¿Es a ésta familia a la que apelan los que se rehúsan a permitir que un niño sea adoptado por una familia que principalmente lo desea, que tiene como bases inquebrantables el amor y el respeto por el otro, reconociéndose desde su diferencia?

Por: Samm Orozco
Estereotipos de familia, construcción de género y adopción homoparental
A la hora de hablar de familia, lo más racional sería decir que es aquella unión o institución dotada de valores, amor y compromiso con todos sus miembros, sin embargo, gracias a aquellos que en nombre de la iglesia con sus doctrinas ortodoxas y a las tradiciones latinoamericanas, específicamente Colombianas, la transformación de esta definición se ha convertido en una herramienta de exclusión, cosa que se evidencia cuando se afirma en la respetada Constitución que “… se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio…”. [1]
De acuerdo a lo anterior, es vital aclarar que el esquema de familia nuclear impuesto en Colombia, constituye sólo una pequeña parte de los evidenciados en el país, como lo dijo Virginia Gutiérrez de Pineda a mediados del siglo XX[2] cuando se refirió a las distintos complejos culturales que repercutían en las formas familiares como: el andino, el santandereano, el negroide y el antioqueño y las diversas formas familiares como las de la costa Atlántica donde es recurrente la familia extendida; o en otras regiones, como la cundi-boyacense, donde es normal ver madres cabezas de familia. Sumado a lo anterior, están las formas familiares en situación de transnacionalidad, donde madres o padres se ven obligados a abandonar el país para proveer a sus hijos lo requerido materialmente; influyendo esto directamente en el crecimiento del menor. De ahí que se pueda apreciar que las estructuras familiares son sustancialmente heterogéneas y variables, sin que esto influya obligatoriamente de manera negativa en el proceso de desarrollo del niño.
Si aún con evidencias irrefutables, que sitúan a las familias monoparentales, extensas, ampliadas o reconstruidas como aproximadamente el 38% del total de las familias Colombianas[3], no se quiere aceptar que las familias homoparentales pueden brindar el mismo apoyo, comprensión, compromiso y amor que una compuesta de manera distinta; la negativa no corresponde más que a una miopía incólume que impide aceptar que la famosa Familia modelo se limita a la televisión y tiene en muchos casos, pocos referentes reales.
Cuando se habla de adopción, generalmente surgen muchas preguntas en cuanto al niño o niña a quien se va a adoptar; su formación, su entorno y lo que le espera con una familia no biológica. Si son éstos los interrogantes, la elección de esa familia, debería regirse precisamente por la idoneidad de ésta a la hora de responderlos, y en ningún momento por su condición sexual. Sin embargo, a diestra y siniestra florecen opiniones que insisten en el inevitable daño que sufre un niño o niña cuando su familia no corresponde a las normas sociales[4], o peor aún, insisten en que los homosexuales son enfermos que van a transmitir sus trastornos a sus hijos.
Por ello, es justo decir que para estas afirmaciones muchas veces sin fundamento científico, existen varios estudios, que bien podrían aterrizar un poco a quienes promulgan estas tradiciones seculares. Algunos de éstos son los efectuados por la Universidad de Burdeos (Francia), la Asociación Americana de Psiquiatría con distintas universidades como la de Virginia (1997) y la Universidad del Sur de California (2001); la Asociación Americana de Psicología (1976 y 1998), la Asociación Americana de Pediatría (febrero de 2002) y la Asociación Americana de Psicoanálisis (junio de 2002); las cuales confluyen en una misma opinión: “el desarrollo psicosocial de los niños y las niñas adoptados y criados en familias homoparentales adquieren niveles cognitivos, de habilidades y competencias sociales, de relación con otros chicos y chicas y con personas adultas, y de identidad sexual que son totalmente equiparables con los niños y niñas que se educan y desarrollan en familias de corte heterosexual convencional.”[5]
Por otra parte, si se enfatiza el debate en que el bienestar en una familia sólo la pueden dar un hombre y una mujer y son éstos con los que se identifica un niño o niña en su proceso de crecimiento, se debe analizar entonces ¿con quiénes se identifican los cientos de menores criados sólo por la madre, los niños huérfanos, o los adoptados por personas sin pareja? Mientras se realizan debates regularmente infructuosos sobre la aceptación de la adopción homoparental, la realidad de muchos hogares heterosexuales sigue siendo la violencia intrafamiliar, el abuso, la desigualdad, el machismo y la falta de comunicación; ¿es a ésta familia a la que apelan los que se rehúsan a permitir que un niño sea adoptado por una familia que principalmente lo desea, que tiene como bases inquebrantables el amor y el respeto por el otro, reconociéndose desde su diferencia?
