Mora Mora, el fortín del olvido

El estadio Alberto Mora Mora, más conocido como el “fortín de Libaré”, se deteriora ante la indiferencia de unas autoridades e instituciones deportivas que poco hacen para rescatar el que se puede considerar un patrimonio de la ciudad y de la historia del equipo “Matecaña”, que vivió en dicho estadio sus mejores épocas y hazañas deportivas.

Por: Juan Manuel Toro Monsalve

 

Fue el primer hogar del equipo matecaña. Allí, Deportivo Pereira disputó sus primeras batallas en el fútbol profesional antes de marcharse a la que es su casa actual, el Hernán Ramírez Villegas. Cuentan los hinchas de antaño que en ese sitio el Pereira disputó sus mejores encuentros. Con nostalgia rememoran goleadas y partidos increíbles, como un 4-4 contra el Millonarios de Alfredo Di Stéfano un 23 de julio de 1953. Tiempos muy “parecidos” a los del presente.

Esas horas gloriosas contrastan con una actualidad la cual dista de un escenario considerado símbolo de ciudad y del equipo pereirano; el abandono donde se arrojó no se comparece con la historia que allí se escribió: sus instalaciones, el gramado y los alrededores dan muestra del descuido, el olvido y la negligencia de parte de la administración municipal.

Nada se hace para ponerlo a tono como un espacio alterno al ubicado en la Villa Olímpica. Su aspecto se asemeja a un estadio viejo y obsoleto que no encuentra dolientes en la ciudad que permitan recuperarlo. Perfectamente pudo servir como localía del equipo profesional mientras se reformaba el Hernán Ramírez para el mundial sub 20, pero debido a su estado no fue aceptado y el “matecaña” tuvo que ser local- pero en condición de visitante- en Cartago. Debido a eso el otrora estadio del Barrio Kennedy, por donde desfilaran viejas glorias del balompié en Colombia, ya no se encuentra apto para recibir un partido de fútbol profesional.

Atrás quedan esas décadas que casi encumbran a la gloria al Deportivo Pereira. La tan anhelada vuelta olímpica estuvo cerca pero nunca llegó. Por allá en 1966 completó el pódium con un tercer lugar. La historia dirá que ese equipo dirigido por el paraguayo César López Fretes mereció ser campeón. Fueron épocas en las que su estadio, el viejo Alberto Mora Mora, era de verdad su fortín.

Da lástima entonces, como el “Fortín de Libaré”, como es conocido el estadio, agoniza ante el descuido ciudadano y dirigencial. Tal vez, los viejos habitantes si le dan el valor a un recinto que vio nacer al “grande matecaña”, hoy sumido en la peor crisis de su historia. El reducto futbolístico que podría acoger 10 mil almas para un encuentro de fútbol al parecer tiene sus horas contadas.

Así pues, dicho estadio debería ser una alternativa para jugar fútbol profesional. Lo visto en otras ciudades como Armenia con la cancha del San José o Bogotá con Techo, debería servir de punto de partida para la adecuación del mítico Estadio Alberto Mora Mora. Urge la implementación de césped sintético, ya que el invierno transforma en potrero la escasa grama decente que todavía brota en esos terrenos. Sumado a que la ciudad carece de canchas sintéticas con medidas reglamentarias para la práctica de fútbol, sería una buena oportunidad para empezar a cambiar e implementar esto.

De ese modo una nueva vestimenta es pedida a gritos por el famoso Mora Mora. El deterioro con los años es notorio y por lo menos un buen retoque le caería bien; no lo convertiría en otro elefante blanco de la ciudad, o peor aún, sigue los pasos que de forma similar tomó el inquilino que durante muchos años jugó en su césped. El Mora Mora merece una segunda oportunidad.