¡Todo cambia! Puesto que en el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos…

FOTO ART.

 Por: Dany Antobelly Aponte

 Con la memoria empolvada y sacudiendo  en el aire  los recuerdos,  Sul no sabe diluir el olor dulzón de la sangre al contacto con el fuego y presume ser la cuerda por donde circula la  delgada capa del silencio. Piensa en los sueños saturados de amargura, pues ha muerto en vida, ha visto los que viven para morir, e incluso los que mueren y se pasean por el pasillo de la memoria exigiendo justicia, pero es una ley quebrantada, astillada por las balas y el ruido moribundo de las voces de guerra, súplica y piedad. Sul tiene hijos y ha olvidado en su silencio lo que es sonreír, pues la patria borró de su memoria cómo los hijos de la guerra sacudieron el cuerpo de su padre. Dos tiros de cobardía desde la colina que acoge el viento  y un golpe seco decapitando las palabras de un pueblo. La sonrisa de volteretas en su cabeza y de juegos en las calles fue desapareciendo, permitiéndole al militar ser estrella y a los silenciados más cobardes aún. Ya la memoria no existe, las palabras son tragadas con la saliva, mientras el llanto derrumba agónico el placer de estar vivo. Ahora, los de antes ya no son los mismos. Sus  vidas se entremezclaron  con el aroma a sándalo guardado de las flores marchitas, un aroma peculiar  entre los casi moribundos y los que viven muertos sin saberlo. La persona que amó un  pueblo ahora yace entre mezclándose con la tierra húmeda del casi invierno. La madera fija que guarda el silencio  y los insectos que siembran  los restos en la tierra, robando lo poco que queda de vida para dárselo a otros, es un contrato de la vida con la muerte.

Recordar el pasado es un dolor inexplicable, es como sentir que todo se ha perdido, y al día siguiente se siente igual, al  abrir los ojos y gritar de  dolor mientras la cabeza  rompe de fuerza y en cuestión de segundos escuchar los llantos  mezclarse de nuevo en un mismo sufrimiento. Sul ya está solo, su madre  cansada de esperar justicia murió, fueron  víctimas de las balas, de la tiranía y la cobardía del armado y de la ley. Ahora debe rezar y atar a su espalda un crucifijo lleno de espinas para no dormir y soñar con algo distinto, pues es la vida que le  ha tocado vivir…

 

OTRO PEDAZO DE MÍ

A las voces que nos  guían en el silencio:

 “¡Todo cambia! Puesto que en el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos. Ardemos como el fuego en cada instante de la vida, un fuego que nos consume, que nos conduce lentamente hacia una muerte ineludible y caprichosa. ¡Todo cambia! ¡Todo cambia! La uva se vuelve vino, el vino se vuelve viejo, el viejo se vuelve polvo y el polvo camino. Un camino por el que camina quien más tarde se volverá camino. Dichosos aquellos pues que mueren en el camino y no con el camino.

Más hay algo que no cambia: tan sólo la estúpida sensación de ser singulares, eso sí no cambia. La estúpida e infantil seguridad de poseer una identidad única e inmutable, se muere con la idea de un yo, única e inmutable. Se muere sin saber que la vida es un navegar a la deriva en un mar de elementos que son precisamente la esencia del cambio: los objetivos.

¿Qué sería de la vida sin objetivos? ¿Qué sería, si no la ausencia de la vida? ¿Qué sería de la humanidad si tras cumplir un deseo, por grande que fuera, quedase completamente satisfecha? Caerían todos fulminados en el acto, se volverían piedras, meros elementos del paisaje. El cambio lo es todo, y está en todo. Cambiar es sinónimo de existir, pues sin movimiento, no hay pensamiento, y sin pensamiento nada puede ser nombrado y las cosas que no tienen quien las nombre carecen de realidad demostrable y en conclusión, no existen”.

 

¡Al lector estas palabras, para que   vuelen en sus  mente y no en el olvido!

FOTO BIOGRAF.

DANNY ANTOBELLY APONTE

Danny Antobelly Aponte. (Colombia, 13 de enero de 1990). Actor, músico, poeta, dramaturgo y cuentista Colombiano, ganador del premio internacional de cuento Boccaccio en el 2011.

Realiza sus estudios hasta noveno semestre de Licenciatura en Español y Literatura en la Universidad Tecnológica de Pereira, y posteriormente culmina sus estudios de Artes en el extranjero.

 En Colombia, participó del mundo teatral y musical, formando parte de seminarios de diversas compañías teatrales con los maestros Santiago García, Eugenio Barba, Ma  Zhenghong, Wajdi Mouawad, Heiner Goebbels, Roberto Latini.