Indiscutiblemente, toda pareja o individuo que quiera adoptar debería pasar por una serie de investigaciones o estudios que ratifiquen su capacidad física y psicológica para brindar una familia, de lo que se trata no es de excluir a personas homosexuales de deberes y quehaceres legales, sino de brindarle al niño o niña un hogar idóneo para su desarrollo sin importar la orientación sexual de sus padres, la cual no tiene por qué influir en su elección sexual, como lo demuestra La Universidad de los Andes cuando resalta que “la investigación empírica de alta calidad muestra que los hijos de las parejas lesbianas, gay o bisexuales no sólo no presentan déficit en el desarrollo, sino que su identidad sexual es mayoritariamente heterosexual”.[6]
Al mismo tiempo, se sitúan 3 principales preocupaciones en cuanto a la identidad de género, el rol de género y la orientación sexual del niño que será adoptado. Sobre esto, se ha realizado una profusa investigación que ha dado como resultado:
- Identidad de género: Estudios efectuados con niños en un rango de edad entre los 5 y 14 años criados por una pareja de mujeres lesbianas han arrojado como resultado que “el desarrollo de la identidad de género sigue el patrón esperado”[7]
- Rol de género: de acuerdo a las investigaciones realizadas se puede concluir que “el rol de género y los roles sexuales de lo-as hijo-as de madres lesbianas, se mantienen dentro de los límites convencionales típicos. Tampoco se encuentran diferencias en las preferencias de juguetes, actividades, intereses o elecciones ocupacionales entre los hijos de los diferentes tipos de parejas”[8]
- Orientación sexual: De acuerdo a esta investigación, también estudiada de manera cuidadosa la orientación sexual, se evidencia que la mayoría de hijos de parejas lesbianas y gays se describen así mismo como heterosexuales.[9]
En este sentido, debe tenerse en cuenta también que la conjetura de que los hijos-as de familias homoparentales tienen déficits en su desarrollo, en realidad no posee un sustento válido, muestra de esto son algunos estudios que afirman que “las relaciones adolescentes con sus padres han sido descritas como igualmente cálidas y cuidadosas”[10] independientemente de la condición sexual de sus padres.
A modo de conclusión, y habiendo sustentado la información expuesta con datos científicos; es necesario preguntarse, de manera personal y consciente si ¿es justo que miles de niños carezcan de una familia, por prejuicios en su mayoría morales, que impiden que una familia homoparental se las brinde?
La evolución de una sociedad depende mucho de la evolución de los individuos inmersos en esta y sus comportamientos, de entender que no es la vida una línea recta y mucho menos lo son las dinámicas sociales. Todo cambia, todo se transforma y con esto las necesidades de las personas y del entorno; siendo esto así no se puede obviar que las formas de familia cada día cambian de manera acelerada y que no es lo adecuado negarle a un niño un hogar porque su familia tenga una estructura diferente.
Del mismo modo, cabe resaltar la importancia de la familia en el desarrollo de un individuo, ya que es ella quien le brinda las bases necesarias para que juegue un papel activo en la sociedad, y por supuesto, la idoneidad de ésta no se puede limitar a la orientación sexual de sus padres, sino más bien a la estabilidad de su núcleo familiar, al respeto, la comunicación y la inclusión que haya en éste.
Bibliografía
Expediente Nº D – 7415. Departamento de Psicología, Universidad de los Andes.
Lesbian and gay Parenting. Estados Unidos. APA
Homosexualidad, Parentalidad y Adopción. Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares
Las familias colombianas: no hay un modelo único. Yolanda Puyana Villamizar*. Razonpublica.com
El plan B para que las parejas gay puedan adoptar. Eltiempo.com
La sagrada familia. Alexander Molina Guzmán. La nación.com.co
La famililia Quaker. Florence Thomas. Eltiempo.com
[1] Articulo 42. Constitución Política de Colombia. (1991)
[2] Gutiérrez de Pineda Virginia. Familia y Cultura en Colombia. Universidad de Antioquia. (1996)
[3] http://www.revistacredencial.com/credencial/content/c-mo-es-la-nueva-familia-colombiana
[4] Universidad Austral. Matrimonio homosexual y adopción por parejas del mismo sexo.(2010)
[5] Pedreira Massa José. Paidopsiquiatra. Homosexualidad, Parentalidad y Adopción. Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares
[6] Magistrado Mendoza Marte Gabriel Eduardo. Expediente Nº D – 7415. Departamento de Psicología, Universidad de los Andes.
[7] Green, 1978; Green, Mandel, Hotvedt, Gray, & Smith, 1986; Kirkpatrick, Smith & Roy, 1981. En: APA (2005). Lesbian and gay Parenting. Estados Unidos. APA
[8] . En: APA (2005). Lesbian and gay Parenting. Estados Unidos. APA
[9] Magistrado Mendoza Marte Gabriel Eduardo. Expediente Nº D – 7415. Departamento de Psicología, Universidad de los Andes.
[10] Wainright. 2004. En: APA (2005)



