Actualmente se sabe que las serpientes, al igual que la mayoría de los organismos, cumplen una función muy importante en el ecosistema, ya que son muy buenas regulando poblaciones de otros animales que se podrían convertir en una plaga para los cultivos del ser humano, además de ser el alimento de otras especies como garzas, rapaces, comadrejas y demás serpientes.

Por: Juan Camilo Mantilla Castaño*
Con el objetivo de aportar a las comunidades humanas de sectores rurales conocimientos que permitan la conservación de las serpientes como especies de interés ecosistémico, surge el proyecto “Serpientes, de amenazantes a amenazadas”, el cual relata, a manera de taller, todos los aspectos que involucran a estos temidos animales, comenzando con lo peligrosas que pueden ser algunas especies, pasando por cómo evitar accidentes ofídicos, qué hacer en caso de uno, la diversidad de serpientes y la importancia de estas en el ecosistema, hasta llegar a la amenaza a la que están enfrentadas por la matanza indiscriminada y la destrucción de su hábitat. Es un trabajo impulsado por la Organización ambiental Chinampa, usando a las serpientes, al igual que se podría hacer con aves y mamíferos, como una excusa para generar conciencia ambiental, ideas de producción sostenible y pensamientos para la defensa del territorio.
Me refiero al territorio de los Andes colombianos, el cual se caracteriza por ser una región de paisajes transformados y fragmentados debido a la diversidad de los sistemas productivos, donde generalmente los bosques están rodeados por una matriz agrícola o están restringidos a remanentes aislados donde se presenta frecuentemente la agricultura extensiva, sin embargo es aplicable a cualquier región colombiana siempre y cuando se conozcan bien las problemáticas que presenten. De esta forma, las altas y frecuentes actividades antrópicas facilitan los encuentros con animales silvestres, entre los que se encuentran las serpientes, las cuales por desconocimiento terminan siendo asesinadas, lo que altera el equilibrio en el ecosistema disminuyendo el número de individuos y por ende los servicios ecológicos prestados por ellos.
Actualmente se sabe que las serpientes, al igual que la mayoría de los organismos, cumplen una función muy importante en el ecosistema, ya que son muy buenas regulando poblaciones de otros animales que se podrían convertir en una plaga para los cultivos del ser humano, además de ser el alimento de otros animales como garzas, rapaces, comadrejas y otras serpientes. Sin embargo, debido a sus costumbres y hábitos, resultan ser un grupo de animales difíciles de estudiar generando un vacío de información que solo podrá llenarse en la medida que se promueva mayor interés por parte de la comunidad científica y autoridades competentes.
Hasta ahora se conocen pocos estudios y programas de educación ambiental que promuevan un mayor conocimiento sobre ellas y una conciencia a favor por parte de las comunidades humanas de las zonas rurales, que es donde se presentan mayores encuentros con estos animales. Resalto lo realizado por la fundación Yoluka y la fundación Serpentario Nacional, que de manera conveniente le han articulado a sus estudios científicos ese componente de educación ambiental que ha sido escaso en Colombia. Y es que a mi parecer, aquellos que llegan a una zona a estudiar animales y plantas y no voltean ni a mirar a la comunidad están perdiendo el tiempo. ¡No están haciendo ciencia para conservar!
Lo que hay que mostrarle a la gente de los sitios donde uno va a capturar animales y a coleccionar plantas, inclusive a mirar microorganismos, es la gran biodiversidad que acarrea Colombia en sus hombros y la gran responsabilidad de cada uno de nosotros para conservarla. Por ejemplo, y continuando con las serpientes, en la actualidad se conocen cerca de 3.000 especies, de las cuales 270 aproximadamente habitan en Colombia. Sin embargo, las poblaciones de muchas especies presentes en el país se han visto alteradas, debido a la transformación masiva de bosques en potreros, la cual se ve reflejada en la reducción del área, pérdida de calidad del hábitat y aumento de la perturbación antropogénica.

Esa fragmentación de los hábitats y su consiguiente pérdida causada por la acción humana, es considerada como la mayor amenaza actual para la biodiversidad, ya que este proceso reduce el hábitat total disponible y la conectividad del paisaje, afectando a la calidad del hábitat de las especies y conllevando al aislamiento de las poblaciones, haciéndolas más vulnerables a la extinción. Por otra parte, a estas actividades se le suma la mortandad indiscriminada por parte de campesinos o labriegos que durante encuentros fortuitos causan un elevado índice de sacrificio. Un estudio realizado por John Douglas Lynch en el 2012 indica que las cifras de mortalidad para Colombia alcanzan como mínimo 109 millones de ejemplares por año, siendo las amenazas más latentes la destrucción del hábitat y la matanza indiscriminada, la cual se debe en gran medida a la falta de información y al temor infundido por los accidentes de tipo ofídico, los cuales se extienden también hacia otras especies que no son peligrosas.
Teniendo en cuenta lo anterior, se resalta la necesidad de realizar estudios que permitan ampliar el conocimiento sobre las serpientes de nuestra región, especialmente acompañados de programas de educación ambiental que permitan difundir el conocimiento obtenido mediante las investigaciones hacia un público más amplio que en últimas es el que permite una buena articulación para la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales. Recuerden que, como dice Carlos Galvis, biólogo del zoológico de Cali: “ellas ya estaban aquí, somos nosotros quienes invadimos sus territorios”.
*Estudiante de Biología en Unisarc. Grupos de investigación en biología de la conservación y biotecnología. Semillero de Investigación en Anfibios y Reptiles de Unisarc (SIARUS). Presidente Organización ambiental Chinampa.


