Una reflexión sobre En diciembre llegaban las brisas, de Marvel Moreno.

 

Por Katherin Monsalve

Es un libro que transcurre en el hogar, el lugar para un universo poblado de mujeres en la sociedad costeña de los 50, como tan bien las describió Lucille Clifton en Esto es lo que yo sé:

esto es lo que yo sé

mamá se volvió loca

en casa de papá

por falta de ternura

esto es lo que yo sé

los días de algunas mujeres

pasan a cucharadas

en la cocina de sus vidas

por eso es que yo sé

que los dioses

son hombres

Porque es en el hogar donde suceden las primeras violaciones, arbitrariedades, abusos, maltratos, es donde se enseña la sumisión a las mujeres y el poder a toda costa a los hombres; en el hogar encontramos a los primeros seres obsesionados por el control sobre otras vidas, en cada hogar colombiano hay una Eulalia del Valle, la representante del patriarcado para su hija Dora, la que la preparó para lo que vendría después; así lo describe Marvel: “Como si de pronto hubiese adivinado que ni siquiera encerrando a su hija entre los muros de su casa, ni siquiera dejándole poseer un solo pensamiento, un solo deseo que fuese realmente suyo le sería imposible dominarla del todo, puesto que siempre habría una parte de Dora que biológicamente le escaparía, doña Eulalia trató de enfrentarse al demonio escondido en aquella sumisión utilizando el único instrumento a su alcance: la palabra”.

Entonces descubres que el poder toma formas mínimas, cotidianas, pero que martillan tanto que se vuelven parte del ser. También, con el libro, entendemos por qué el poder se obsesiona con lo mínimo: quiere atacar lo primario, la forma más esencial y primitiva de la libertad. Marvel lo describió así en una entrevista: “Es decir que –es el pensamiento de Freud y también lo dice Reich– a partir del momento en que la persona se apropia de su sexualidad, se puede afirmar en el mundo. De otro modo tendrá siempre un carácter infantil y dependiente. Y eso es lo que el poder quiere: el poder trata de infantilizar a los seres humanos, haciéndolos sentir culpables de su sexualidad, para que se conviertan en unos ovejos. Finalmente, sexualidad y libertad son problemas que conciernen no solo a las mujeres, a los hombres también. La privación de la sexualidad por parte del poder se vuelca en contra de la sociedad; siempre nos han querido reducir así. Luchar para recuperarla es necesario para poder afirmarse en el mundo”.

Entonces aparecen las otras instituciones del poder, para las que nos prepararon desde el hogar: la iglesia, su forma es la culpa; la empresa, su forma es la dependencia del dinero. Y aparece uno de los grandes descubrimientos de este libro: los hombres también son víctimas del patriarcado.

“Yo pienso que en el sistema patriarcal los hombres son muy desdichados. Aparentemente son los grandes gagnants, los que ganan, pero en el fondo pierden. He llegado a una edad en la cual para mí los hombres y las mujeres son la misma cosa. Yo miro a la gente con mucha simpatía. A mí me gusta la gente, así que a los varones los trato con ternura. Finalmente pienso que están tan desarmados, que es necesario mirarlos con ternura, con un poco de compasión. Los hombres no me inspiran agresividad, incluso en sus grandes manifestaciones de machismo, a ellos, como a los gallos, la cresta se les sube y se les vuelve más roja. Eso a mí me parece irrisorio, me parece un juego de niños, aunque sé que es un juego de niños peligroso”.

Cuando una lee este libro y estas palabras de Marvel siente algo de esperanza, esa ternura, esa manifestación de amor es una lucecita; pero también llega una avalancha de preguntas, de dolores por nuestra condición:

¿A quién le sirve ese poder? ¿A quién le sirve una mujer llena de rencor envejeciendo en su mecedora al margen de la vida? ¿A quién le sirve un hombre que todo se lo enseñó el dolor? ¿A quién le sirve un hombre destinado a ser un asesino? ¿Para quién es útil una mujer con la cara bañada en sangre que recibe un golpe tras otro? ¿A quién le sirve una niña con la vida sexual arruinada después de una violación que le destrozó toda la vagina? ¿Para quién es útil un hombre que va muriendo cargando con la culpa de esa violación? ¿A quién le sirve la falta de amor en el mundo? ¿Quién se beneficia del Patriarcado? Busco esos rostros, esos nombres.

Vimos que le sirve a las empresas, al modelo capitalista, a los políticos; supongo que la historia pendiente por contar es si su vida es menos miserable que aquella vivida por las personas que habitan el libro de Marvel.