Tener hambre es uno de los estados en el que todos los seres humanos somos iguales. Lamentablemente, mucha gente no cuenta con las oportunidades económicas para saciarla. Las pocas opciones de la vida exigen ser recursivos para sobrevivir.

15 titulo ALMUERZO contornos

 

Por: Jaime Andrés Villa Ossa*

Al llegar al centro de Pereira, en la calle 24 entre carreras sexta y séptima, me encuentro con Don Sigifredo Marulanda, un señor de 74 años que se encuentra haciendo fila para ingresar al restaurante donde venden almuerzos a 600 pesos.  Trabaja con una chacera, un carrito que muchos trabajadores informales arman con cualquier material, especialmente madera, al que llenan de dulces y cigarrillos y con cuya venta se ganan la vida.

Después de una hora, la fila para ingresar al comedor se estira y se llena de personas que llaman mi atención. Según Don Sigifredo, son habitantes de la calle, algunos delincuentes o seres que se rebuscan la vida como sea y otros son trabajadores. Cinco minutos antes de que se abra la puerta, unos vivos se meten a la fuerza en la fila y los que la están haciendo, viejitos en su mayoría, prefieren quedarse callados para no generar problemas. Realmente son dos hileras: una, la más larga, es de hombres y otra, más pequeña, de las mujeres y un puñado de niños.

 En el restaurante

En la primera puerta se ubica un señor que deja ingresar a las personas. Después de recorrer un pasillo se llega hasta donde María Rico Ortiz, encargada de recibir el dinero de quienes van a almorzar. Es una señora amable que saluda y dirige la gente hacia las mesas de madera, cubiertas con un mantel plástico. En cada una ubican entre ocho y doce puestos que ocupan hombres y mujeres de bajos recursos.

Mientras que las personas se sientan a la mesa, un señor de la comunidad claretiana los saluda y les habla sobre el tiempo de reflexión. Es el hermano Leidom, quien de cierto modo los educa, les explica la importancia de la convivencia con el prójimo, lo importante que es cuidar la naturaleza y las formas de vivir en paz consigo mismos. Luego invita a rezar el Padre Nuestro en voz alta.

El grupo de personas que realiza este acto de generosidad está conformado por 13 estudiantes del Colegio La Anunciación, quienes pagan así el servicio social que les exige la institución; tres personas mayores de la comunidad claretiana, cuatro voluntarios amigos de los enfermos, y cuatro mujeres que prepararan los alimentos y realizan, en general, el trabajo de la cocina.

El menú:

Los estudiantes ayudan a servir el menú del día, llevan guantes y tapabocas por higiene:

•Arroz blanco, una porción.

Goulash de albóndiga.

•Arepa pequeña redonda.

•Limonada fría.

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El lugar se impregna de olores entre los que se mezclan el del arroz, el goulash  y las emanaciones sudoríparas de los presentes: ochenta personas que ingresaron al salón comunitario de la Iglesia del Claret.

Los indigentes son los primeros en terminar el almuerzo, y al salir uno de ellos critica la comida que acaba de ingerir: “qué cosa tan maluca, el almuerzo de hoy estuvo embarrada y muy malo.”  Las otras personas salen contentas, agradecen y bendicen a quienes calmaron su hambre por hoy. Don Sigifredo termina el almuerzo en silencio, da también las gracias y sale pausado del salón, con la chacera en los brazos como si se la fueran a robar.

Es un hombre solo, sin familia, que empieza el día de trabajo a las siete de la mañana y termina a las ocho de la noche cuando ingresa a una casa de inquilinato donde paga tres mil pesos por una habitación para pasar la noche.

La chacera solo da para eso y para tomarse uno que otro tinto con pan durante el día. No habla mucho, se limita a responder mis preguntas sin dar mayores explicaciones.

La situación descrita se repite cada sábado en este restaurante comunitario, ubicado en el centro de Pereira. Personajes como los de esta historia son clientes asiduos que encontraron en este sitio una solución a sus necesidades alimenticias. Yo me despido de Don Sigifredo pensando en lo afortunado que soy por poder saciar mi hambre sin tantas dificultades.

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15 foto COMEDOR