A diferencia de las personas, las emisoras van cambiando de nombre, de familia –cadena o grupo económico– y de parrilla de programación, que es lo más parecido a mudar de piel. 

Imagen de los almacenes de la carrera octava en los años 50. Se alcanzan a observar los avisos de La Voz Amiga y al frente el de Radio Centinela. Foto / Cortesía

Por: Édison Marulanda Peña

En la primera hora de la mañana del miércoles 31 de julio no hubo lluvia, el aire traía frescura y el sol no tuvo prisa en salir a cumplir su misión de alumbrar. El tráfico de vehículos fluía sin alteraciones por los carriles de la Avenida 30 de Agosto y solo un vagabundo transitaba por el andén. Pero dentro de la casa de dos pisos marcada con el número 52-322, donde vivía la “familia Todelar”, el clima era diferente: había emociones líquidas y sentimientos a flor de piel.

Solo una emisora conservaba Todelar Risaralda desde hacía seis años, cuando vendió la emblemática Radio Matecaña 1120 Am, la básica con programación nacional y local. Los nuevos dueños le pusieron el nombre de Radio Vida, pero ya murió en el dial por problemas técnicos. Fue vendida en su momento por 800 millones de pesos a la iglesia cristiana Viva y el pastor Alberto Cañas.

En la cabina de Radio Única 1480 Am, la emisora sobreviviente, el periodista Leonel Arbeláez Castaño conducía la última emisión del Noticiero Todelar de Risaralda. Lo acompañaban la periodista Martha Janeth Salazar, su fiel escudera desde hace más de 15 años, y la joven Daniela, que es community manager; al otro lado del vidrio, en la técnica, muy concentrado con audífonos pequeños y un poco inclinado hacia adelante sobre la consola de tarjetas con 8 canales por 2 que habilita 16 servicios, estaba Carlos Alberto Grisales, hombre de radio, melómano y aficionado a la astronomía.

Carlos Alberto Grisales, hombre de radio, melómano y aficionado a la astronomía.

6:05am.  El director del Noticiero Todelar empezó puntual e improvisó un editorial donde se percibía un tono diferente:

[…] Terminamos esta emisión de noticias no sin antes agradecerles a ustedes los oyentes, que han sido fieles, siempre constantes en el requerir de nuestros servicios, en oír, escuchar, opinar y por qué no, polemizar si era el caso, acerca de los acontecimientos que mueven la vida cotidiana de Pereira, el área Metropolitana y el departamento de Risaralda. Por eso, como hombre de radio, como obrero del periodismo, solamente me resta indicar que hoy no es un día alegre, porque uno no puede alegrarse de que este medio de comunicación se termine, se acabe, cierre sus micrófonos a partir de las 10 de la noche de este miércoles 31 de julio”, dijo con pesadumbre evidente en su voz.

Bajo la figura de concesionario, Leonel Arbeláez –de estatura baja, barba poco poblada, explosivo en ocasiones y siempre exigente con su grupo–, tras salir abruptamente de Colmundo Radio tomó en concesión desde 2010 la franja de información y opinión en Radio Matecaña. De lunes a viernes de 6:00 a 7:30 am y 12m a 12:30 pm, para hacer dos emisiones diarias. Conservaba la identidad del medio en el cabezote de presentación con su frase de batalla “Nos oyen y nos creen”, tenía total libertad en los contenidos y la línea editorial. Como empresario, también asumía los salarios del plantel que conformó.

Cuando la mencionada emisora básica cambió de propietarios, hubo una suerte de “trasteo” de varios espacios a la frecuencia 1480, que hasta entonces era la consentida para albergar selectas baladas, Radio Única. A cambio de usufructuar esa franja diaria, Arbeláez Sánchez cancelaba cada mes un poco más de 4 millones a la empresa radial, cuya solidez empezó a desmoronarse en manos de las dos familias que se disputan el patrimonio económico de Bernardo Tobón de la Roche, tras la muerte del radiodifusor de 92 años, ocurrida en agosto de 2011.

