Las pruebas PCR, de mayor costo, son las de mayor y verdadera confiabilidad diagnóstica para COVID.

MÁS CERCA DEL VIRUS

En la actualidad se da permiso para la toma de anticuerpos pese a la claridad de no ser ni diagnósticas, ni confiables para la atención de pacientes.

 

Texto / Maritza Palma – Fotografías / Santiago Ramírez

En Colombia, 155 laboratorios están certificados por parte del Instituto Nacional de Salud (INS) para procesar muestras para detectar si un paciente tiene COVID. Sin embargo, además de estos, existen otros laboratorios particulares que están realizando pruebas de anticuerpo, antígeno o tomando muestras PCR que luego son procesadas por los laboratorios avalados por el INS. Los particulares cuentan con autorización de las Secretarías de Salud departamentales, aún para la toma de pruebas anticuerpo que tienen un alto grado de imprecisión y no pueden ser consideradas como pruebas diagnósticas.

Esto sucede en Risaralda, donde funciona el Laboratorio de biología molecular y biotecnología en la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), a cargo del análisis de muestras PCR desde el 11 de abril; pero además otros establecimientos privados como el Laboratorio clínico patológico López Correa, IDIME, Laboratorio clínico de salud Comfamiliar y Controlab, quienes realizan pruebas rápidas de antígeno y en algunos casos, como López Correa y Controlab, toman muestras PCR que son posteriormente analizadas en el laboratorio de la UTP.

Sandra Gómez, directora de Salud Pública de Risaralda.

Sandra Gómez, directora de Salud Pública del departamento, explica que el Laboratorio de salud pública de Risaralda está a cargo de vigilar a los laboratorios que tienen autorización de tomar pruebas de antígenos y anticuerpos: hace “la revisión del laboratorio y le da el aval o la habilitación […] sigue haciendo una vigilancia y siempre hay una comunicación permanente. Diariamente cada uno de estos laboratorios que están habilitados y que hacen estas pruebas reportan […] las pruebas que hacen, los resultados, absolutamente todo”.

Un ejemplo es el laboratorio Controlab. María Inés Hernández, gerente y bacterióloga, cuenta que si bien no tomaron pruebas inicialmente “porque pensamos que la parte de EPS y la parte del gobierno lo iba a hacer”, tras la demanda de pacientes y empresas se decidieron por solicitar los permisos para empezar a realizar antígenos, anticuerpos y toma de PCR. Afirma que tienen aval de la Secretaría departamental y municipal; lo cual solo fue posible luego de adquirir las pruebas con registro INVIMA y que los proveedores tuvieran validación del INS para su aplicación.

María Inés es bacterióloga graduada de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca hace 38 años. Se decidió por esta profesión “porque era la única universidad que yo podía pagar”, además que “siempre me ha gustado todo lo que tenga que ver con biología, con clínica, con pacientes, me gusta mucho todo el mundo microscópico”. Años después se vino a vivir a Pereira, donde fundó Controlab desde 1992, fundamentalmente porque le gusta el trabajo como independiente. En la actualidad rota entre el trabajo administrativo y el laboratorio.

Cuando en marzo anunciaron la cuarentena obligatoria nadie volvió a trabajar al laboratorio, como “no somos laboratorio de entidades entonces no teníamos por qué trabajar, no había un requerimiento”, dice. Inés continuaba trabajando desde casa, revisando si implementaban pruebas anticuerpos y antígenos. Apenas en abril volvieron a abrir: “tuvimos unos recortes de horarios, inicialmente trabajamos medio tiempo, después un poquito más y ya estamos en tiempo normal”.

Agrega que “en junio empezamos con anticuerpos”, entre julio y agosto con antígenos y la PCR en octubre.

El laboratorio de biología molecular y biotecnología en la UTP, el laboratorio clínico patológico López Correa, IDIME, el laboratorio clínico de salud Comfamiliar y Controlab están autorizadas para la toma y el trámite de muestras para COVD. Solo el primero puede hacer análisis de pruebas PCR.

