Lucien Mercier (1933, Francia – 2009, Canadá) hizo sus estudios superiores de Letras en La Sorbona, y luego fue profesor en El Havre y París. A partir de 1953 enseñó en diversos países de América Latina: Sao Paulo (Brasil), 1953-1955; Montevideo (Uruguay), 1955-1965; Buenos Aires (Argentina), 1966-1974. Escribió artículos sobre literatura y cine en diversas revistas, en particular Marcha, de Montevideo, de la que fue estrecho colaborador. Fundador de la revista uruguaya Maldoror, en homenaje a Lautréamont. Publicamos un fragmento de su texto Felisberto Hernández: el cuento y el cuerpo.

 

 Felisberto Hernández: el cuento y el cuerpo

“Ce qu’il y a d admirable dans le fantastique,

c’est qu’il n’y a plus de fantastique;

il n’y a que le réel”

André BRETÓN

Nos proponemos estudiar ciertos aspectos característicos de los cuentos de Felisberto Hernández. Al usar este término: “cuentos”, se nos plantea de inmediato un problema de definición. La narrativa de Felisberto Hernández manifiestamente se arraiga en la autobiografía. No existe ninguna solución de continuidad (por lo menos aparente) entre ciertos escritos tal como Tierras de la memoria o Por los tiempos de Clemente Colling, los cuales podrían sin dificultad ser clasificados en la categoría de las memorias, y otros como, por ejemplo, Mi primer concierto o incluso Nadie encendía las lámparas, que figuran convencionalmente (aunque sin duda no casualmente) en libros pertenecientes al rubro “cuentos”. El criterio muy formal, aunque no desdeñable desde el punto de vista de la significación, de la extensión o la brevedad relativas de los diversos textos, no basta para delimitar con rigor uno u otro género. El relato Las hortensias tiene aproximadamente las mismas dimensiones que el relato El caballo perdido, pero ambos relatos presentan características bastante distintas en otros aspectos. ¿Tendremos que invocar el grado mayor o menor de “fantasía”, de recurso a la ficción? Otra dificultad. Aunque se advierten ciertas diferencias entre cuentos de tipo “realista”, compatibles con nuestra experiencia y nuestras exigencias racionales (por ejemplo, El comedor oscuro) y otros que estaríamos tentados de considerar “fantásticos” (por ejemplo, Lucrecia o El acomodador), veremos que la distinción, a fin de cuentas, no resulta pertinente. ¿Cómo apreciar qué parte de ficción entra en la supuesta “autobiografía”? ¿Por qué negar que la fantasía pueda ser un modo cabal de aprehensión de lo real?

Debemos poner bien en claro que nos rehusamos a todo tipo de crítica “psico-biográfica”. En todo el presente estudio, no nos ocuparemos de Felisberto Hernández como persona (el “autor”, su “vida real”), sino que nos limitaremos a lo que él dice, o más exactamente aún, a lo que dicen sus textos. Intentaremos destacar en las obras algunos temas antropológicos, pero únicamente como elementos de un universo artístico valedero de por sí mismo, en suma como mitología. Pueden surgir de paso algunos conceptos evocadores de los análisis fenomenológicos e incluso del psicoanálisis o la psiquiatría. Suponemos que no sería difícil, para un especialista, ver en los cuentos de Felisberto Hernández una sutil descripción de la condición esquizoide.1 Nuestro propósito es otro: tratamos de definir una estructura y una temática literarias, coherentes dentro de sus límites textuales.

Los cuentos inventan un mundo disociado al tiempo que inventan su reconstrucción. La “esquizofrenia” (si la hay) es aquí el producto de una elaboración formal cuyas leyes quedan ajenas a toda reducción psicológica (la cual la empobrecería considerablemente). Se trata no de “explicar”, sino de “comprender” y de descubrir en esas fantasías el placer de nuestra propia “locura”.

Por una decisión probablemente arbitraria, a título de hipótesis de trabajo, elegimos como “corpus” los textos contenidos en los libros Nadie encendía las lámparas2 y Las hortensias3, sin prohibirnos algunas referencias a otros textos de Felisberto Hernández. Al final del estudio sugerimos una suerte de definición, sin duda parcial y provisoria, del género llamado “cuento”, tal como Felisberto Hernández lo ha ilustrado en una forma a la vez típica y sumamente original.

 

Citas

  1. Y por supuesto una perfecta ilustración de lo “Unheimliche” de Freud (cfr “Ensayos de psicoanálisis aplicado”). “Das Unheimliche” (lo siniestro, “l’ inquietante étrangeté”), relacionado por Freud con el complejo de castración.
  2. Nadie encendía las lámparas. Obras completas de Felisberto Hernández, tomo III, Ed. ARCA, Montevideo. Contiene el cuento del título y nueve más.
  3. Las hortensias. Obras completas de Felisberto Hernández, tomo V, Ed. ARCA, Montevideo. Contiene el cuento del título y cuatro más.