Voz de Bernardo Tobón de la Roche

Este antioqueño visionario fundó Todelar en 1951 con apenas una emisora, La Voz de Cali. Claro que previamente ascendió cada peldaño del mundo radial, desde locutor hasta gerente de una emisora en Cali, Radio Pacífico. Como lo menciona Emiro Fajardo Ramos en el libro Radio Gentes de Colombia, dos antiguos colaboradores, Néstor Salazar y Luis Alberto Ortiz, además de ayudarle a concebir la sigla Todelar, que resume los apellidos Tobón de la Roche, pusieron en el papel unos 10 slogans, entre los que fue elegida la segunda frase como identificación: “Todelar, lo moderno en radio”. Ya para 1974 Todelar contaba con 70 radiofrecuencias, entre propias y filiales.

Bernardo Tobón de la Roche. Fotografía / Semana.

A diferencia de las personas, las emisoras van cambiando de nombre, de familia –cadena o grupo económico– y de parrilla de programación, que es lo más parecido a mudar de piel. Lo que permanece en la identificación es la frecuencia del dial, que se anuncia en dígitos cada treinta o sesenta minutos, el distintivo de llamada en letras que corresponde a la región, en Am y Fm hoy. Recordando que antes existió la onda corta de alcance internacional y la onda larga, de presencia local o regional.

La discoteca de Radio Única con discos LP (vinilos) es la más completa en el género balada que existe en Pereira.

Una historia que empieza a sonar

El olvido y el tiempo, siempre obsesionados por borrar los vestigios de las obras, los sueños y hasta los nombres, ha conseguido que poca gente  recuerde hoy que en Pereira se fundó una emisora independiente en 1953 denominada Radio Centinela. Funcionaba en la banda de 1470 kilociclos, ajustada luego como 1480 Am. Su creación se debe a un personaje tan singular como de talento reconocido gracias a las ondas hertzianas: Oscar Giraldo Arango.

Radio Centinela (1982), identificación en la voz de Fernando Franco (q.e.p.d.).

Este “gentleman” de ropas importadas de Picadilly Circus, dominaba el inglés porque hizo cursos de radiodifusión en la NBC de EE. UU. El periodista Miguel Álvarez de los Ríos lo describe en una semblanza breve como de corazón hedonista: le gustaban los pañuelos fragantes, las comidas exóticas, los vinos magníficos y las mujeres espléndidas de cabellos largos y ojos de encrucijada, los lujosos automóviles.

La Voz Amiga fue propiedad, en su momento, de Óscar Giraldo Arango. Jesús Giraldo Restrepo -de pie dentro de la cabina-, Julio Omar Quintero, con lentes oscuros y junto a él José Alberto Giraldo, hermano del primero. Foto / Cortesía.

Él alcanzó fama y afectos gracias a La Voz Amiga, estación que fundó la logia Libres de Caldas en septiembre de 1939 y que fue inaugurada con alocución en directo por el presidente Eduardo Santos. Dos años después, la adquirió el comerciante antioqueño Antonio Giraldo, quien se la dio como un regalo a su hijo Oscar.

A él se le puede atribuir ser el primero que internacionalizó el nombre de esta ciudad intermedia, porque identificaba su emisora en inglés y en español, ante la efectividad de la onda corta que traspasaba las fronteras.

Óscar Giraldo Arango recordado por Jesús Giraldo Restrepo (2003)

Desde entonces, Giraldo Arango, nacido en Barbosa, Antioquia, el 20 de julio de 1916, es considerado el radiodifusor más emblemático en la historia de la radio regional.

Por una parte, gracias al ingenio manifestado en la programación variada que él concibió, se recuerdan los espacios: El rinconcito infantil, Marinos de Colombia en todos los mares del mundo, con reportes de sintonía por carta desde diferentes continentes, a los que él retribuía enviando  banderines de la emisora; Aires de la pampa, especializado en tango; Apague la luz y escuche, este último era un dramatizado de terror que se emitía cerca de la media noche, escrito por Giraldo Arango quien, además, interpretaba todos los personajes y los efectos sonoros los creaba mediante un cajón con chapas, vidrios, metales y pitos.

