“…En las noches es casi imposible dormir antes de las 2:00 de la mañana, el ruido es tal que aunque vive en un cuarto piso, en muchas ocasiones siente que la rumba es dentro del apartamento…”

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Por Daniela Flórez López

Camino por una de las vías principales de Pereira. Se acercan las 6:00pm de un lunes y poco a poco la Avenida Circunvalar se torna de brillos rojos y amarillos que emergen de bares, discotecas, lámparas y carros.  El ruido, lo que más perturba la tranquilidad de los residentes del barrio, es moderado; la música aún no es la protagonista, sin embargo, el pasar constante de motos y ambulancias trastorna los oídos.

Esta avenida es un sector mixto -comercial y residencial- pero primero fue residencial, así que  los privilegios le pertenecen.  Como barrio surgió a mitad del siglo XX con familias de élite de la ciudad.  Las personas caminaban los domingos por donde hoy transitan buses, ambulancias y carros; antes los niños podían recostarse sobre el césped verde para ver las estrellas, ahora solo ven luces artificiales y andenes en cemento. 

Las casas eran de dos pisos con antejardín; los pisos siguen siendo dos pero su antejardín verde y con flores es ahora la entrada a bares, restaurantes y discotecas. Hay casas deshabitadas, y las otras partes utilizadas para el comercio solo son los bajos, lo cual ha generado inconformidad en los vecinos del sector quienes manifiestan que el espacio público lo utilizan de manera indebida, y basándose en el acuerdo 078 del 2008 piden que utilicen mejor el espacio de las casas y ubiquen todo dentro de ellas para no perturbar la movilidad en los andenes y controlar un poco el ruido.

Sobre la carrera 14 con 9ª escucho lejana una canción de reggaetón, el sonido proviene de un local ubicado a media cuadra. Un fuerte olor a cigarrillo me obliga a desplazarme a la acera del frente.  Muchas personas caminan de un lado a otro saliendo de las oficinas que se encuentran alrededor de la avenida.

Otras casas son usadas como cafés, lugares tranquilos que al menos durante la tarde solo tienen música suave; apropiados para estudiantes, como el joven del local del frente sentado contiguo a un gran ventanal con su computador portátil, que prefieren hacer trabajos allí.

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No solo la música es la generadora de ruido en la Circunvalar, también el ruido de los carros es excesivo.

Son las 6:30pm y el ruido aumenta.  Es tal el grado del problema que en el último estudio, realizado por la Secretaría de Gobierno con ayuda de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), solo dos de 110 establecimientos cumplían con los estándares requeridos de aislamiento de sonido; entre ellos Omega Bar. La CARDER realiza las mediciones de ruido anuales a los establecimientos dictaminados por la Secretaría de Gobierno, pero es esta última la total responsable de analizar los resultados a la luz de la ley y aplicar las sanciones correspondientes.

La veeduría del sector lleva tres años pidiéndole a la Secretaría de Gobierno que se apropie del tema y les brinden soluciones porque el barrio se ha vuelto inhabitable. En entrevista con Leonor Marmolejo, presidenta de la veeduría, explica que la mayoría de dueños de estos sitios son ciudadanos que no acatan la ley y algo más difícil es que no hay quién los haga cumplir: “todo indica que ellos tienen conexiones de altísimo nivel al interior de las instituciones responsables de garantizar los derechos de los ciudadanos, entonces todas nuestras quejas, todas nuestras solicitudes caen en un terreno completamente árido”.   A través de oficios piden informe de los procesos que están llevando a cabo de los establecimientos que tienen sanciones, pero la respuesta que les dan por parte de la Secretaría de Gobierno es que “se encuentran en curso”.

Camino un poco y me percato que varios establecimientos han cambiado de nombre durante los últimos dos años. Recuerdo entonces que Leonor justamente habló sobre la modalidad que utilizan para evadir las sanciones.  Cuando el proceso se encuentra en curso los dueños del establecimiento le cambian el nombre, la razón social y adquieren una nueva inscripción en la Cámara de Comercio, deteniendo el proceso anterior.  La veeduría cada vez se encuentra más organizada y tiene documentos que comprueban que cinco secretarios de la actual Alcaldía no han realizado las sanciones pertinentes para solucionar este problema.

A las 7:30pm casi todos los establecimientos funcionan. Pese a que es inicio de semana ya hay gente en los establecimientos, debido a que algunos universitarios frecuentan los lugares sin importar el día.

Varios de estos lugares tienen terrazas al aire libre, lo cual hace más incontrolable el ruido y a la vez atrae a las personas que disfrutan de ser vistas y tener un contacto directo con la vía; cosa que no es motivo suficiente para derrocar una ley Nacional.

En una reunión, entre funcionarios de la CARDER y miembros de entidades de control del ruido, la personera Gloría Beatriz Giraldo aclaró que no se encuentran en contra de la actividad nocturna; comprenden  y apoyan a los dueños de discotecas y bares siempre y cuando cumplan la ley.

Por otro lado en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) se especifica que solo se permite el funcionamiento de dos establecimientos por cuadra, por lo que no se expedirán nuevos permisos, pero claro está que para cumplirlo se necesitan entidades comprometidas con el bienestar de la ciudadanía en general.12835059_1273323246030912_538891491_n

Van a ser las 9:40pm y el ruido es exagerado hasta la acera.  Desde este punto visualizo muchos edificios residenciales que se encuentran justo detrás o al lado del ruido.  Mario Clavijo, habitante del sector cuenta que en las noches es casi imposible dormir antes de las 2:00am, el ruido es tal que aunque vive en un cuarto piso en muchas ocasiones siente que la rumba es dentro del apartamento.  Tiene un bebé de tres meses y le cuesta dormirlo, si deja las ventanas abiertas el ruido lo mantiene alerta y si las cierra el calor los consume; “solo quiero dormir tranquilo, el ruido no es manejable, desearía que respetaran la tranquilidad de mi hogar”. Lo cual será complicado mientras los sitios permanezcan al aire libre; por más control de ruido que realicen solo podrán bajar por mucho cinco decibeles cuando algunos superan los 20 por encima de lo permitido.

Continúo caminando y el ambiente a pesar del ruido es agradable, los sitios se encuentran llenos de personas de todas las edades donde comparten familias y amigos, varias cervezas en las mesas, y uno que otro trago más fuerte; una pareja se besa en medio de la pista, y en otro sitio dos jóvenes bailan salsa como expertos.  Mas el único problema sigue siendo el mismo: el ruido; y los culpables, muchos.