Cuando las personas crecen polarizadas sobre un cuerpo de evidencia o un hecho que puede ser resuelto, la causa puede ser algo así como un razonamiento sesgado pero también se sienten aleccionados a cambiar la información para empezar con ella -o una complicada combinación de ambos-.
Por: Chris Mooney
Otro estudio mostró algunas pistas sobre qué pasa en el cerebro de las personas cuando se resisten a la persuasión. La socióloga Mónica Prasad de la Northwestern University y sus colegas quisieron poner a prueba si podían remover la noción de que Saddam Hussein y Al Qaeda se colaboraban secretamente (en partidarios republicanos de los condados GOP “Grand Old Party”. Los investigadores organizaron un estudio en el que discutían el tema con algunos de estos republicanos personalmente. Citaron los resultados de la investigación sobre la Comisión 9/11, adicionalmente un pronunciamiento en el que el mismo George W. Bush negó su administración que había dicho que “los ataques del 9/11 fueron programado entre Saddam y Al Qaeda”
Incluso, ni siquiera las propias palabras de Bush pudieron cambiar las ideas de sus votantes- solamente 1 de 49 partidarios que originalmente creyeron la alianza Irak-Al Qaeda cambiaron sus creencias-. Mucho más común fue resistir la corrección de diversas maneras contraargumentando o simplemente permaneciendo inamovibles.
Periodista: La Comisión de Septiembre 11 no encontró una relación entre Saddam y el 9/11 y esto fue lo que el presidente Bush dijo. ¿Tiene algo que comentar al respecto?
Respuesta: Bueno, te apostaré que lo que la Comisión dijo no se basa ni en una sola prueba, pero creo que nosotros todavía podemos tener nuestras propias opiniones y sentir que es así, aunque ellos digan lo contrario.
El mismo tipo de respuestas fueron documentadas en temas de controversia que hacían cara a la administración. Tomemos la mezquita de Ground Zero. Usando la misma información del sitio rompe mitos de internet FactCheck. Org, un grupo del Estado de Ohio presentó temas que refutaban que “Fersal Abdul Rauf, el líder detrás del propósito del centro de cultura islámica, es un simpatizante terrorista”. Incluso entre aquellos que eran conscientes del rumor y creían en él, sólo un tercio cambio de ideas.
La pregunta clave -y la más difícil de responder- es cuán irracional es todo esto. De un lado, no tiene sentido descartar todo un sistema de ideas, construido durante una vida, sólo porque nueva información en forma de citas nos contradice. Es muy probable decir: “Yo creo en esta decisión acerca de la pena de muerte basada en información real que me llegó durante toda mi vida”, explica el psicólogo social de Stanford Krosnick. En todo caso, también cuando se niega la ciencia (en cierto sentido) se puede considerar fuertemente “racional”. En ciertas comunidades conservadoras, explica Kahan, “Las personas que dicen: 0yo creo que hay algo en el cambio climático” los marcará como cierto tipo de personas y posiblemente su vida irá menos bien”.
Esto puede ayudar a explicar una curiosa patología que Nyhan y sus colegas encontraron cuando trataron de probar la falacia de que el presidente Obama es un musulmán. Cuando un investigador negro administró el estudio, los sujetos de la investigación fueron obedientes y cambiaron sus creencias acerca de la religión del presidente y sus ideas incorrectas. Pero cuando los investigadores eran solo blancos, los partidarios de GOP en particular eran más propensos a creer en el mito de que Obama es un musulmán. Los objetos de estudio usaron “conveniencias sociales” para construir sus creencias (o ya establecidas creencias, como sea) para cualquiera que escuchasen.
Cuando las personas crecen polarizadas sobre un cuerpo de evidencia o un hecho que puede ser resuelto, la causa puede ser algo así como un razonamiento sesgado pero también se sienten aleccionados a cambiar la información para empezar con ella -o una complicada combinación de ambos-. En el caso del Ground Zero Mosque, un estudio mostró en una encuesta que los que usualmente ven Fox News con tres de sus familiares eran más propensos a creer en el rumor de Rauf; de la misma manera quienes no veían Fox News creían menos en él.
Bien. Las personas se inclinan hacía la información que confirma lo que creen y, por supuesto, escogen la información que los apoya. ¿Cómo siempre ha sido? Tal vez. El problema está creciendo enormemente: ahora que consumimos información a través de los links de amigos en Facebook, tuits que son faltos de propiedad o contexto, la “información selectiva” y la usual fuente ideológica de algunos medios que tienen relativamente una audiencia muy “selectiva”. Estas habilidades básicas humanas de supervivencia, dice Arthur Lupia de Michigan, no están “bien adaptadas en nuestra edad de información”.
Si usted quiere mostrar cómo y por qué los hechos son cambiados a favor de un razonamiento motivado, usted no encontrará mejor caso o prueba que el del cambio climático. Después de todo, es un tema en el que de un lado tienes alta información técnica y en el otro lado fuertes creencias arraigadas. Y todavía más seguro, una pista para predecir si usted acepta la ciencia del cambio climático es si usted es republicano o demócrata. Los dos grupos han venido siendo más incongruentes en sus puntos de vista sobre el tema aunque la ciencia sea cada vez más inequívoca.
Entonces, puede ser, que no causará sorpresa que más educación no cambiará los puntos de vista de los republicanos. Por el contrario: en una encuesta de Pew del 2008 solamente 19 por ciento de los republicanos educados en la universidad estaban de acuerdo en que el cambio climático es debido a acciones humanas, contra el 31 por ciento de republicanos sin educación universitaria. En otras palabras, mayor educación está correlacionada con un incremento en la probabilidad de negar la ciencia del asunto. Por el otro lado, entre demócratas e independientes, mayor educación está correlacionada con una mayor aceptación de la ciencia.
Otros estudios han mostrado un efecto similar: los republicanos que piensan que entienden el problema del cambio climático están menos enterados de él; entre republicanos y aquellos con altos niveles de desconfianza en la ciencia en general, aprender más acerca del asunto no incrementa el conocimiento del problema. ¿Qué está pasando aquí?, según Charles Taber y Milton Lodge de Stony Brook, un insidioso aspecto del razonamiento motivado es que es políticamente compleja la inclinación a ser más sesgado que aquellos que conocen menos del asunto. “Las personas que no están de acuerdo con alguna política –por ejemplo, el aborto- si no son sofisticados tienden a dejar la discusión a un lado” dice Lodge: “pero si eres sofisticado, ellos podrán ir un paso más adelante y comenzar con contraargumentos”. Estos individuos son conducidos emocionalmente y discriminan al resto de nosotros, pero están dispuestos a generar más y más razones para explicar qué consideran correcto- y por esto, sus mentes son difíciles de cambiar-.
Esto puede ser porque las citas de email sobre el cambio climático son rápida y fácilmente aprovechadas como evidencia por los partidarios del escándalo. Seleccionar lo que consideramos adecuado es precisamente la fuente de comportamiento que podríamos esperar de los razonamientos motivados para argumentar sus puntos de vista (y lo que sea que usted piense sobre los climategate* los correos electrónicos son un descubrimiento rico que permite llegar a nueva información sobre la cual se podría imponer una ideología).
*climategate: negadores del cambio climático
*Próximamente la última parte del artículo: ¿Por qué el vínculo autismo-vacunas persiste?