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Por otra parte, debido a la decisión de promover o apoyar campañas sociales, la primera fue para dotar las camas del hospitalito infantil de sábanas, cobijas, almohadas y algunos elementos quirúrgicos que eran necesarios; aglutinadora del sentimiento de pertenencia pereirano sería la campaña cívica de construcción del Aeropuerto Matecaña. Y las frases con las que vendía una imagen positiva de su tierra adoptiva: “Pereira, la ciudad de las 80 mil sonrisas›”, “Pereira, la ciudad sin puertas, la noviecita de Colombia, te espera con los brazos abiertos”.

Sin embargo, por razones que no están explícitas en ningún texto, pero se pueden intuir, este hombre acostumbrado a los deleites de Baco, decidió no mantener dos emisoras ni buscar nuevos logros en Radio Centinela. Entonces hizo un negocio con tres personas ampliamente conocidas en la ciudad, entre estas el comerciante sirio Jacinto Ilián y su sobrino el periodista Ricardo Ilián Botero –padre de Carlos Ilián, corresponsal en España de RCN Radio–, quienes se la compraron en 1958 por 140 mil pesos. Manos homicidas segaron la vida de Oscar Giraldo Arango a los 51 años.

Radio Centinela introdujo la innovación de emitir la señal 24 horas diarias, sin suspender labores cada noche como era habitual en las emisoras de aquel tiempo. Y un centinela, como se lee en la segunda de las tres acepciones del Diccionario de la RAE, es “Soldado que vela guardando el puesto que se le encarga”. Vale la analogía, una emisora insomne que no cesa en su misión de acompañar y observar la vida de los seres citadinos.

William Aristizábal Henao con su hijo. Fecha indeterminada. Foto / Cortesía.

Voces que crecieron frente al micrófono

William Aristizábal Henao apenas iba a cumplir 14 años de edad –hoy tiene 77–  cuando empezó a trabajar como mensajero del radioperiódico Pregones del día, dirigido por Ricardo Ilián Botero, que se emitía en La voz de Pereira. Esta emisora existía gracias a la curiosidad y el entusiasmo de los hermanos César y Mario Arango, conocidos por la actividad económica en su almacén de discos y luego por ser los pioneros del medio radial en esta ciudad.

Como relataba César Arango Mejía al periódico El Diario el 29 de agosto de 1963,

Por los tiempos de la guerra con el Perú, las gentes se interesaban en conocer detalles de los acontecimientos bélicos y debido a los pocos radioreceptores existentes en la localidad, mi hermano Mario Arango y yo, decidimos instalar un amplificador en la plaza de Bolívar en el cual difundían las noticias llegadas desde La Voz de Bogotá.

Arango Mejía destacaba que compraron una estación de radio (léase un trasmisor) en Manizales a la Casa Víctor de Enrique Gómez Latorre. Ese equipo de Onda larga tuvo un costo de 300 pesos oro de la época y se puso en funcionamiento ante el asombro y regocijo de los habitantes el 15 de mayo de 1933.

El periodista Ilián Botero, descendiente de inmigrantes sirios cristianos que huyeron de la guerra del antiguo imperio Otomano en 1910, tenía una pequeña oficina en el edificio llamado Colombiana de Seguros, en la calle 19 con carrera 8, en el centro de Pereira.

William Aristizábal tan solo llevaba seis meses trabajando con el periodista, cuando en noviembre de 1956 Ilián Botero fue llamado a ocupar el cargo de primer gerente de La Voz del Café de Caracol. Le ofreció al muchacho que si quería lo podía acompañar en la nueva empresa que iba a administrar, todo un reto posicionar la emisora de 970 kilociclos en banda preferencial –hoy 950 Am–.

