Yo creo que el periodismo lo que me ha dado es constancia y vigencia en términos de la cultura y de poder apropiar una necesidad expresiva. En cambio, la poesía me otorga más de esa idea excelsa del vivir… Ver primera parte aquí.

El poeta John Harold Giraldo.

ROJO

…en cambio el poema breve me parece que juega más un papel determinante

desde la idea de decir lo máximo con lo mínimo. De tratar de jugar y sortear

con las palabras una situación muy especial

para que sea como una especie de relámpago, así, fulminante.

MR: La apuesta por la brevedad tiene también que ver un poco con tu oficio como periodista; dado el tema de la rapidez de la noticia, la inmediatez del lenguaje que esto supone, de lo fortuito de un reportaje; y, además, hoy un suceso periodístico se encuentra al alcance de una aplicación de celular, de un clic en un computador.

JG: Yo creo que es al revés, el periodismo me ha ayudado a construir una idea, como lo dice Tomás Eloy Martínez, de tener la mano caliente y pensar la realidad, y construirla o determinarla a partir de situaciones con personas, hechos que pueden llegar a ser sobresalientes. En cambio, el poema breve me parece que juega más un papel determinante desde la idea de decir lo máximo con lo mínimo. De tratar de jugar y sortear con las palabras una situación muy especial para que sea como un relámpago, así, fulminante.

Entonces, esa apuesta es difícil, porque construir un verso y jugar con las palabras, las metáforas, para hacer un sobresalto, no es nada sencillo; se debe poner uno en neutro y estar listo a maniobrar los cambios. Son procesos a través del lenguaje para vivificar y vivificarse.

Yo creo que el periodismo lo que me ha dado es constancia y vigencia en términos de la cultura y de poder apropiar una necesidad expresiva. En cambio, la poesía me otorga más de esa idea excelsa del vivir, a veces uno puede robarle un flanco amable a la existencia, o una situación no apremiante al mismo tiempo dejarla, hacerle catarsis o exorcismo a través de un poema. La poesía es liberación, si uno puede abrir las compuertas de sus sentidos a través de la poesía, está logrando una capacidad de libertad.

Vuelas colibrí

Me pones en el aire y me esparzo

Soy aire

Y tú el soplido

Respírame

Y estaré

Dentro de ti

 

NARANJA

Y creo que estas letras que hablan un poco del atrás, es decir del futuro, permiten también ofrecer una relación con los espejos del tiempo.

 

MR: ¿Qué tanto de periodismo podría haber en la poesía y qué tanto de poesía hay en el periodismo?

JG: Todas las formas de expresión tienen un poquito de todo. Cuando escribo una columna, una crítica o una crónica, siempre pienso que la palabra también hay que construirla para que genere un gusto estético en los demás. Si tu desarrollas otra manera de expresión, hacer una obra de arte, escribir un guion cinematográfico, esa expresión puede mezclar todas las formas posibles en términos literarios.

Por ejemplo, Poemas sin prisa en buena medida habla de una comunidad, que de hecho está reflejada al principio, que son los Misak. A mí los Misak, que son una cultura milenaria, me han enseñado a trabajar el tiempo, a re/existir, pues ellos lo piensan al revés: lo más importante está atrás, el futuro está atrás, uno siempre apuesta, y apostar significa, pensar lo que viene, el salto primero estuvo en el impulso.

Ellos dicen que lo que viene parte del camino construido, dicho de otra manera un poco más simple, de acuerdo como tú vivas, es decir, lo que has hecho, puede ser tu futuro… nosotros esperamos  que independientemente de cómo vivamos, tengamos un futuro promisorio. De manera que nuestro futuro es lo que hemos edificado, las acciones emprendidas, las relaciones que hemos gestado. Y creo que estas letras que hablan un poco del atrás, es decir del futuro, permiten también ofrecer una relación con los espejos del tiempo.

No son sólo palabras

No son lo único para decir

En cada una hay una emoción

Se vierte el espíritu del nacer

No son sólo palabras

Son un modo de decidir el decir

Un ideario y un inventario

 No son sólo palabras

Son andamios

Cápsulas y un bienestar, a veces un

malestar

No son sólo palabras

Tienen una cosmogonía

Y a veces la agonía

No son sólo palabras

Son un motor

Una esencia, la banalidad

Una palanca como la de Arquímedes

Que mueve el sentido

 

MR: ¿Un poeta fundamental para John Harold?

