Piedad Bonnett: “el dolor es generador de arte”

Yo pienso que el suicidio es un derecho y una decisión respetable. Sin embargo, esto no hace que sea deseable porque creo que para muchas personas hay una segunda oportunidad de superar los dolores que llevaron al intento de suicidio en caso de que éste fallara.

 

Por: Juan David Hernández N.

Cuando a una esposa se le muere su marido se le llama viuda, cuando un hijo pierde a sus padres se les llama huérfanos, pero ¿cómo se le llama a una madre que por X o Y razón pierde a su hijo?

Lo que no tiene nombre es el nombre libro que da respuesta al interrogante anterior. Piedad Bonnet cuenta en este libro lo que vivió antes, durante y después de que su hijo decidiera suicidarse. Pero en la conversación que sostuvimos Piedad dejó ver un poco más de aquello con que trata de llenar el vacío que deja la pérdida de un ser amado.

 

Refiriéndome a su libro Lo que no tiene nombre, hace poco leí un Amo, luego existo de Manuel Cruz y decía “Cuando un ser amado muere, una parte de uno también muere con esa persona.” Yo quisiera preguntar, ¿qué murió de Piedad con la muerte de su hijo?

B.Mi posibilidad de dar amor a ese niño. Darle amor a ese niño me daba mucha felicidad. Complacerlo, comprarle sus libros, ayudarlo a escoger su ropa; que la vida me haya quitado eso, esa es la parte que se murió de mí.

 

Hay un poema suyo llamado Cicatrices y me impresionó mucho, en especial las primeras dos líneas, porque dice “No hay cicatriz, por brutal que parezca, que no encierre belleza.” Acá vemos construida una especie de estética del dolor. ¿Cómo encontrar algo de belleza en el dolor? ¿Cómo logra configurar esa estética del dolor?

B. La estética del dolor está desde el comienzo del arte. Cuando se pinta La Pietà, la madre con el hijo muerto en sus brazos, ya se está creando una estética del dolor. Entonces, desde el comienzo de los tiempos el dolor ha sido generador de arte. Fue más difícil que se creara una estética de lo feo, que se creó a final del siglo XIX con Baudelaire y atravesó todo el siglo XX. La estética del dolor es natural. La estética de lo feo es una conquista del artista, una nueva visión de la belleza a través de la fealdad. Lo del dolor no me parece tan difícil.

 

Usted decía que muchas veces son vetados ciertos asuntos, sea por prejuicio o por temor. ¿Cómo concibe usted el suicidio?, ¿qué piensa acerca del suicidio?

B. Yo pienso que el suicidio es un derecho y una decisión respetable. Sin embargo, esto no hace que sea deseable porque creo que para muchas personas hay una segunda oportunidad de superar los dolores que llevaron al intento de suicidio en caso de que éste fallara. De hecho, conozco casos de personas que intentaron suicidarse y luego la vida les demostró que existen caminos alternos. Entonces pienso dos cosas: que hay que trabajar por la prevención del suicidio, pero que una vez el suicidio se consuma la sociedad debe respetar y aceptar la decisión del sujeto. Creo en la autonomía de los seres humanos y que dentro de los derechos que tenemos, uno de ellos debe ser el derecho al suicidio.

 

En su libro Lo que no tiene nombre usted dice lo siguiente “En mi afán de penetrar en la muerte me he volcado de inmediato sobre los libros.” Creo yo que el volcarse sobre los libros es lo que le permite construir esa estética del dolor sobre la que hablábamos hace un momento. Aunque bien, el dolor siempre está y construir una estética a partir de él, no todas las personas lo perciben, entonces ¿Cuáles fueron esos libros sobre los que usted se volcó, luego de lo sucedido con Daniel, para poder concebir una estética del dolor de esa manera?

B. Yo leí de todo. Leí ensayos, todas las novelas sobre duelo que cayeron en mis manos, leí poesía sobre el duelo, también a los norteamericanos que junto a los franceses tienen unas manifestaciones impresionantes sobre el duelo, leí historias del suicidio como la de Al Álvarez que se llama El Dios salvaje y leí muchos libros especializados sobre la locura.

 

Para finalizar, quiero preguntarle: ¿Qué hace que Piedad se levante todos los días con ganas de vivir? ¿A qué le tiene miedo Piedad?

B. A mí me gusta la vida. A veces me levanto con desánimo, pero me he construido una vida donde la rutina no existe y donde hay muchos elementos generadores de emoción. Entonces, la perspectiva de esas emociones es la que me movilizan. Ahora, esas emociones no siempre vienen de afuera, también vienen de adentro como por ejemplo escribir un poema, comerme un helado, salir con una amiga. Esas pequeñas cosas son las que me mantiene con vida.

Respecto a la segunda pregunta, ahora que veo a mis papás tan viejitos, le tengo mucho miedo a una vejez incapacitante, a perder mis facultades mentales, a perder la memoria. Pero sobre todo, tengo miedo de tener que padecer la muerte de otro de mis hijos o el sufrimiento de alguna de mis nietas, que la locura le llegara a alguna de ellas, que la esquizofrenia apareciera, eso no lo podría soportar.