El joven Aristizábal aceptó, porque se sentía muy cómodo con el trato y el aprecio del primer jefe que tuvo en su vida. Entonces cumplió las tareas de mensajero, cobrador y ayudante de discoteca por dos años. Luego se fue a trabajar con el mismo periodista, ya copropietario de una emisora independiente.

Tenía una sola emisión de Pregones del día a las 12m de una hora, el mismo Ilián redactaba y lo leía. El joven redactor de El Diario, César Augusto López Arias, le enviaba varias noticias cada día. “Como noticiero era muy serio, sin sensacionalismo ni crónica roja”, afirma Aristizábal Henao.

Radio Centinela era una emisora pequeña, de solo un kilovatio, no pertenecía a ninguna cadena y la mayor parte de su programación estaba dedicada a difundir la música: bolero, tango, balada, bambucos, pasillos y una franja breve de noticias. Pero en 1976, cuando RCN adquirió La Voz Amiga al grupo Mantilla Sanmiguel de Cali, adscrita a Todelar, se quedó este medio de comunicación sin presencia fuerte en Pereira.

Carlos Enrique Ramírez C., izq., quien desde 1983 y hasta el 2002 fue el programador y locutor del turno de la noche bajo los tres nombres que tuvo la frecuencia 1480 AM: Radio Centinela, Radio Sonorama y Radio Única. Lo acompaña Francisco Javier Muñoz, gerente de Todelar -con barba- en 1984.

Todelar recluta a la Centinela

Bernardo Tobón de la Roche, el hombre que se radicó en Miami largas temporadas, con fortuna adquirida porque se hizo con el control absoluto del llamado “Circuito del pueblo colombiano”, aunque empezó con sus hermanos Jaime, narrador deportivo del Mundial de Chile 1962, y Jairo Tobón, genio de la innovación tecnológica luego en Caracol y RCN –superaron a Todelar desde los 80 con satélites y contratación de figuras con atractivas cifras–, llegó a un acuerdo con Ricardo Ilián Botero.

Desde ese momento Radio Centinela, que ya era filial de Todelar, debía enlazar con la cadena el noticiero Todelar de Colombia y hacer el cubrimiento del calendario del fútbol profesional con un grupo deportivo local. No obstante, la mayor parte de la programación sería local, respetando la autonomía en la parte musical.

Fue entonces cuando todo quedó servido para que le dieran la oportunidad al joven Danilo Gómez Herrera, que desde 2015, cuando salió de Caracol Radio, está vinculado a Múnera Eastman Radio de Medellín. Este comentarista, investigador y cronista, autor de sendos libros, Gol del Pereira, 60 años de historia (2004) y Gol del Quindío, campeón 1956 (2006), algunas crónicas en Paraguay con las viejas glorias del Deportivo Pereira, con cubrimientos del Mundial de Francia 1998, evoca sus pinos de radio deportiva en la modesta estación sonora de Ricardo Ilián Botero:

Llegué a Radio Centinela en 1978. Yo era estudiante de lunes a viernes y laboraba los fines de semana en un granero en el sector de la galería. Uno de los clientes era un campesino de nombre Hernán, cuñado de William Aristizábal Henao –operador de sonido y programador de espacios en la emisora–. Viendo mi interés, mi hermano, que era el dueño del granero, le pidió que me recomendara con William. Él lo hizo, fui a Todelar y aquel me presentó al locutor José Alberto Giraldo. Le pregunté que si llevaba una grabación, algo que él no aceptó y dijo: ‘Si usted sirve para esto, me lo demuestra el domingo en el estadio’. Debuté en el primer partido de 1978, Deportivo Pereira 1 Medellín 3, estadio Hernán Ramírez Villegas, trasmisión conjunta con Todelar Medellín, porque como se hacían los Juegos Centroamericanos y del Caribe entonces cambiaron la localía de los equipos, el DIM pasó a ser visitante en Pereira. Narró Rodrigo Londoño Pasos. Aquella transmisión me marcó, porque de ahí Rodrigo me dio oportunidad para transmisiones en su emisora Radio Claridad de Medellín.