JG: No lo tengo, soy diverso; puedo estar leyendo un texto de gran aliento en términos de reportería,  por ejemplo a Juan José Hoyos, en su último discurso que hizo en los premios de periodismo Simón Bolívar y aprender de los relojes, de cómo se hace un texto periodístico, pero devoro a Mauricio Muñoz, en cuentos, o puedo estar leyendo a Piedad Bonnett en poesía. No tengo un poeta fundamental, yo creo que si tuviera cosas fundamentales, no podría hibridarme o centrarme en algo en particular, también es una desventaja, pero la asumo.

Disfruto muchísimo la lectura de unos textos como los del cubano Pedro Juan Gutiérrez, pero me llaman la atención poderosamente los poemas de Fredy Chicangana, que es un poeta del pueblo Yanacuna, que habla de su ritualidad cosmogónica como persona nativa de una cultura muy viva. Gozo leer una columna de Alfredo Molano, el domingo en El Espectador, porque me lo leo cada ocho días, así como re/leer a Borges. Puedo re/crearme a través de una obra cinematográfica, o una obra teatral, como las de Tropa Teatro de Pereira. Hace poco vi Batucada y me causó una conmoción estruendosa, al ver la poesía, al ver la realidad, al poner en escena la emocionalidad, el día a día; esa gente hace periodismo, poesía, literatura en una obra tan fascinante y alucinante como La Batucada.

 

VERDE

Latinoamérica es una colcha de retazos, yo soy una colcha de retazos”

MR: ¿Cine, poesía, periodismo o docencia?

JG: No yo no me definiría en una sola. A veces hago documentales. Ando construyendo piezas audiovisuales de las culturas milenarias, estamos terminando un trabajo sobre los embera en la ciudad, estoy en mi tesis doctoral con los Misak en el Cauca y con una pieza audiovisual de gran aliento de por lo menos unos 120 minutos, y también estoy entretejiendo un próximo poemario, ando en la labor de una crónica que quiero terminar de Martín Abad, sobre todo de su casa, cuando fue entregada esa casa, de manera que no soy capaz de quedarme solo haciendo poesía, periodismo o audiovisuales.

A lo mejor la gente cuestione que uno no se centra, y sí, yo soy una persona dispersa, no soy capaz de ponerme en un solo centro, no tengo esa disposición y por el contrario no soy capaz de definirme en una sola cosa.

Sin la docencia me aburriría mucho, porque me magnifica, ser docente es un asunto trascendental, la responsabilidad del contacto con los estudiantes, de preparar una clase, de investigar. Entonces yo diría que soy como piensa o más bien determina un filósofo oriental, “una colcha de retazos”, eso lo dice Appadurai; Latinoamérica es una colcha de retazos.

 

También el cuerpo es un territorio

Al norte quedan las esperanzas

En el sur se ubican los santuarios

En el ombligo y en el centro se beben los

manantiales

Las extremidades posan de nevados y

 riscos con los que se puede contemplar

cada punto cardinal

el cuerpo es un mapa

Allí no tengo bitácora.

 

ROJO

No creo que exista algo que pudiéramos denominar esto es literatura pereirana,

porque habla del bambuco, o porque habla del centro Ciudad Victoria,

o porque habla de la identidad cafetera.

 

MR: ¿Existe una literatura pereirana, quiero decir, no un vademécum de autores, nacidos o que hayan hecho su producción en Pereira, sino una literatura característica del lugar, que posea un elemento diferenciador respecto a lo que se hace en el resto del país?

JG: No existe una literatura de ninguna parte. Hay pereiranos nacidos aquí que cuestionan su propia tierra, y hay pereiranos que nacieron en otras partes del mundo, o de Colombia, que podrían llegar a enaltecer nuestro contexto.

Yo creo que las personas dedicadas a la cultura son de todas partes, somos de todas partes, y lo que puede llegar a desarrollar una ciudad es más bien un potencial a manera de oxígeno, para que los demás puedan encontrarse.

En ese sentido Pereira es una ciudad que todavía le falta mucho para el encuentro; es vigorosa, hemos pasado de no tener una agenda cultural, a por lo menos ya ofrecer varias alternativas, y donde no había una producción variada a incentivarla. Falta es promoverla. Existen autores que podrían reivindicar el hecho de que hacen literatura pereirana sin haber nacido en la querendona.

