TRAS LA COLA DE LA RATA publica en tres entregas la última entrevista a Emil Ciorán realizada por Vasile Andru (2). Traducida, comentada y adaptada  del  rumano al español por Miguel Ángel  Gómez  Mendoza*. Esta es la segunda parte. 

descargaSobre el escritorio  hay una copia xerox del libro “Le Crépuscule des Pensées (22)”. La discusión transcurre en lengua rumana, evidentemente. Solamente cuando está al frente de la señora Simone hablamos en francés. Emil Cioran tiene  el  cabello blanco, ojos vivos,  y en las mejillas los colores de vida plena. Somos, sin embargo, nosotros, los rumanos, una etnia con recursos biológicos significativos, demostrados.

E.C: Si existen  recursos  biológicos… en  dos  o  tres  años  se  verá  que  se  elige.  Si los rumanos tendrán oportunidad de tener  políticos importantes… ¡Cómo! ¿No se ha encontrado en Rumania a alguien? ¡Esperaba una  explosión de jóvenes! Biológico, existe vigor. ¡Es necesaria la dimensión interior!  Deprimente.

Las naciones longevas fueron  religiosas. La pérdida de la religión en  nosotros significó un  tipo  de  sentencia de condena.  ¿Acaso  el  camino espiritual, bien guiado,  no podría recuperar esta dimensión?

E.C: Son elementos de previsión. Todos esperan una explosión, y no llega. Los rumanos tienen  inteligencia. Es necesario, no obstante, inteligencia y pasión. Debe  suceder algo allá. ¡Si no, es la nada!

Rumania consigue cada vez una prórroga del destino.

E.C: Sí, es verdad. He ahí una constante en los rumanos, la idea del destino. No la que la defiende, sino la que la conduce. Es un tipo de fundamento. “Fracasé,  pero  así funciona el destino”. El fracaso tiene un sentido porque hace parte  del destino. Es algo positivo en esta idea, pasiva, en el fondo. Y es una idea real en Rumania. No es un juego. Es algo  profundo. Hace parte de la definición del  rumano. “¡No es culpa  mía,  es el destino!”…¡Es profunda! “Los fracasos  son soportables, en la medida en que yo no soy responsable, sino el destino. “Es la única  idea  grande de los rumanos. No es un juego. Es real. Y la encuentra también en los hombres incultos y en los cultos.

Sí, en los rumanos la idea del destino está más implantada de manera profunda en el espíritu que la idea de karma de los asiáticos. Le digo que en el mes de abril tuvo lugar una sesión Emil Ciorán en el Monasterio Brîncoveanu (23), la Sîmbăta de Sus; el  anfitrión de la sesión fue el metropolitano Antoine Plămădeală (24). Esto es también un  signo de que el inconformismo religioso de Ciorán es recuperado  por la religión oficial. De otra parte, la  profundización filosófica del  hombre  conduce  hacia  su  fundamento religioso.

E.C: En  principio,  estoy  contra  semejantes manifestaciones.  No  la apruebo.  ¿Fue terrible?

No  creo. Cuando se habla de sus ensayos, hasta el academicismo llega a ser humano…

E.C: Estoy en contra…  He intentado vivir sin profesión. No he tenido el sentimiento de tener  profesión. ¿Escribir?.. No,  subjetivo, no  tengo  profesión, patria, nada. Un modo de libertad que me conviene.

Sin  embargo,  la  manera  inquietante como  habla  sobre  los  rumanos,  sobre  la desdicha  que  los  dirige, muestra que  usted  se  compone  también   de  tierra rumana.  En el  interior,  tiene  patria. Su   mente  y su  nervios  tienen patria. Le interesa obsesivamente los rumanos.

E.C: Sí, es una  idea vieja: la originalidad de los rumanos de ir de fracaso en fracaso.  Me pregunto: “¿Qué  pasa  con  este  país?”  Todos  están  chocados por  el fracaso  de  los rumanos. Es un tipo de fracaso permanente: es su originalidad, sin embargo.

He ahí una adhesión: por obsesión, por asombro, por indignación.

E.C: Sí… El hecho  de haber  dejado el país  es un  signo  de adhesión negativa al destino del país.

