Ángel Balanta (1972) es un artista caucano nacido en el corregimiento de San Agustín, Guapi, radicado en la ciudad de Pereira, licenciado en artes visuales y magister en estética y creación de la Universidad Tecnológica de Pereira. Ha realizado diferentes exposiciones a lo largo de los años, tanto en Colombia como en diferentes países. Combina su pasión por el arte, la caligrafía y el dibujo con la docencia.

Ángel Balanta frente a la obra suya expuesta en el Muro líquido de la UTP. Fotografía / cortesía

Por / Antonio Molina y Christian Galeano

 Orígenes y ecos en el arte

Al observar a Ángel Balanta mover sus manos se pueden ver surcos que parecen caminos, líneas profundas en la piel que se conectan con el estilógrafo para continuar los trazos que inician en su mano y terminan en el papel; esa mano creadora, cuando está abierta, parece abarcar toda la hoja. Ante la figura de un hombre imponente que tiene la delicadeza de hacer trazos finos en el papel se suele hablar acerca de la vida, el arte y el dibujo, temas que son uno solo, la vida que se haya en el papel y el arte que filtra a través de la cotidianidad

Creo que cuando te dedicas al arte un primer acercamiento se da desde el dibujo y este nos lleva a la pintura, a la fotografía, a otras propuestas artísticas o estéticas, pero casi siempre el dibujo es el punto de partida, afirma este artista. Así llega un momento donde entra la necesidad de mostrar lo que se hace y con ese boceto inacabado empiezo a verlo como una propuesta artística, es el primer paso para una obra de arte. Ángel es un hombre que nació en un corregimiento de Guapi, se crio en el Valle y vino a formarse y dejar sus trazos en Pereira hace 22 años.

Dibujo / Ángel Balanta

Todo inicia con la intención de expresarse desde la imagen. Un bosquejo que no fue pensado como obra de arte sino como esa simple necesidad de decir algo y esa necesidad encontró una posibilidad en el dibujo, en la pintura y, en algunas ocasiones, desde la instalación. Aunque en los últimos años me he dado cuenta que al menos en mi proceso el dibujo me permite tener una identidad, por eso decidí investigar mucho alrededor de lo que es el trazo, la caligrafía y la figura humana.

Son muchas facetas de la vida que aportan a la obra, no es solamente la academia, pero en mi caso, hacer la licenciatura en artes visuales fue fundamental. Luego hice la maestría en Estética y Creación que fue un paso muy importante como artista, ya que te ayuda a entender muchas cosas, al menos esas búsquedas que haces en las obras.

Mi obra gira alrededor de la ficción, siempre estoy acudiendo del hecho específico y a partir de ahí empiezo a ficcionar. A su vez, la caligrafía es una de mis búsquedas porque siempre me ha llamado la atención las posibilidades que ofrece, cuando pienso en el origen de todo esto creo que debe estar en las historias que escuchaba de mis abuelos y mis padres cuando era niño. Esas historias y esos deseos se reactivaron en mi vida a partir del arte.

Además, soy docente, resalta Balanta, y ese proceso de enseñar también se convierte en un aprendizaje para uno como artista. Yo trabajo en el Bernardo López Pérez en Dosquebradas y cuando estás enseñando hay un debate continuo alrededor de la imagen y del pensamiento; cada individuo es único desde sus vivencias de la imagen y en cómo ataca una imagen o una idea y para hacerla visible, hay un juego muy llamativo en este proceso. Yo como profesor soy un espectador más, hay momentos en que me puedo maravillar de ver cosas que me sorprenden de los jóvenes, porque hay estudiantes que tienen una óptica singular de algún suceso y eso lo plasman con las herramientas que tienen, no me canso de apreciar esas experiencias e ideas juveniles.

A pesar de que el arte en la educación aparece como una materia más, pese a todo hay estudiantes que no lo ven así, sienten el arte como parte fundamental de su vida. Como hay otros que se fascinarán por las matemáticas y unos se inclinarán por el deporte, hay quienes ven el arte como un estilo de vida y necesitan las herramientas para construir ese presente y futuro con el arte. La docencia es una forma de hacer eco en otros.

