Entonces estos maricas estaban fumando yerba y tan, cuando me pasaron el bareto y yo “No cucho yo no voy a fumar a mí no me gusta fumar” y ese marica “que qué pa’, oigan a este”; entonces me metió un  cacho y una patada “usted viene al estadio es hacer  de todo papi, oigan a este”.

Por: Yonathan Marín*

Hace frío. El lugar, la glorieta de Postobón, en la vía rápida de Dosquebradas, de ahí a la casa de su novia. Leal* es un muchacho de cabello largo, delgado y una expresión que parece no conocer la tristeza.

— Yo soy de acá de Pereira, yo soy cafetero… me extraña.

A los 8 años se muda adonde su abuela en Montería, los recuerdos son muchos, aunque allí solo duró 8 meses, sus días pasaban  vendiendo el cuero de los osos perezosos a un policía o convenciendo conductores de tractomulas que pasaban por la vía principal, para que tuvieron relaciones con “María Casquitos”, una mula de la mamá de su “parcerito” Mencho. A pesar de esto, el recuerdo que marcó su infancia para siempre llegaría justamente dos años después cuando, de nuevo, se encontraba en Pereira.   

— Cuando estaba en quinto de primaria, una vez llegó mi primo, huevón, tenía 10 años, y me dijo que yo tenía que ser hincha del Pereira y que nos íbamos pal estadio y yo le copié, mi primo mayor ¡ja! Claro, viendo que yo vivía en una pieza y en la otra vivía él y usted sabe que el ser humano funciona como por ejemplos. Yo me fui detrás de él y yo: “vamos, me extraña, claro”, yo vivía en Santa Isabel y nos fuimos a parar el bus, cucho, y ese marica tenía “luka” y nos fuimos en quinientos tan, nos fuimos hasta el “Hernán”, cuando llegamos al “Hernán”, no cucho, yo asustado ya me quería venir y con esas ganas de llorar y yo no, no gonorrea no.

Imagen de archivo

Entonces estos maricas estaban fumando yerba y tan cuando me pasaron el bareto y yo “No cucho, yo no voy a fumar a mí no me gusta fumar” y ese marica “que qué pa’, oigan a este”; entonces me metió un  cacho y una patada “usted viene al estadio es hacer  de todo papi, oigan a este”.


Esta primera vez no fue nada de lo que él esperaba, quince días después, su primo ya lo había sentenciado para que se preparara para ir al estadio.

— La segunda vez, “nooo voy es con toda y que Pereira y la chimba”. Claro entonces fui, me di unos plones cucho, contento y entonces ya entramos al Hernán y “violento”, y sentía ese bombo y ¡uy! gonorrea, sentía esa emoción y uf… y gol del Pereira y como que todo mundo ese tumulto y, gonorrea, entonces ya comenzó como ese gusto cucho  y ya no me perdía partido en el Hernán.

Imagen de archivo

Motivado por estar en un estadio junto a su primo, sintiendo la adrenalina que generan los bombos y las trompetas de la barra, hace su primer viaje a los 11 años en “mula” (denominación para referirse a la tractomula) en compañía de su primo.

— a los 11 comencé a viajar a mierda… a Manizales sino que uno le dice “mierdazales” o “el cagadero”, nos tiramos en mula cucho, ese marica me decía “Chirri” va jugar… ese marica me decía “Chirrinchi”, y me decía: Chirri va jugar el Pereira arriba en “mierdazales” contra el Once Caldas, ese es el clásico y que tan y que tan, que vamos a ir y yo “uf cucho, que vamos a tirarnos sin asco me extraña, qué  es lo que somos” y breve Chirri que tan.

Pidiendo dinero lograron recoger para las entradas, una gaseosa y el pasaje. Ya en el estadio “esa adrenalina de visitante yo sentía como ese agite”. Al llegar de Manizales se lo cuenta a su madre.