Dejarlo  fue  motivado por  historia,  los  acontecimientos,  la  política;  no fue justificado filosóficamente…

E.C: Me dí  cuenta que debía dejar el país. Era amigo  del  representante de Francia en Rumania. El me envió aquí  con una  beca. Claro, me quedé aquí  no por adhesión negativa; esto resultó más tarde. Es complicado. Cuando vi lo que pasaba allá, dije: ¡me quedo! Noica (25), por  ejemplo, no. Él tuvo la misma beca.  Después de un año, Noica  deja  París,  se va para  Bucarest.  ¡Seis años  de cárcel¡  Tenía  una beca por seis  años aquí…  Retornó a Rumania y fue  arrestado, ¡condenado! Noica  quería tener  influencia en Rumania.  Quería influir  la juventud. Es su temperamento. Su aspiración.

Debería  usted volver a Rumania. Es una figura. Tiene lectores entusiastas.

E.C: Tout es posible dans la vie (26). ¡Incluso tener  admiradores! Pero después de 53 años  de ausencia… Es demasiado.

Le comento que me encuentro en Francia como invitado a una encuentro internacional Zen, en Gendronnière (27), cerca de Blois. Se anima, dice:

E.C: “Un  tiempo, estaba  fascinado por  el budismo. Decía  entonces -hace  cerca  de  15 años- que solamente el budismo impidió que me suicidara.”

“¡Nosotros provenimos del Himalaya!” decía Eminescu (28).

E.C: ¿Cuál es la situación de Mircea Eliade (29)  en Rumania?

Florece.  Se  publica su  prosa, los  ensayos.  Apareció  la novela “Noaptea de Sânziene (30)”, se volvió a editar la “Historia de las religiones (31)”.

E.C: Me alegro. Hay también opositores. ¡Eliade impugnado!.. es inadmisible. Incluso en América fue atacado. Es una gloria de Eliade, de otra manera.

Luego Emil Cioran evoca a Mircea Vulcănescu (32):

E.C: Cuando supe qué pasó con Vulcănescu,  dije: ¡Rompí  con  Rumania!  Le  dije  a Vulcănescu: ¡No te devuelvas a Rumania! Él estuvo en una misión aquí.  Todos  lo admirábamos, era un hombre muy destacado. Un  carácter  delicado….  Se devolvió y lo mataron. Luego dijeron que  no lo querían matar, que se equivocaron con su nombre… Una vergüenza.  Golpeado, torturado.

¡Un hombre de su talla! Mi hermano estuvo con él en la misma cárcel.   Me contó cómo fue su final.

¡También su hermano Aurel estuvo  encerrado!

E.C: Sí, estuvo preso  12  años. Él  también resignado…  Me  duele lo que sufrió  mi hermano. Quería tomar los hábitos, pero  lo desanime y cedió. Luego política…. Le destruí la vida,  lo ayudé en algo, a vivir mejor al final. Recibe los honorarios por mis libros publicados en Rumania. Siento  un  gran  placer  saber  que  lo desagravié siquiera con algo, finalmente.

Escribo una dedicación en mi novela  “Muntele calvarului (33)”  recién publicada. Le digo  que  la acción  del  libro    empieza en  Orăştie (34).  Se  anima  al escuchar  esta denominación.

E.C: ¡Es una ciudad con un aliento  rumano poderoso!

Vuelvo  al  libro de su autoría.  Tengo  en  la  mano  su  volumen  “Revelaţiile durerii (35)”  (Editura  Echinox,  Cluj 1990). No está para nada encantado con la aparición  de este volumen que reúne sus artículos  de juventud, dispersos en las páginas  de las revistas de entreguerras. descarga (1)

Creo que el lector recibe no tanto la negación en sus libros como la energía del estilo, de la sintaxis. La energía de la expresión –esto influye en el lector.

E.C: El estilo es la vida de un texto. ¡De l’interieur! La vida de una idea es  el estilo.

Se hizo noche. Me despido del escritor y de la señora Simone. Bajo las escaleras, estoy en la Calle Odeón. Es un septiembre cálido.

Vasile Andru

*Profesor  titular  de  la  Facultad  de  Ciencias  de  la Educación- Universidad Tecnológica de Pereira (Colombia)

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Nota final del traductor

Recomiendo al  lector   hispanoamericano  las  traducciones  al  español  de  dos excelentes  obras   rumanas  sobre  Emil   Cioran:   (1) Ion   Vartic, Cioran  naiv  și sentimental,  Cluj,  Biblioteca   Apostrof,  2002   (en español:  Cioran  ingenuo   y sentimental, traducción Francisco  Javier  Marina, Zaragoza, Mira  Editores, 2009) y (2)  Gabriel   Liiceanu:   Itinerariile unei  vieți:  E.M.  Cioran. Apocalipsa după  Cioran (ultimul  interviu  filmat). Humanitas. 2011.  [en español: E. M. Cioran:  itinerarios de una vida: el apocalipsis según Cioran (última entrevista filmada)], Barcelona.  Editorial Subsuelo, 2014. Traducción de Joaquín Garrigós. Igualmente, reproduzco a continuación (será la parte 3 de la entrevista) la  reseña  a la citada  obra  de Gabriel  Liiceanu, que se divulgó en el blog  Alma  en las palabras. Escrituras y  vivencias literarias de Toni Montesino36  que alberga el diario  La Razón de España.

