¿Qué es Latinoamérica fuera de la lógica instrumentalizada donde esta sirve al enriquecimiento de potencias en el marco de la modernidad colonial actual? ¿Qué significa ser latinoamericano fuera de lo que el mal irreparable ha impreso en nuestras vidas?

 

Por / Angie Daniela Suárez Ortiz

“Una guerra injusta no da ningún derecho, y el soberano que la emprende se hace delincuente para con el enemigo a quien ataca, oprime y mata, para con su pueblo, invitándole a la injusticia, y para con el género humano, cuyo reposo perturba, y a quien da un ejemplo pernicioso. En este caso, el que hace la injuria está obligado a reparar el daño, o a una justa satisfacción, si el mal es irreparable”. (Miranda, sin fecha)

En el marco de la colonia y la lucha independentista en la sociedad latinoamericana se hace evidente un sentimiento colectivo que identifica a quienes han sido oprimidos por los colonizadores: Una necesidad emergente de libertad que se imprime bajo la lógica de una “integración” de los pueblos indígenas, afroamericanos y criollos, la cual se construye desde una conciencia reflexiva acerca de las justificaciones de la Corona Española para la ejecución de barbaries, genocidios y saqueos, dando “razón” por la anuencia que emite una bula papal.    Es de esta suerte que acciones que van en contra de la moral de un dios católico terminan por ser “el camino de la salvación” para los pecados que exceden seres inferiores, afeminados y salvajes que deben someterse a un mal necesario.

Por lo consiguiente, y de acuerdo con el despotismo que ejercen los españoles sobre el territorio, tomándose, entre muchas, la facultad de llamarlo “Hispanoamérica”, un término significativamente violento y coercitivo en la medida en que anula de forma radical la existencia de una divergencia cultural autónoma que permite identificar unos rasgos de apropiación del espacio, tanto como lo que dentro de él se ubica, para legitimar el accionar de los colonizadores desde un marco de pensamiento de lo “propio” como dominio y con ello una necesidad de civilizar, unificar y “espiritualizar” a gentes que ya poseían dichos caracteres. Todo aquello termina por tener frutos en un “mal irreparable”, pues lo simbólico es el hilo conductor para materializar el accionar, dando paso a los sucesos ya conocidos como esclavitud, violaciones, asesinatos, saqueos, entre otros, que eliminaron totalmente la dignidad y condición humana de quienes existían bajo la autoridad colonial.

La necesidad de dejar de ser “subdesarrollado” se ha transfigurado en un sinfín de atentados a la autonomía, a la identidad.

Precisamente, como lo expresa Francisco Miranda en la Proclamación de los pueblos del continente colombiano, la guerra se reproduce bajo unas lógicas en las que luego del sometimiento, la masacre y la destrucción prolongada, quien la ejerce debe reparar el daño, dar cierta satisfacción, tal como se expresa en la cita inicial. Esta “reparación”, en este caso, es la independencia, la separación de una historia tortuosa para la edificación fuera del margen represivo y violento, o al menos así era como se lo planteaban los independentistas principalmente criollos que en su mayoría se encontraban inmersos en los valores morales del marco de pensamiento español.

Todo lo anterior permitió la creación de nuevas naciones que se cimientan en hegemonías de la supremacía criolla, con grandes problemáticas por el reconocimiento de la alteridad, sin capacidad de solucionar los conflictos alrededor de la tierra que perduran hasta hoy día y marginalizan a los mismos sujetos que han sido invisibilizados desde la conquista.

Estas observaciones convienen a la precisión del “mal irreparable”, por ser constante y perdurar en la superestructura social de los pueblos latinoamericanos, pues estos con su incapacidad de desdibujar la colonia de sus historias han permitido su prolongación y a su vez esta se ha transformado, se ha normalizado, se ha convertido en parte de la cotidianidad de los habitantes del territorio bajo palabras sutiles como “modernidad” y “desarrollo”.

La necesidad de dejar de ser “subdesarrollado” se ha transfigurado en un sinfín de atentados a la autonomía, a la identidad, tanto así que hoy en día las luchas por la comprensión del significado de ser latinoamericano, de su cultura, de su identidad, son cuestionamientos rondan a lo largo del continente sin respuesta alguna, ¿Qué es Latinoamérica fuera de la lógica instrumentalizada donde esta sirve al enriquecimiento de potencias en el marco de la modernidad colonial actual? ¿Qué significa ser latinoamericano fuera de lo que el mal irreparable ha impreso en nuestras vidas?

Miranda, F.  (sf). Proclamación a los pueblos del continente colombiano. Universidad Autónoma de México. Recurso en línea recuperado: http://ru.ffyl.unam.mx/bitstream/handle/10391/2967/23_CCLat_1978_Miranda.pdf?sequence=1&isAllowed=y