Mientras Ángel habla es imposible no evocar esa obra donde las líneas dan forma a la figura de un hombre que, al parecer, vive y sufre en la calle, el arte rescata a esos olvidados que la ciudad parece querer desaparecer. En ese dibujo solo hay dos colores, Balanta deja un fondo negro, un exterior sin posibilidad, el horizonte ha sido anulado para los hombres y mujeres que hacen parte de las calles su hogar. Este hombre no tiene color, un fondo blanco que representa el vacío de una existencia, solo los trazos que asemejan las cicatrices y las arrugas prolongadas que las calles generan. Las líneas y trazos rescatan la imagen de un hombre que las calles devoran.

Dibujo / Ángel Balanta

Senderos en el arte

La primera exposición la realicé, si lo recuerdo bien, en el 2004 en La Cuadra y ese mismo año participé en Espacio abierto y fue mi primer premio. Fue un año para mi muy interesante porque empecé a demostrar lo que hago y los comentarios fueron positivos. Con los años y la experiencia hice exposiciones colectivas en Pereira, en Armenia, Bogotá, Medellín, Ecuador, Bolivia, Estados Unidos y Guatemala.

Por eso Pereira, en concreto, es una ciudad donde se está presionando sobre muchos espacios y revientan cosas de una forma muy interesante, entonces cuando esas cosas revientan es bueno estar ahí. Es bueno ver como mucha gente está aportando al arte, en muchos espacios, hace muchos años era solo Corto Circuito y un salón; hoy en día es diferente, llega mucho crítico o llega mucho artista, llega mucho teórico, en la ciudad se siente el arte.

Balanta gira su cuerpo, mira a todos lados, se fija en los detalles de la biblioteca en la que ocurre el encuentro, repara en algún libro y prosigue. Mi obra nace de acontecimientos reales, de situaciones que me tocan en la vida a mí o a otras personas, quiero apropiarme de esa imagen de cualquier manera y el dibujo creo que es el medio ideal. Para llegar a las obras el camino está plagado de errores, no cometerlos sería un error para cualquier artista. El error para mí es esencial al proceso y los logros que se obtienen de los errores son los que le dan sentido a una obra porque uno limpia, trabaja y construye sobre esos trazos deformes, sobre esas líneas que no convencen del todo, eso es lo que hace el artista.

Todo es un proceso, aclara Ángel, así van saliendo pequeños bosquejos, gérmenes de alguna obra, sin uno pensarlo. Ayer realizaba un dibujo y cuando finalicé me detuve a analizar una línea como nunca lo había hecho, porque me pareció que era diferente a los anteriores. Por eso me detengo a contemplar mis trazos, mis líneas; soy el primer espectador de mis obras. Antes que nada, disfruto del dibujo, después pienso en el espectador.

Una obra te pudo haber gustado y dices esto me identifica; pero posiblemente pasen semanas o días y esa misma obra ya no te llama la atención y la tiras al cesto de la basura, porque esa imagen ya no impacta, ese proceso creativo hace que la vida de los artistas se mueva de una manera dinámica. Esto pasa no solo en el arte. Es curioso ver cómo muchas propuestas de diseño vuelven a aparecer después de varios años, después de muchos avances tecnológicos, después de que muchas personas marcaron el supuesto camino del diseño, se retorna a ideas que ya habían sido superadas. Eso ocurre en el arte, hasta qué punto tenemos dominio sobre nuestra obra, no lo podría decir.

Tampoco puedo escapar completamente del espectador, en qué punto está la pureza de mi obra, hasta dónde no me dejo permear por una crítica… la concepción de la obra y la puesta en escena es muy difícil de conseguir, teniendo en cuenta de que siempre estaremos permeados por otras miradas.

Por eso es bueno tener presenta que la obra no la hago solo yo, el espectador es fundamental para que exista arte, hay creaciones que las idealizo y las ejecuto pensando en que soy el único espectador. Aun así, si esa mirada de espectador no existiera, entonces el arte no tendría sentido. Esos espectadores anónimos son fundamentales para toda obra de arte, porque son ellos los que descubren nuevos sentidos que incluso yo como artista desconozco de mis propias obras.

El arte lo veo como una intuición, expresa Balanta, es algo que sencillamente pienso y sobre lo que reflexiono y a partir de ahí surge todo. Digo obra de arte, pero posiblemente eso se quede en un pensamiento estético. Por eso ante las nuevas formas de arte no estoy buscando dominios técnicos, sencillamente, hay cosas que te llaman la atención y no debe ser exclusivamente desde la técnica, puede ser la idea, el concepto que se maneja. Para mí eso es tan importante como la técnica y en esos procesos creativos es inevitable no mirar a otros artistas, siempre hay una referencia, pero me centro más en lo que me llama la atención, no es condición necesaria el dominio técnico para expresarte. En la expresión, en la idea, en la técnica está el arte.