Notas:

(22) En  español:  Emile  Cioran. El ocaso del pensamiento.  Joaquín  Garrigós (trad.) Barcelona: Tusquets Fábula, 2006.

(23) Importante construcción de la iglesia ortodoxa rumana.  Está situado en el valle  del río Sîmbăta, a la sombra del macizo de Fagaraş, reconocido lugar de peregrinación y descanso para los visitantes que  pasan por  este sitio santo de los ortodoxos.

(24) Antonie  (Leonida) Plămădeală  (nació  el  17 de noviembre de 1926 en  Stolniceni y  murió el  29 de agosto de 2005 en Sibiu).  Fue un  alto  jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rumana y miembro de honor de la Academia Rumana.

(25) Constantin Noica (nació  el 25 de julio  de 1909, Vităneşti – Teleorman – murió el 4 de diciembre de 1987 en Sibiu).  Ocupa un  lugar muy destacado en la cultura rumana al lado  de Emil Cioran, Mircea Eliade, entre otros. Fue un  filósofo y ensayista rumano, sus  preocupaciones intelectuales cubrían un amplio  campo  de  temas  desde  la  epistemología,  la  filosofía de  la  cultura,  la  axiología  y  la antropología  filosófica, hasta la  ontología y  la  lógica,  y  desde la  historia de la  filosofía hasta la filosofía sistemática, desde  la  filosofía antigua  hasta la  contemporánea, y  desde la  traducción  e interpretación  hasta  el  criticismo  y  la  creación.  En   1949  fue   condenado  por   las   autoridades comunistas a residencia forzada en Câmpulung-Muscel, donde permaneció hasta 1958. En 1958 fue condenado a 25 años  de trabajo forzado, con  confiscación de todas sus  propiedades. Fue  detenido político en  Jilava  por  6 años,   hasta 1964,  cuando fue perdonado.  Desde 1965  vivió   en  Bucarest donde fue  el principal investigador del  Centro de  Lógica  de  la Academia Rumana. En  su  piso de dos  habitaciones organizó seminarios acerca   de  la  filosofía de  Hegel, Platón Y Kant.   Entre sus participantes  se  encontraban  dos destacados  nombres  de   la  cultura  rumana  de  hoy:   Gabriel Liiceanu y  Andrei Pleşu,   Pasó   sus  últimos 12  años   desde 1975  en Păltiniş cerca  de Sibiu..  Fue enterrado en el monasterio cercano. En 1988 recibió el Premio Herder y en 1990, después de la caída del comunismo, fue  aceptado como  miembro post-mortem de la  Academia Rumana. Algunas de sus  obras son:  Mathesis o  o las alegrías simples  (1934  “Mathesis sau  bucuriile simple”). Conceptos abiertos en la historia de la filosofía en Descartes, Leibniz  y  Kant  (1936 “Concepte deschise în  istoria filozofiei la Descartes, Leibniz şi Kant”).  La vida y filosofía de René Descartes (1937 “Viaţa şi filozofia lui René  Descartes”). “La fenomenología del espíritu” de G.W. Hegel (1962 “Fenomenologia spiritului  de G.W.F.  Hegel istorisită de Constantin  Noica”). “Şase  maladii ale  spiritului contemporan. Spiritul românesc în cumpătul vremii”). La traducción al español fue publicada por  Editorial Herder en  el 2009  con  el  título de “Seis  enfermedades  del espíritu  contemporáneo” (traducción de  Vasilica Cotofleac).

(26) Original en francés (“Todo es posible en la vida”)

(27) Templo zen de La Gendronnière en 1980, situado en una  propiedad de 80 hectáreas, perteneciente al municipio de Valaire a diez kilómetros al sureste de Blois en Francia.

