este caso, los alimentos. De esto se puede dar cuenta con algo muy conocido: Para nosotros, seres humanos, el chocolate es un delicioso manjar; para los perros, un terrible veneno.

*Estudiante de Ingeniería física de la Universidad Tecnológica de Pereira

** Artículo publicado originalmente en Las2orillas, esta versión tiene unos leves cambios autorizados por el autor.