Se podría pensar que, al estar más cerca del virus, en cuanto aumenta la exposición, aumenta el temor, pero Hernández considera que “el COVID es otro más de los elementos infecciosos que hay en el mundo” y la bioseguridad “es normal para nosotros porque todos los elementos que están en un laboratorio son contaminantes”. De esta manera, lo que “ha cambiado es el mundo, [mas] no ha cambiado el laboratorio”.

Como en su laboratorio no trabajan para las EPS “porque queremos que el paciente que venga sea bien atendido”, la mayor cantidad de sus clientes son empresas o particulares; hecho que le ha permitido reconocer la disminución de exámenes ocupacionales que en años anteriores aumentaban para las fechas de diciembre, o las empresas que han cerrado y otras que han disminuido su personal: “terrible me ha parecido que la gente haya quedado sin trabajo […] porque de verdad llega a un medio agreste, un medio donde no hay trabajo, donde la gente más pobre sigue siendo más pobre, esa parte social me parece terrible porque aquí la gente que tiene más dinero, un poder adquisitivo, pues hasta se hace la prueba de COVID particular, pero a la gente más pobre le queda más difícil todos esos recursos, si no tienen para comer mucho menos para hacerse una prueba”.

También considera que como la gente vive la angustia de tener el virus porque “hay momentos que la gente hasta siente todos los síntomas” y como “nosotros somos una población económicamente no tan buena, no tenemos un poder adquisitivo grande, entonces yo muchas veces a la gente le digo ‘pues hágase una prueba rápida, ya si necesitan confirmarla pues se hace la PCR’ pero eso lo decide el médico […] si se hace la confirmatoria” ya que “nosotros nos limitamos a tomar la muestra, pero no a hacer una conducta de seguimiento del paciente”.

A modo muy personal piensa: “ese tema de la limpieza de las manos, del autocuidado, me parece regio porque eso debíamos haberlo hecho hace muchos años y hubiéramos bajado el índice de parasitismo, de infecciones gástricas”. Añade, “dentro de todas las cosas malas que pasaron yo creo que eso es como las cosas buenas que ha dejado este COVID”.

Afuera de la oficina un hombre ríe escandaloso.

― Es que le están tomando muestra de antígeno ―explica Hernández también riéndose― claro, eso es terrible porque la gente coge a estornudar.

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Del Laboratorio de biología molecular y biotecnología de la Universidad Tecnológica de Pereira, el único de Risaralda que analiza –pero no toma– pruebas PCR, se sabe que “está a cargo de 10 profesionales con experiencia en el campo de la biología molecular” y ha sido financiado “entre la Alcaldía de Pereira, la Gobernación de Risaralda, la Cruz Roja seccional Risaralda, la Sociedad de Mejoras de Pereira y la iniciativa ciudadana Pereira Unida”, además de contar con recursos de la misma Universidad y donaciones de privados como la Fundación Santodomingo, que entregó equipos por 910 millones de pesos con los cuales pudieron aumentar la cantidad de pruebas tomadas. Esto, según informes del área de comunicaciones de la misma Universidad, ya que el director del laboratorio, Carlos Sepúlveda Arias, no aceptó dar una entrevista ni autorizar a otra de las personas que trabajan con él.

La directora de Salud Pública indicó: “con el laboratorio de la Universidad ha sido un trabajo en equipo permanente, de hecho desde el principio el Laboratorio de salud pública fue quien habilitó el laboratorio de la Tecnológica y nosotros fuimos los intermediarios entre el Instituto Nacional de Salud y el Laboratorio de salud pública porque en ese momento las personas del Instituto no podían viajar de Bogotá a hacer la visita de habilitación y la hicimos nosotros, hicimos un acompañamiento, ajustes de lo que se necesitaba y se les dio su permiso para empezar a funcionar”. Adicionalmente, explica que el laboratorio de la UTP funciona con recursos propios: “ellos venden sus servicios a privados y nos venden los servicios también a nosotros”.

Las pruebas PCR, de alto costo, son las de mayor y verdadera confiabilidad diagnóstica para COVID.

