Expectativas en torno de la edición número 99 del famoso “Tour de France”.  Es la principal competencia del ciclismo, la cual, en esta ocasión, no cuenta con la participación de deportistas colombianos.

 

Por: Juan Francisco Molina Moncada

Se completarán 99 ocasiones en las que un grupo de deportistas, montados en sus bicicletas, recorrerán la geografía francesa -y algunos territorios circundantes como el belga y el suizo en esta edición- teniendo un objetivo claro: llegar al Arco del Triunfo y pasearse por los Campos Elíseos parisienses, un premio que es mayor para un ciclista si este se sube al pódium ganando una corona correspondiente a cualquier categoría de carrera o, mejor aún, la clasificación general.

Serán tres semanas de ardua actividad, en las que el entorno ciclístico estará destinando su atención a la que se podría considerar su principal competencia. Montaña. Etapas contrarreloj. Posibles caídas y polémicas que jamás faltan alrededor del doping. Emoción y cuentas matemáticas del caprichoso tiempo de carrera, que por unos segundos, puede delimitar las nociones de fracaso y gloria. Algunas cosas más de las que no se tiene noción futurista alguna…ah, y por cierto, no hay colombianos.

 

¿Y dónde están los escarabajos?

Desde 1983 hasta 2009 hubo presencia colombiana en el Tour de Francia. No se trata de algo nimio, de una u otra forma los ciclistas nacionales fueron protagonistas e importantes animadores de esta carrera. Vale recordar las destacadas actuaciones de Luis Herrera, Fabio Parra, Santiago Botero y, en una última ocasión, Mauricio Soler, quien en el 2007 se adjudicó el premio de montaña.

Aún así, era evidente que las actuaciones de los ciclistas colombianos, conocidos como escarabajos, en las carreteras francesas eran cada vez más mediocres, teniendo en cuenta un protagonismo que fue nulo en el 2010: tras 27 ediciones seguidas, no se podría hablar que X, Y o Z ciclista era “Colombia en el tour”. La expectativa ciclística en el país surgió de nuevo en el 2011, cuando Rigoberto Urán animó unas etapas montañosas, llegando entre los primeros del lote. Pese a esto, el nivel del antioqueño al final decayó, quedando entre los 30 primeros clasificados, cuando se pensó fugazmente que podría quedar en el top 10.

En esta edición, Urán no participará, como tampoco lo hará Leonardo Duque, pre convocado con el Cofidis, pero al final descartado por el equipo francés; todo esto, suscita la pregunta alrededor del actual momento del ciclismo colombiano, que cada vez pierde más protagonismo en el ámbito de este deporte. Se echan de menos aquellos escarabajos que subían las montañas a la par de los grandes campeones, incluso, llegando a estar cerca de tales privilegios… ¿Es una especie más en vía extinción? La no aparición de ciclistas colombianos en el Tour por segunda vez en tres años puede dar alguna respuesta clara al respecto.

Múltiples favoritos

Si algo caracteriza esta nueva edición del tour es el hecho de que no haya dos o tres ciclistas que se puedan considerar como claros favoritos para hacerse a la camiseta amarilla que distingue al líder y campeón de la competencia, es decir, no se puede hablar de un binomio o trinomio de ciclistas, que se puedan considerar, a priori, como superiores al respecto del pelotón, tal cual fue el caso del enfrentamiento entre Lance Armstrong y Jan Üllrich a inicios de esta década, o en recientes tiempos, la rivalidad entre Alberto Contador y Andy Schleck.

Precisamente, estos dos últimos no podrán participar de esta nueva edición del tour. El primero por suspensión y el segundo por lesión, de tal forma que se abre un ramillete de posibles campeones lo cual hace esperar una competencia más reñida y disputada.

Entre el pelotón surge entonces el grupo de los que pueden ser campeones, destacándose en esta subdivisión el campeón defensor Cadel Evans, un experimentado ciclista australiano cuyo fuerte principal es la escalada en montaña. Éste podría perder su corona con Jürgen Van Den Broeck, un belga al que el año pasado no respetaron las lesiones pero que en el 2010 fue grata revelación dado su alto rendimiento en las etapas montañosas.

Frank Schleck, hermano de Andy, es otro de los favoritos, aunque su punto débil, las etapas contrarreloj, lo podrían perjudicar. Thomas Voeckler, sorpresa en el año pasado, tampoco puede ser descartado, al igual que Samuel Sánchez, quien se podría considerar ahora mismo, la principal apuesta del ciclismo español de cara al tour. Otros ciclistas que no se pueden pasar por alto son el estonio Rein Taaramae, el ruso Denis Menchov, el italiano Ivan Basso  o el inglés Bradley Wiggins.

Aún así, las estimaciones anteriores son basadas en acontecimientos del pasado, referencias que al momento de subirse a la bicicleta quedan el olvido. Recorriendo la geografía francesa, algunas llanuras, algunas mesetas, unos cuantos puertos montañosos míticos y tradicionales como el Tourmalet, el Aspin, o La Toussuire… tres etapas en las que el cronómetro será el peor enemigo de los ciclistas. A falta, quizá de mayor protagonismo de la alta montaña, es que se llegan a descubrir los verdaderos campeones, quienes se hacen en este caso en la bicicleta, y no en los artículos prensa (usted señor lector, podría pensar que acabó de perder su tiempo leyendo las anteriores 904 palabras, y tal vez es así, pero es mejor ignorar este fragmento, al fin y al cabo, dicen que es un paréntesis)

En todo caso, se trata de una carrera que en su trascurso puede traer muchas sorpresas e inscribir en la historia del ciclismo, y del deporte en general. Nuevas historias y mitos.