— Má sabe qué, yo estoy yendo al estadio, hoy viajé a Manizales, estoy tirando yerba también que tan”. Entonces ella me dijo que no me iba a decir nada, que no lo dejara de hacer ni nada que porque si me decía que no, lo iba a seguir haciendo. Pero entonces que pensara las cosas y que yo estaba muy chiquito para estar en esas vueltas y yo “a no Má bueno”

Desde entonces no pararía de alentar al Pereira, fuera donde fuera, siempre montado en una mula para llegar a cualquier ciudad de Colombia. Es así como recuerda, hoy, sentados en la sala de la casa de su novia, los momentos más felices como barrista de “Lobo sur”.

— Ja cucho, conocí: Cartagena, Santa Marta, Barranquilla, Cali, Bucaramanga, Cúcuta, Medellín, Bogotá, Pamplona, Popayán, Armenia, Manizales, Cartago. Todo con mi primo y con la barra, solo mula, muliaos pa’todos lados, pa donde fuera.  Cucho, viajar con mi primo, lo que más me daba alegría era viajar con mi primo.

 

Deportivo Pereira perdió puntos y Leal ganó 7

Uno de los momentos “más agrestes”, recuerda leal, fue en Cali y lo recuerda mientras señala una cicatriz que tiene encima de su ceja izquierda.

— Llegamos a Cali, detrás del Pascual, era una calle ‘despavimentada’, entonces comenzamos a darnos piedra contra esos pirobos, les dicen las chochas, el frente radical verdiblanco, eso son los del Cali. En una de esas salió una chinga huevón “vos y yo chinga vos y yo ve” y yo estaba dizque frenteando corte con mi primo, el chino me sacó a mí y yo miraba y nada la única chinga ahí era yo y ¡uy gonorrea!, yo cargaba una chupa (arma cortopunzante), me gustaba mucho la chupa, entonces el chino: “Ah cagalera, ve que a cuchillo” y entonces yo tan me devolví y le dije a mi primo, ve Yei, présteme el cuchillo y ese marica me pasó un carnicero cachi blanco. Y nada, cuando el chino me mandó un latazo a la cara, yo vi que eso me brilló y yo me corrí un toque hacia atrás y el chino dejó desprotegido el abdomen y blum le pegué el primero. Entonce me quité la chompa, cuando me toqué así la cara cucho y ya lleno de sangre y yo sentía que me chorreaba sangre “vamo es a matanos ve, vamo es a matanos” y yo “uy este pirobo”, entonces el chino estaba así con la mano en el abdomen. El chino ya iba como que perdiendo fuerza y me mandaba más débil el cuchillazo, entonces una que me lo mandó muy débil entonces ya le pegué tres en la paleta y tan ta tan, y luego otros cuatro en el pecho, y luego se me vinieron unos negros todos grandes. “Ve, que como fue que ya lo dañaste” que no sé qué, entonces ya me fui de pa’tras y ya salieron unas dragas de Lobo sur.

Me llevaron por allá a una clínica, es que no recuerdo el nombre, pero era en Cali, el marica me llevó a esa clinica, me tuvieron allá en urgencias, y ese cucho me cogió 7 puntos y ya me dijo que me tocaba estar como 3 días que muy estable que no sé qué y no cucho, salimos de esa clínica y otra vez carretera en mula de allí pa’ca, y sangraba en la mula y todo pero no, nada.

Ya han pasado varios años. Hoy, 17 de septiembre de 2017, Edwin Leal recuerda como hace cuatro año tomó, frente a los ojos llorosos de su madre, la decisión que le cambió la vida y le permitió ver más allá de los colores amarillo y rojo de la camiseta del Deportivo Pereira que tanto ama.

En esta misma fecha muere, en una situación lamentable, el “creador”, como él mismo lo llama: su primo. Es por esta razón, y por su mamá, que decide abandonar la barra. Hoy cursa una carrera universitaria en la Fundación Universitaria del Área Andina. Con unos de amigos tiene un grupo de rap:  Leal dice con seguridad y sin remordimientos: “yo fui lo que hizo mi primo de mí. Y lo que yo me hice de mí ya cuando yo estaba sin él”. Gracias a esa decisión hoy disfruta de ser un hincha en paz, al lado de su novia y la mujer que para él es su “mundo, su todo”: su madre. Respetando la vida del rival, porque lo más importante es ganarle en la cancha.  

*Estudiante de Licenciatura en Comunicación e Informática Educativa

**Nombre cambiado por seguridad.