Todo se desencadenó hace quince días, cuando al salir temprano de mi casa para la oficina, sentí bajo mi zapato izquierdo algo blando e inconfundible.

 

MARTÍN RODAS IZQPor Martín Rodas*

A raíz de los acontecimientos que me suceden con la caca de perro y que se incrementan exponencialmente desde hace tiempo, he atado algunos cabos para llegar a la conclusión de que en un futuro no muy lejano nuestro planeta no será “el de los simios” sino “el de los perros”.

Todo se desencadenó hace quince días, cuando al salir temprano de mi casa para la oficina, sentí bajo mi zapato izquierdo algo blando e inconfundible. Mi reacción inmediata fue normal en estos casos, echarle la madre al… #%&… dueño… y al perro… #%&…, pues, ya me han contado de quién se trata: uno de mis bienaventurados vecinos que ama a su can y madruga a las cinco de la mañana a darle el paseo consuetudinario. El… #%&… cogió el vicio de destinar la puerta de mi casa para que su amiguito deje los recuerdos de las sofisticadas dietas con las cuales es consentido, además del chorreadito de miaos en la pared.

Luego del incidente, como iba de afán, la tomé por el lado amable pensando que eso era de la buena suerte y procedí a buscar un “pastalito” para limpiar mi calzado, lo cual no fue nada fácil. Este suceso me llevó a pensar todo el tiempo sobre lo ocurrido y de estas reflexiones surgió la teoría que quiero exponer sobre el dominio que tendrán del planeta Tierra los perros.

La raza canina fue la primera que adoptó el ser humano con el fin de domesticarla y convertirla en su mejor amiga. Fue hace miles de años que nuestros primeros antepasados vieron en los lobos, de donde vienen los perros, a seres que podrían adaptarse a nuestros caprichos para destinarlos a cuidar las cosechas, los hogares y brindar compañía y afecto. De este experimento que duró años y años y que continúa hasta hoy, han surgido multitud de variedades perrunas, cada una para una actividad específica: Están los que cuidan ancianos, los que guían ciegos, los que descubren droga en los aeropuertos, los que acompañan a las viejitas en sus aterradoras soledades, los que aparecen en las películas de Hollywood, los que vigilan a los presos en las cárceles, los que ejercen control sobre las protestas sociales, etc… y los que cumplen el papel de adorno y alter ego de los dueños. Son perritos que visten al antojo de las modas y de los más exóticos caprichos.

He visto perritos con moñitos, con saquitos, con zapaticos y hasta con gafas. En programas de televisión exaltan sus acciones parecidas a las de nosotros, pues bailan, montan en patineta, juegan al fútbol, cantan, realizan malabarismos, hacen cuentas y demuestran que cada vez mutan aceleradamente hacia comportamientos humanos. Al convertirme en un obsesivo observador de esta situación, le asigné a mi amigo Cipriano El Escribano, que hiciera un estudio sesudo mediante la observación y el análisis crítico-lingüístico, de la manera como se comunican el perro y el hombre, y que como resultado de su investigación produjera un diccionario-manual de lengua perruna, para que se constituya en uno de las primeras cartillas de aprendizaje de este idioma que debemos utilizar desde ya en nuestro contacto cotidiano con los perros.

Arthur-Sarnoff, “Perros jugando pool”.

Le dije a Cipriano que contemplara todos los aspectos de esta nueva lengua, o no nueva, pero sí de este novedoso proyecto editorial, en donde las personas tuvieran una guía completa para la comunicación hombre-perro… bueno, al menos en español, pues más adelante pienso extender el proyecto a los idiomas oficiales de la ONU. En este proceso, mi intención es que al existir la posibilidad de una comunicación fluida con la especie canina, esta nos pueda tratar de igual a igual y no resulte tramando conspiraciones de dominación en donde los seres humanos nos convirtamos en sus esclavos.

Lo expuesto en las anteriores líneas son las medidas preventivas que estoy tomando frente a la amenaza global y apocalíptica de un “planeta de los perros”, basadas en la investigación y utilización de herramientas como el lenguaje y la educación en academias que se fundarán para tal fin en donde perros y seres humanos tendrán la posibilidad de recibir una enseñanza desde la equidad perruna, para que nuestros mejores amigos no sientan la tentación de que los hoy sus “amos” se conviertan mañana en sus “esclavos”… ¡guau… guau!

*        Poeta, anacronista, dibujante y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.