 

MR: Esa idea de una literatura pereirana está muy presente en las últimas reseñas, entrevistas, críticas y discusiones académicas, de autores locales. En mi opinión, es un concepto muy gaseoso, sin embargo, hay quienes se atreven a defender que existe una literatura pereirana, y hay un chovinismo muy fuerte sobre el tema. La respuesta que tú das rompe con la idea de una localidad, de lo parroquiano.

JG: No creo que exista algo que pudiéramos denominar “esto es literatura pereirana”, porque habla del bambuco o porque habla del centro Ciudad Victoria, o porque habla de la identidad cafetera. Hay gente que habla de la identidad cafetera y no es de esta zona, o del Viaducto César Gaviria y no es de acá; y hay pereiranos que escriben de temas europeos, norteamericanos o de otra índole, y no por ello podría uno pensar que eso no es pereirano. Lo que existe es un vestigio de personas, que producimos cultura y que nos abrimos a cualquier tipo de improntas.

 

No existe una geografía

Para recuperar el recuerdo

Asumo recorrerte

En medio de la extrañeza

Me llegas

Como si tuviera un mapa.

 

MR: ¿De tu libro, Poemas sin prisa para leer en el semáforo cuál es tu poema predilecto?

JG: Es una pregunta compleja, porque elegir es también excluir; sí hay un poema esencial, tiene que ver con el amor, ese sentimiento renovador y enaltecedor. Y hay un poema que me gusta mucho que dice:

 

No seré el amor de tu vida

Pero quiero ser el amor

Del resto de tu vida.

 

El entrevistado: John Harold Giraldo: Es periodista y documentalista independiente, publica en varios medios locales y nacionales como: El Espectador, la Revista Semana, La Patria, El Meridiano, La Opinión, Sucesos y Opiniones, La Tarde, Cronopios, El Diario del Otún, Miratón, igual en medios internacionales como Letralia de Venezuela, La revista Ñ de Argentina, entre otros. Se interesa por escribir sobre las comunidades originarias de su país, la política y temas relacionados con la cultura y en especial del séptimo arte. Dirige un grupo de periodismo llamado Enfokados, con quienes realiza periodismo radial, televisivo y digital. Es Licenciado en Español y Comunicación audiovisual, especializado en Periodismo Público y Magíster en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Doctorando en educación. Es también docente universitario en las áreas de medios,  pedagogía, literatura y periodismo. En el 2011 ganó dos premios de Periodismo. El Hernán Castaño Hincapié, premio regional entregado en la ciudad de Pereira, por la crónica Camina cuatro días para estudiar dos (narra la vida de un indígena universitario que debe caminar por las montañas de Mistrató para llegar a su salón de clases) publicado en el portal semana.com, el periódico La Tarde y La Patria. Ganó la Beca de creación en Periodismo Cultural, otorgada por el Ministerio de Cultura, con La vida de tres gobernadores indígenas, texto publicado en el periódico El Espectador con el título Los guardianes de la tierra. También ganó la convocatoria de Señal Colombia para publicar la serie Paisaje de Paisajes, ya emitida, que cuenta desde el periodismo cultural seis historias documentales -a modo de reportaje- de la región del eje cafetero.

 

El entrevistador: Miguel Ángel Rubio Ospina (Manizales, Caldas, 1985). Licenciado en Español y Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Docente de secundaria, tallerista, teatrero, periodista, poeta y político. Encuentra en todos estos oficios una conexión vital que tiene que ver con su gran pasión, la literatura y la historia. Adelanta estudios de pregrado en Historia en la misma Universidad y es diplomado en Resolución de Conflictos y construcción de Paz. Sus grandes pasiones son, en este orden, la literatura, el teatro, el cine y la política. Sus poemas han sido publicados en la revista de poesía Luna de Locos, Quitasol, La Astilla en el Ojo, Polifonía; y en las antologías Cafeína (2013) y Tocando el Viento (2011). El poeta Fernando Sabido Sánchez publica en su Antología mundial de poetas una recopilación de sus poemas. En el año 2008 recibe mención especial del jurado del concurso de poesía Quijote de Acero, quedando en segundo lugar, y en el año 2014, su libro Noche de pájaros (actualmente Melancolía del puerto –inédito–) recibe mención especial honorífica del jurado Letras de Pereira para el mundo. Colombia- México, Ediciones Sin Nombre.