En Bogotá no es novedad ver perros y gatos abandonados en las calles, pero detrás de esto hay diferentes motivos por los cuales terminan allí, y aunque hoy en día existen muchos refugios para animales, no todos cuentan con la misma suerte.
Escribe / Laura Catalina Univio – Fotografías Laura Catalina Univio
Según la Fundación Día de los Animales Callejeros, a nivel mundial hay alrededor de seiscientos millones de perros y gatos abandonados en las calles, y eso es un dato preocupante, ya que el abandono sigue siendo un problema que precisa una mayor intervención de todos los agentes implicados para lograr disminuir esta cifra.
Al no existir un control, la sobre población de animales callejeros, hay una mayor exposición a enfermedades como la rabia y contacto con heces de perros. Sin contar el sufrimiento de estos al no tener techo, comida y cuidados para evitar enfermedades.
La participación ciudadana es, sin duda, clave para luchar contra el problema del abandono de animales de compañía y, por ello, es necesario educar al público acerca de las ventajas, pero también de las obligaciones que supone adoptar, y de cómo la llegada de un perro o un gato puede influir en nuestro estilo de vida.

Conforme a la Fundación Vivo Sano hoy en día las mascotas brindan compañía, apoyo emocional, reducen la sensación de soledad, reducen los niveles de estrés. También contribuye a la autoestima y las emociones positivas, sobre todo para los niños. Y aunque muchas personas disfrutan de la compañía de su perro o gato y nunca pensarían en deshacerse de su animal de compañía, considerado uno más de la familia. Sin embargo, en muchas ocasiones la convivencia entre personas y animales no siempre es un éxito y en algunos casos la relación fracasa, cuando la familia está comprometida la adopción es su último recurso.
Se encuentran diferentes motivos por los cuales terminan los animales en la calle, algunos de estos son falta de tiempo para darles la suficiente atención que requieren, dificultades económicas, camadas no deseadas, problemas de crianza, nuevos integrantes en las familias, o se pierden de su hogar.
Pero lo que realmente viven los animales que pasan por estas situaciones es que algunos corren con suerte y otros no.

Según la fundación Affiniti, el 66% de los perros y gatos son encontrados en las calles, el 34% son llevados, el 30% por la persona que lo abandona y el 70% por personas ajenas.
Cuando ingresan a los refugios algunos logran ser devueltos a sus dueños gracias a los microchips que tienen, otros logran obtener nuevos hogares por medio de la adopción, algunos pocos son sacrificados y siguen en los refugios.
Los perros o gatos que llegan a ser sacrificados son por falta de espacio en los refugios aunque lo prohíbe la ley de cero sacrificios y este método ya no se utiliza tanto como antes. No todos llegan en las mismas condiciones, algunos llegan sanos de salud, heridos o enfermos. También se diferencian por los rangos de edades, las cuales son: adultos, senior y cachorros.
A la hora de adoptar los perros o gatos influyen diferentes razones como las son: el color, la edad, si tiene o no tiene enfermedades y que tan amigable puede llegar a ser con su dueño u otros animales.
Según personas que adoptaron hace un tiempo cuentan un poco de su historia al adoptar a su mascota, como por ejemplo Jimena y Angélica.
Cuenta Jimena que: “al principio no quería tener mascotas, pero tiempo después decidí adoptar a Tommy cuando tenía un año, ya que veía que sus antiguos dueños lo maltrataban constantemente y de esta manera poco a poco se generó una relación de afecto entre nosotros”.
Y Angélica cuenta que: “Cerca al trabajo de mi papa vi una perra tomando agua de un charco por lo que después de ver su comportamiento me di cuenta de que no tenía dueño, y decidí llevarla a mi casa, alimentarla y bañarla y finalmente adoptarla”.
La mayoría de los animales que corren con la suerte de ser adoptados son los cachorros ya que son más atractivos para las personas adoptantes. En la adopción también entra la facilidad de poder adoptar a un perro o un gato, pues, aunque es más común encontrar perros que gatos en la calle, es más sencillo llevar a un gato a un refugio y de igual manera adoptarlo, ya que la mayoría de los refugios que hay en Bogotá son para los gatos y los refugios de perros quedan fuera de ciudad como en Chía, Cota o pueblos más alejados de la ciudad, por esta razón es más común ver a los perros en la calle.

También es importante tener en cuenta que la mayoría de perros o gatos que llegan a un refugio tienen una vida pasada, donde algunos sufrieron por el antiguo dueño o una persona externa, por esta razón ellos también tienen una personalidad diferente.

Algunos de ellos pueden llegar a ser muy amigables tanto con las personas hasta con los de su misma especie, otros pueden llegar a ser esquivos o tímidos entre ellos mismos o con las personas.
Normalmente en los refugios tratan de remediar el daño que traigan los animales con terapias de confianza y amor, y en cuanto al estado de salud se encargan de vacunarlos y hacerles un seguimiento médico a la semana.
En el momento de la adopción se entregan con todas las vacunas necesarias, esterilizados y un seguimiento durante un mes, pero antes de entregarlo a cualquier persona los refugios se encargan de revisar que sea una persona que realmente cuidara de él, por medio de visitas a las casas o videos y algunas condiciones.

Así, uno de las alternativas que tiene la sociedad para evitar que los animales callejeros sigan afrontando ese destino, es la adopción. Pero una con principios fundamentales que garantice la salud de la mascota, entre esas, la estirilización, y la posibilidad de tener un hogar sano y lleno de amor.
@06_morita_26



