Lo que me llama la atención es un tipo de moda (palabra que debería escribir entre paréntesis porque, en realidad, no sé si sea una moda en sí o qué) que he visto cuando paso varias horas navegando en internet. Porque creo que hay modas raras, feas y que todas son curiosas, pero ninguna tan curiosa como la moda de leer.

Imagen tomada de: http://www.revistacomala.com/imageliteratura/letras.jpg

“Señores: ¡La literatura no se repite como hacen los loros!”
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Por: César Cano

César CanoLas modas son, en efecto, un fenómeno bastante interesante, que además, marcan la vida del hombre en el seno de la sociedad. En el renacimiento se usaban capas, sombreros con pluma y el dilema era ser o no ser; ahora se usan camisas a cuadros ajustadas, pantalones cortos igualmente ajustados, unos lentes grandes, una cámara Nikon al cuello que les compró su papi y el dilema es…bueno, aquí no hay dilema. Claro que en el curso de la historia no han sido las prendas de vestir lo único que ha sido moda, pues fue moda también matar en nombre de Dios, la patria, la raza, la especie y por cualquier otra insensatez que le haya pasado por la cabeza a cualquier loco en el refugio triste de su cuarto o en donde sea.

Lo que me llama la atención es un tipo de moda (palabra que debería escribir entre paréntesis porque, en realidad, no sé si sea una moda en sí o qué) que he visto cuando paso varias horas navegando en internet. Porque creo que hay modas raras, feas y que todas son curiosas, pero ninguna tan curiosa como la moda de leer.

He percibido (o quizá sea paranoia) que hay señores, o señoras, no sé, que tienen un afán inmenso porque todo el mundo sea un lector empedernido, voraz, y que conozca, de pe a pa, la obra de los autores más renombrados del canon literario. Pero ojo, conocer la obra leyendo tan solo fragmentos de los autores ¿Quién fue el que dijo que las obras no se contemplan por partes sino completas? No recuerdo, pero estoy de acuerdo con esa suposición. Otra cosa que me parece mala del asunto (aunque no defina las cosas malas o buenas del mismo) es que, con esta modalidad de circular miles y miles de imágenes con citas de obras famosas, dichos textos y sus autores, se van volviendo más y más clichés cada vez. Tanto así que Jaime Sabines me sabe a cacho.

Ahora bien, no digo que esto sea malo (del todo). Muchos dirán: “Bueno ¿A este qué le pasa? No hay nada de malo en que algo como leer se convierta en moda” Pues sí, tendrán razón; no hay nada de malo. Pero tampoco tiene todo lo bueno.

Digo que leer (cualquier tipo texto) es un proceso profundo, complejo, y por eso no debe tomarse a la ligera. No es simplemente decodificar ese conjunto de signos y entender lo que se lee en los aspectos gramaticales, sintácticos, saber si es un cuento, una poesía, un texto argumentativo o expositivo y bla bla bla. Más bien es una construcción, entre el autor, quien imprime en la obra un carácter único; y el lector, quien lee desde sus experiencias y perspectivas de vida. Pero ¿Qué es lo que se construye? Pues no es otra cosa más que sentido, significado.

Así que el hecho de que todos esos administradores de páginas de Facebook lean Rayuela y El amor en los tiempos del cólera para buscar un bello pasaje del libro, publicarlo y obtener dos millones de “likes” y que contiguo a las hojas desmembradas de Don Julio y Don Gabo (por no mencionar todos esos autores renombrados) aparezca una patética cita de Coelho y un montón de lugares comunes, no significa que nos estemos culturizando, promoviendo el interés por la literatura o algo así…. Señores: ¡La literatura no se repite como hacen los loros!

De todo esto, me pregunto si algún día empezarán a circular pequeñas imágenes donde se vea solo una cabeza de los dos amantes de René Magritte o solo medio sombrero, en fin…

Quien escribe una obra, emite un mensaje, y, dentro de él, hay cosas ocultas. Es tarea del lector desentrañarlas. Ahora, no digo que nadie esté haciendo esto al leer, ni más faltaba que yo esté tratando de decir semejante cosa. Pero cabe que se pregunten: ¿Por qué estoy leyendo? ¿Quiero parecer intelectual? ¿Me gusta leer? O ¿es simplemente un influjo social y leo porque todos lo hacen? De ser así, busquen otra cosa, pueden parecer intelectuales con otra cosa, no hay nada de malo en no leer. Pero, pese a todo, si insisten en leer, es necesario que se haga una reflexión sobre la lectura misma, pues si se quiere ser buen lector hay que preguntarse si estoy o no construyendo sentido a partir de la lectura; a eso es lo que invito. De lo contrario, no hay problema, aún les queda el fútbol. Créanle a Miguel Fernando Caro Gamboa: “Leer o no leer, es un placer tan íntimo como el placer de masturbarse o levantarse bien tarde un lunes”