Distante a su rendimiento en casa, el Pereira en calidad visitante intenta conservar un liderato que lo consolida como uno de los principales candidatos a ascender a primera división. Así lo vivió un hincha rojiamarillo, presente en una noche fría de fútbol.

Los hinchas matecañas acompañaron a su equipo en un partido mal jugado, pero que le sirvió a los rojiamarillos para conservar su liderato en el Torneo Postobon.
Foto tomada de: veapues.com

Por: Daniel Cardona Henao

Frío. No solo el que hacía en la ciudad de Rionegro la pasada noche del miércoles 29 de agosto, sino el nivel de juego en el partido entre Deportivo Rionegro y Deportivo Pereira.

El local, con una gran campaña en el primer semestre, venía con un irregular nivel en el segundo torneo. Recibía a un líder inspirado, que traía números redondos y su credencial de equipo tradicional del fútbol colombiano.

Varios hinchas, sobre todo visitantes, se acercaron a ver el juego por la novena fecha del Torneo Postobón entre los equipos ya mencionados, en el Estadio Alberto Grisales.

Los primeros minutos fueron de acoplamiento para los dos conjuntos, se intentaban adueñar del balón pero casi nunca lograban hacerse con el por buen tiempo. El local lo manejaba mejor, aunque el visitante era el que más lo tenía. El Matecaña intentaba con arrestos individuales, sobre todo de Carlos Sinisterra, pero casi siempre inefectivos, salvo la única opción de Ánderson Plata que se estrelló en el palo.

Pero se veían mal técnicamente los dos conjuntos, desaciertos en los pases y demasiadas faltas hacían ver un primer tiempo aburridor. Y fue al final de este cuando Rionegro encontró el gol. Le filtraron un balón a Jesús Arrieta, quien sacaba un disparo, donde Miguel Vargas pudo hacer algo más para contener, y entraba en el arco visitante. Arriba el local, final del primer tiempo y demasiado resultado para el pobre partido.

Con más hinchas visitantes que se acercaron tarde al estadio, sobre todo de la barra Lobo Sur, se empezaba el segundo tiempo. Varios rollos de papel cayeron en un sector de la sintética del Alberto Grisales, pero parece que hubieran copado toda la cancha porque no se veía buen juego y los pases continuos eran esporádicos. Un segundo tiempo que se resume en: muchas infracciones, muchas amarillas, desaciertos arbitrales, malas movidas técnicas.

Una jugada polémica se presentó cuando un jugador de Rionegro cayó en el área, se pedía pena máxima, pero el árbitro no sancionó en una decisión acertada, ya que el jugador Arrieta se lanzó antes de que el rival lo alcanzara a tocar. Allí el central empezó a perder el control de un encuentro en el que empezaron a proliferar las faltas y los alegatos.

En un acto de la barra visitante que se vio estético y distrajo del aburrido, pero caliente encuentro, cayeron una gran cantidad de rollos de papel que hasta el árbitro se detuvo a ver. Esto calmó un poco los ánimos.

Octavio Zambrano, en una decisión tardía pero atinada, metió a la cancha al talentoso volante Pablo Azcurra, que le dio juego al visitante. Cuando ya moría el partido Luis Mosquera ganaba un balón y habilitaba a Ánderson Plata, que tuvo un partido errático, pero en esta ocasión definió de gran manera ante la salida del arquero local y puso el empate, en el minuto 89.

Final. Resultado justo, aunque un 0 a 0 hubiera sido acorde con las características del partido. El líder rescató un valioso empate en Rionegro debido a que jugó uno de sus peores partidos en el semestre y no se fue perdiendo. Mostró un poco de jerarquía porque no desaprovechó la oportunidad que tuvo en un partido complicado.

Fue así como la gente de Pereira se fue devolviendo poco a poco con caras de satisfacción pues aún se mantiene la punta del campeonato. Fuera de su estadio, fuera de sus sueños y aspiraciones con el equipo rojiamarillo, lo vieron a este una vez más como líder de la tabla.