Gómez recuerda de Ilián Botero su bonhomía y la amabilidad. En las fechas especiales, como el Día de la Secetaria o el cumpleaños de uno de los empleados de la emisora, los invitaba a todos a manteles y era una oportunidad de compartir, de escuchar sus historias.

Radio Centinela, que tenía sus estudios en el edificio del almacén Jota Gómez de la carrera 8ª con calle 17, fue vendida por Ilián Botero por la suma de 13 millones de pesos al circuito Todelar de Colombia. Y empieza así otro capítulo de la historia de la frecuencia 1480 Am, que casi a mitad de la década tendrá un cambio de nombre por el de Radio Sonorama, para hacer parte de un sistema musical nacional de esta empresa.

Radio Sonoroma, voz de Luis Guillermo Troya, director Nacional de emisoras de Todelar en los años 90 y lector del Noticiero Todelar de Colombia.

Cali, donde siempre ha estado el “centro de poder” de Todelar, nombró como gerente al manizaleño Helmer Peláez, que con decisiones audaces, que alguien podría calificar de agresivas, reposiciona la marca y la señal de Todelar: un concurso donde los oyentes participaron para proponer el nombre de la nueva emisora básica en la frecuencia 1120 Am (al desmontar Radio Cartago), y el ganador recibió un televisor por acertar con el de Radio Matecaña.

Sin dejar de mencionar el “Preguntón Todelar” con preguntas de cultura general cada hora, daba premios para la audiencia inquieta de Radio Sonorama. Pero lo más impactante, quizá, impulsó el renacer de las Fiestas de la Cosecha en el mes de agosto, con trasmisiones diarias en todos los lugares y el reinado popular de la cosecha.

Gustavo Alberto Sanín Alarcón, el Tato Sanín. Fotografía / Caracol Radio.

A esta emisora musical llegó el último trimestre de 1982 un joven espigado, apuesto, con don de gente y que, en la década siguiente, ya en Medellín, Weimar Muñoz Ceballos en Caracol bautizaría “la Voz de Oro de Colombia”. Sí, el hijo de doña Marina y don Solón, Gustavo Alberto Sanín Alarcón, el Tato Sanín, el popular narrador de fútbol de Caracol Radio, que ha trasmitido 5 mundiales de fútbol y numerosos torneos internacionales.

Hernando Uribe Uribe, último gerente de Todelar Pereira.

Declara que aprendió de la radio al lado del gerente Helmer Peláez, la confianza que le dio, en que podría dar una mano a un cambio que tuvo Todelar. “Esa empresa bonita, amable, que la llevo en el corazón”, confiesa.

Los periodistas que tuvo el noticiero Todelar del Risaralda desde aquel tiempo son: Gerardo Betancur, “monseñor” Hernando Uribe Uribe, quien al indagarlo si tenía archivo sonoro de su trabajo respondió por whatsapp. “No tengo grabaciones, solo atesoro nostalgias”; Fabio Castaño Molina, Abelardo Marín Aristizábal, Orlando Cataño en el Noticiero Popular de Radio Única al comienzo de la década anterior y el último, Leonel Arbeláez. Estos nombres son los periodistas que dirigieron el Noticiero Todelar de Risaralda desde 1981.

Entre conmovido y optimista, así continuaba Arbeláez su editorial del 31 de julio: “Pero en medio de todo esto, pues hay cosas positivas y lo más rescatable es que durante este tiempo pudimos conocer a la mejor audiencia del país, la de Radio Única de Todelar aquí en Risaralda”

Identificación de Radio Única durante esta década.