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Desde el inicio de la pandemia se ha reiterado que las pruebas diagnósticas más confiables son las PCR, conocidas también como moleculares. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconsejaba las pruebas de antígenos ya que podían arrojar falsos negativos cuando la carga viral era muy baja, no obstante, como indicaba Hernández, “un PCR tiene un valor más alto, económico, que un antígeno” y aunque la toma de las dos se hace de la misma manera, la diferencia además del costo es la posibilidad de practicarla en zonas de difícil acceso apartadas de los laboratorios avalados para el análisis de PCR.

Según Noticias ONU, semanas después de conocerse los primeros casos de coronavirus en el mundo “la OMS comenzó a trabajar con socios para desarrollar pruebas de diagnóstico más simples y rápidas que se pudieran usar en cualquier parte del mundo”, al punto que el 28 de septiembre, Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo: “la semana pasada alcanzamos un hito importante: la OMS publicó la primera autorización de uso de emergencia en virtud del protocolo Emergency Use Listing para una prueba diagnóstica de detección de antígenos rápida y de calidad, y esperamos poder otorgar dicha autorización a otras pruebas rápidas en el futuro”. Continuó: “me complace anunciar que, gracias a un acuerdo entre la OMS y los asociados presentes hoy aquí y otros asociados, una proporción considerable de estas pruebas rápidas —120 millones— se pondrá a disposición de los países de ingresos bajos y medios”.

En sintonía, la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Directora regional para las Américas de la OMS, Carissa F. Etienne, explicó en rueda de prensa del 14 de octubre:

Una multitud de pruebas de diagnóstico rápido han inundado el mercado desde que comenzó la pandemia. Muchas de ellas son rápidas, algunas son baratas, pero pocas han sido confiables. Es por eso que las pruebas de diagnóstico mediante PCR, que son sumamente precisas y deben realizarse en entornos de laboratorio, siguen siendo el método de referencia. Sin embargo, la Región de las Américas presenta una amplia diversidad de entornos, incluidos centros urbanos, así como zonas montañosas, desiertos e islas más remotos y de difícil acceso. Y a medida que aumentan los casos, nuestros laboratorios centralizados se han inundado de muestras, lo que ha provocado retrasos considerables en los resultados para muchas personas que se han realizado la prueba. (…) Gracias al trabajo incansable del Acelerador ACT de la OMS, ahora tenemos una prueba de diagnóstico asequible y confiable que se puede realizar en cualquier lugar”.

Lo curioso es que en Colombia ya se había habilitado la toma de antígenos antes que las mismas OMS y OPS anunciaran su aprobación. Por otra parte, en la actualidad se da permiso para la toma de anticuerpos pese a la claridad de no ser ni diagnósticas, ni confiables para la atención de pacientes.

La misma directora de salud pública de Risaralda sabe que “los exámenes o las pruebas para anticuerpos no es una prueba diagnóstica para COVID”; afirma que algunas de las consecuencias en materia de salud pública que puede generar la toma de anticuerpos es tener “diagnósticos errados, falsos negativos” y agrega: “falsos positivos no conocemos, pero falsos negativos sí. Personas que siendo positivas salen y tienen un resultado anticuerpo negativos y siguen haciendo su vida común y corriente y eso es una falsa sensación de seguridad”.

El Ministerio de Salud indica, en la versión 7 de sus lineamientos para uso de pruebas, que “las pruebas serológicas de COVID-19 indican exposición y probable infección y no son diagnósticas” y que su uso es recomendable para “determinar el porcentaje de personas expuestas al virus” y para evaluar posibles anticuerpos o desarrollo de inmunidad en pacientes posiblemente contagiados. Lo cual significa que tienen un uso más investigativo que clínico.

En este contexto, las EPS continuarán con sus demoras, los laboratorios particulares cobrarán más por una prueba que el Estado debería cubrir para cualquier ciudadano y la desinformación podrá lograr que la incertidumbre ya no solo la genere el virus sino su propio diagnóstico.
@marpaloza

*Este artículo fue realizado en el marco de un acuerdo de financiación con Google News Initiative Journalism Emergency Relief Fund