Karl Von Linné. Tomado de: https://euclides59.wordpress.com/tag/linneo/

Carl Von Linné. Tomado de: https://euclides59.wordpress.com/tag/linneo/

Nomina si nescis, perit et cognitio rerum.

Si ignoras el nombre de las cosas, desaparece lo que sabes de ellas.

Carl Von Linné

Desde hace miles de años los humanos hemos tratado de clasificar la naturaleza de diferentes maneras: nubes, montañas, piedras y seres vivos han tenido a lo largo de la historia diferentes sistemas de ordenamiento. Muchos de estos intentos son reflejo del uso o efecto que los objetos naturales, sobre todo los seres vivos, tienen en nuestras vidas: comestibles, venenosos, inofensivos, medicinales.  Pero, ¿acaso existe una clasificación natural? ¿Tiene alguna importancia?

Por Edwin Hurtado*

¿Qué requisitos debe cumplir un determinado sistema de clasificación para ser considerado natural? Muchos de los intentos, como los ya mencionados, han sido considerados artificiales debido a que son fruto solo de su relación con nosotros, que solo somos un nodo más del entramado, y no la cúspide que tantos han soñado e impuesto. Por tanto, para que un sistema sea natural, debe intentar reflejar las relaciones evolutivas de los seres vivos, y no conformarse con responder tan solo a las similitudes morfológicas o a los efectos y usos que un primate cosmopolita le da a los otros seres que ha conocido relativamente.

Muchos de nosotros aprendimos clasificaciones que se enfocaban mayoritariamente en la semejanza entre los organismos (escuela fenética), pero después de arduos debates llevados a cabo en la segunda mitad del siglo XX, se impuso la idea de intentar organizar los seres vivos de forma congruente con su filogenia, es decir, con su historia evolutiva (escuelas evolutiva y cladista), y no tanto con su similitud, que puede ser producto no solo de su relaciones de parentesco sino también de otros procesos evolutivos llamados convergencias y paralelismos. La rama de la biología que debe lidiar con este problema es la sistemática, y la taxonomía, como una rama de la sistemática, es la encargada de delimitar las categorías, conocidas como taxones, algunos de los cuales son bastante nombrados: especie, género, familia, orden, clase, entre otros.

Categorías taxonómicas y filogenia. Tomado de : https://es.wikipedia.org/wiki/Taxonom%C3%ADa

Categorías taxonómicas y filogenia. Tomado de : https://es.wikipedia.org/wiki/Taxonomia

Sin embargo, solo la especie, a pesar de las dificultades  para definirla con precisión, es considerada por muchos una realidad objetiva, y los demás taxones son agrupaciones de especies cada vez más incluyentes basados en su parentesco filogenético -por los que son aproximaciones a grupos naturales-, pero que son categorías relativamente arbitrarias ya que cada linaje tiene su propia historia, y por tanto su propio ritmo.

La especie se nombra usando el sistema propuesto por el sueco Karl Von Linné, conocido como nomenclatura binomial. Como su nombre lo indica, cada nombre bajo este sistema consta de dos partes: la primera se llama género y su primera letra debe ir en mayúscula, y la segunda se llama epíteto específico; las dos partes en conjunto conforman los nombres científicos de todas las especies descritas, están en latín o latinizadas, se refieren a características de los seres vivos en cuestión y deben escribirse en una forma diferente al resto del texto, usualmente en cursiva: Saccharomyces cerevisiae (Levadura), Escherichia coli, Homo sapiens, Vultur gryphus (Cóndor andino).

Para animales y protozoos, esta nomenclatura es regulada por el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, que establece ciertas reglas para nombrar taxones desde especie hasta familia. Para otros seres vivos, como las plantas, existen otros códigos con sus propias particularidades.

La importancia de los nombres científicos radica en su universalidad, la idea es que cada especie tenga un nombre único que aplique para todos los países sin importar su idioma ni sus variaciones locales. Por ejemplo, el oso de anteojos es conocido también como oso andino, oso negro, oso achupayero, yanapuma, entre otros, y tiene también su respectiva traducción a los diferentes idiomas; pero su nombre científico es Tremarctos ornatus en todo el planeta y esto ayuda bastante a la hora de evitar confusiones en la sistematización.

Por su parte, la importancia de la sistemática radica en su deseo de reflejar la historia evolutiva de los linajes, lo que a su vez nos permite conocerlos mejor en aspectos como su biogeografía, ecología, fisiología, comportamiento, entre otros. E incluso, nos da pistas sobre algunos de los usos que podemos obtener de ellos. Aunque algunos han afirmado que la clasificación ha sido una excusa para la colonización y la expropiación, esto no es siempre así, y mucho menos ahora, tiempo en el cual la idea de los investigadores es principalmente obtener información e idear sistemas que nos ayuden a mejorar nuestra comprensión de la naturaleza, aunque sin dejar de lado los usos que podemos y debemos hacer de ella, que, afortunadamente, están siendo cada vez más discutidos por todos, científicos o no.

*Estudiante de biología de la Universidad de Antioquia