Por eso no creo que las nuevas propuestas artísticas caigan en una degeneración, como muchos llaman, no creo que sea la palabra, es otro punto de vista. Lo veo como eso, además siempre hay una técnica, así no nos llame la atención, así no nos guste en toda obra hay una técnica implícita. Esto es el arte, así de sencillo.

Dibujo / Ángel Balanta

En otra de obra de Balanta la figura de Virginia Gutiérrez, la antropóloga colombiana, observa con un tapabocas a un médico que le trae nuevas noticas. Es la misma antropóloga la que habla desde un texto fragmentario acerca de los efectos curativos de la luz, del desayuno, describe de manera errática todos los discursos que afloran en tiempos de la pandemia. El rumor se extiende y se mueve, no tiene descanso, circula al igual que los billetes.

 

Ganancias en el arte y la crítica

Cuando las obras de arte pasan a ser una mercancía ahí entra la pregunta: ¿Qué es el arte? Bueno porque alguien puede ir a mi casa y no ver ninguna obra de arte, es esa subjetividad que se forma a partir de la inmediatez o ese interés comercial se convierten en criterios para definir una obra de arte. Esa fluidez de la imagen hacen que el arte sea un concepto muy abstracto, digo arte pensando por ejemplo en la pintura, en la escultura, en el dibujo o en la fotografía, cuando uno cree en marcar la creación como arte.

Por eso me parece válida la relación comercial que adquieren las obras porque en mi casa tengo obras de artistas poco conocidos o reconocidos y no pienso solo en un gusto personal, también pienso en una inversión económica. Tener una obra de arte es tan válido como usar un reloj que no es solamente un utensilio que me da la hora, también lo veo como una joya, para mucha gente el arte también es eso, no es solamente algo que está ahí colgado de la muñeca. Una obra de arte puede ser vendida y valorada por lo que es. Por ejemplo, hace algunos días hablaba con una amiga que se hizo un tatuaje y me decía que pasan semanas sin que mire su tatuaje y muchas veces lo mira desde una óptica muy diferente y lo activa de una manera tal que llegó a pensar “hace mucho tiempo no lo hacía”. Eso ocurre también con la obra de arte, se actualiza.

Con relación a la crítica, creo que siempre ha estado ahí, pero no sé, pienso muy poco en eso porque yo estoy para crear, la crítica siempre parte de una subjetividad, entonces no es algo que me preocupe. Aunque viendo a la crítica del pasado, se podría extrañar, pero fueron otros tiempos, el arte igual se movía de una forma muy diferente, entonces no lo veo como un problema.

Mientras habla, Balanta gira la cabeza, mueve las manos, parece que quiere dibujar a cada instante, que las líneas están buscando un lápiz que les permitan dejar la piel y llegar al papel.

Dibujo / Ángel Balanta

Los círculos de artistas eran más cerrados, sentencia Balanta, hoy en día no ocurre así, tu puedes exponer en cualquier lugar del mundo solamente conectándote a internet y publicando una imagen. Es posible que a las horas tengas una exposición donde muchos artistas de los ochentas no pudieron llegar porque sencillamente no tenían ese dinamismo para mover la obra como se hace hoy en día gracias a las redes sociales, al uso que le podemos dar al internet. Entonces el poder del crítico lo veo yo así, ya no está tan condensado en un individuo, hoy en día se mueve de una forma muy diferente, hay muchos críticos jóvenes que están aportándole mucho al arte no solo en Colombia, el arte latinoamericano a nivel mundial últimamente ha tenido mucha fuerza.

Todo artista es la resonancia de otros hombres y mujeres que antes de él pintaron o dibujaron el mundo, el caso de Ángel Balanta no es la excepción. Hay muchos artistas colombianos muy buenos, a mí me parece que hay muchos nombres que están muy pegados y gente que está haciendo cosas muy interesantes a nivel local y podría decir que internacional

Todo ser humano deja un rastro sobre los caminos que recorrió, en el caso de Ángel Balanta no son huellas las que deja al caminar, tras de sí quedan trazos que se pierden en la cotidianidad de las calles.

Más información: web Ángel Balanta