Más adelante, hizo una variación que ayudó a una relativa serenidad. Cuando dio la orden a Grisales de sacar todas las llamadas al aire. Eran demasiadas, cada oyente expresó su sentimiento o una voz de aliento, como Alberto Tafur, Gustavo Restrepo Mesa, Betty Torres, el abogado Francisco Guevara, Fernando Bedoya, una madre comunitaria desde el Parque Industrial. Muchos se comunicaban desde barrios y veredas, antiguos colaboradores presentaron su respeto y solidaridad; varios adultos mayores prometieron incursionar en el manejo de las aplicaciones para poderlo seguir en su nuevo medio digital Café Caliente Noticias.

Con modulación suave, leía mensajes de whatsapp como el de Olga Arboleda, Luz Stella Marín, incluso de quienes expresaban críticas hacia él por su estilo de hacer periodismo. Esta vez no estaba la vehemencia conocida cuando emite conceptos y opiniones, estaba la sensibilidad que lo exponía ante su audiencia. Con expresión pausada de quien busca cada palabra cuidadosamente, como si de esto dependiera el cómo podría ser recordado por otros, el periodista Arbeláez Castaño no pudo dominarse más y se quebró cuando leyó:

–7: 09: “’Don Leonel, estoy llorando desde las 6: 00 (silencio)”. Entra Martha Janeth a asistirlo. “Llevaba 20 años escuchando su noticiero desde Colmundo, cómo los voy a extrañar”. Vamos a seguir, expresó don Leonel, como le dicen algunos radioescuchas.

 

Alba Lucía López Flórez: voz de una administrativa

El verdadero drama ahora es de las personas que sirvieron a Todelar en Pereira durante mucho tiempo, porque la estabilidad laboral que ofrecía la empresa era una fortaleza. Cada una de ellas es el rostro de una familia que ha quedado vulnerable, sin el ingreso básico del sustento.

Nadie sabe sus nombres ni les han escuchado jamás en el micrófono, no tienen el reconocimiento adquirido por los periodistas y locutores. Tomando una licencia para una analogía con una frase bíblica, podría decirse que los administrativos de una empresa radial son como la sal que no se ve pero se siente.

Este es el caso de Alba Lucía López Flórez, quien estuvo vinculada 27 años a Todelar como secretaria, a medida que ganó confianza y experiencia la encargaron de la parte contable. En los últimos tres años le agregaron una responsabilidad mayor desde que los directivos de Cali decidieron suprimir el cargo de gerente. El periodista Hernando Uribe fue el último que cumplió ese papel, por un lapso de 10 años, hasta septiembre de 2016.

“Yo entré a Todelar por mera casualidad –revela Alba Lucía–. No estaba buscando empleo en ese momento porque lo necesitara, le hice el favor a una amiga que tenía que presentar la entrevista y de repente me dijo ‘Vaya por mí, porque no soy capaz’”.

Cuando se presentó a la entrevista fue el gerente Hernán Ospina Gutiérrez quien la hizo. Con su fresca memoria ella recuerda hasta la fecha: era sábado, un 11 de agosto.  Y desde ese día le dijo que había quedado seleccionada para trabajar en Todelar.

El mes de julio, cuando los jefes de Cali les informaron la decisión, ¿cómo se vivieron esos últimos días en la empresa?

–Tensos, tristes, duros. Porque recibir la noticia para nosotros fue un baldado de agua fría. Ninguno la esperaba. Cuando vinieron a decirnos que iban a apagar la emisora el 31 de julio se nos vino el edificio encima. Se nos acaba toda una vida que llevábamos recorrida aquí.

Desde hacía varios años, para reducir gastos del consumo de energía, Todelar decidió que Radio Única apagara cada noche su señal a las 10:00 pm.

Pese a todo, la fortaleza de la programación siguió siendo la música romántica, con la fórmula de tres baladas y un bolero.

La última canción que se escuchó el 31 de julio en la frecuencia 1480 Am no fue anunciada por el locutor Carlos Enrique Zuleta cuando el reloj marcaba las 9:58 de la noche; tenía una carga simbólica en la voz de Charles Aznavour: C’est fini (Se acabó, se terminó).