(28) Mihai  Eminescu  (nació   el  15  de enero de 1850  en  Botoșani y  murió el  15  de junio  de 1889  en Bucarest). Posiblemente es el poeta rumano más  conocido a nivel  mundial, siendo sus  obras más conocidas Luceafărul  (El lucero), Mai  am un  singur  dor (Me  queda un  solo deseo), y  5 Scrisori  (Cinco Cartas).  “El  Lucero“,  considerada  su   obra   maestra,  se   trata  de  la   condición  del  genio  y   la imposibilidad para él de llegar a la felicidad en  el mundo terrestre. Entre  sus  obras de prosa: Făt Frumos din lacrimă (Pncipe Encantador, Concebido por las lágrimas). Geniu pustiu  (Genio con el corazón desierto) rmanul  Dionis (El pobre Dionis). Cezara (Cesárea).

(29)  Mircea Eliade (1907-1986)  es  considerado como  uno  de los  más  relevantes historiadores de las religiones. Nacido en Rumania y licenciado en filosofía en la universidad de Bucarest, se trasladó a los  21 años  a  la  India, sintiendo que  la  educación en  su  país  natal no  podía aportarle algo  que encontraba  a  faltar  para  comprender  el  alma   humana  -una   carencia  que   intuyó  que   podría completar viviendo y  asimilando la  cultura oriental que  la  India podía ofrecerle. Deseando leer textos clásicos   del hinduismo que  no  habían sido traducidos  a  lenguas  occidentales, sobretodo acerca   del yoga   y  del tantra, pasó tres  años   en  Bengala estudiando  el  sánscrito con  Dasgupta. Seguidamente se retiró durante un  año  en  los  Himalayas, en  Hardwar, para practicar yoga  como discípulo de Swami Shivanananda. La estancia en la India representó el gran período de formación intelectual de Eliade, en  el que  elaboró su  visión de la religión, desde su  etapa en  las  sociedades cazadoras y las agrícolas, las primeras culturas que  dominaron los metales, las grandes religiones… En  la  India aborigen pudo  enlazar también las  creencias  cosmológicas  de  los  pueblos ágrafos indoeuropeos, que  en  illo tempore abrazaban la  totalidad  del espacio eurasiático. A  su  retorno a Europa, Eliade emprendió  una  carrera literaria que  se  dividiría en  dos ramas, en  cierta  manera complementarias: por  una  parte el estudio riguroso del fenómeno religioso, que  culminó con  su voluminosa Historia  de las creencias y  de las ideas religiosas, y  por  otra   parte las  novelas de base autobiográfica,  en  las  que   recreaba  de   forma  fantástica  las  experiencias  espirituales  que   vivió durante su  estancia en  la  India, sobretodo durante el período de  Hardwar. Si Jung,  el psiquiatra suizo, representa el intento de articular y dar a comprender a la mente occidental la fenomenología de  la  experiencia mística, mediante  el  estudio de  los  ‘mbolos  de  la  mente  inconsciente‘,  Eliade representó durante el siglo  XX la articulación y la pedagogía del fenómeno religioso, pero no  tan sólo  el propio de la historia occidental, sino  el proceso religioso que  aconteció en Eurasia desde el neolítico en  las  sociedades de  cazadores, hasta el advenimiento de  las  grandes religiones como  el budismo, el mazdeísmo y el cristianismo. Eliade sobresalió en escribir unos libros  a la vez  doctos y de  una  gran claridad, que  a la  vez  se  convirtieron en  enormemente populares. Lejos  de  usar un estilo  especulativo, abstracto y confuso, sus  trabajos facilitaron la recuperación del respeto acerca del  fenómeno religioso, tan  vilipendiado en occidente a lo largo del siglo  XIX. Entre sus  obras más conocidas, destacan: ‘El  mito  del eterno retorno,  Yoga.  Inmortalidad  y  libertad‘, ‘El  chamanismo  y  las técnicas arcaicas del éxtasis‘, ‘Lo sagrado y lo profano‘, ‘Tratado de historia de las religiones‘, ‘Cosmología y alquimia babilónicas‘, ‘La noche bengalí.

(30)  Noaptea  de Sânziene,  novela publicada en  Paris,  editorial Ioan  Cusa, escrita entre 1949  y  1955, aparece primero en  su  versión  francesa: Forêt interdite,  traducida por Alain   Guillermou, Paris, Gallimard,  1955 (Collection, Du   Monde  entier”). En   rumano:  Noaptea   de  Sânziene,   vol.   I-I Humanitas . 1991.

(31)  Mircea  Eliade. Tratat  de istorie  a religiilor.  Prefacio de  Georges Dumézil y  prologo del  autor. Traduccción del  francés de  Mariana Noica. Bucarest: Humanitas.  1992.  Quinta edición.