El torneo pasado se cayó la estantería y el equipo quedó a la deriva, al final la familia López Bedoya aparentemente apareció como tabla de salvación y asumió su administración.

Fotografía: FutbolenRed

Por: Óscar Alzate Gómez

Corridas diez fechas del Torneo de Descenso, a raíz de la excelente campaña del Deportivo Pereira, muchos de los directivos, periodistas y aficionados en general, comenzaron a cantar victoria, y dan casi como un hecho que el conjunto “Matecaña” ascenderá en el presente año, como campeón de la 1B o a través de la Promoción.

La expresión que más se escucha en las calles es “ahora sí tenemos equipo”. Cualquiera puede decir, se mantiene en el primer lugar o dentro de los primeros, tiene una producción futbolística y goleadora mortífera, no depende de un solo artillero, está en la curva de ascenso perfecta. El técnico Octavio Zambrano “le tomó la mano” al grupo; mejor dicho, es el equipo ideal.

Aquellos que llevamos varios años siguiendo al Pereira, no sólo como aficionados sino como periodistas, sabemos qué se mueve adentro y afuera del mismo, es decir, lo deportivo y lo administrativo; si bien los resultados y las cifras dejan ver al Pereira brillando con luz propia, no sabemos hasta cuando le aguantará la cuerda a los actuales administradores (familia López Bedoya).

La experiencia que hemos tenido con el conjunto “Matecaña” por lo menos en las últimas dos décadas, nos evidencia que el equipo siempre se ha reventado por lo económico. Recordemos que los mejores resultados del Pereira en los últimos años han sido en el 2005 con Walter Aristizábal; clasificó a finales y comenzaron algunas de las estrellas del equipo como Néstor Salazar y compañía a pedir premios, empezando a existir diferencias con los directivos y todo se fue al suelo.

En el 2008 le correspondió al técnico Luis Fernando Suárez, quien corrió con la fortuna de tener en sus filas al habilidoso Darwin Quintero, se hizo una campaña excelente en finales, al Torneo siguiente vendieron al delantero al Santos de México, y para rematar falleció sorpresivamente el presidente Luis Fernando Osorio, quien se había convertido en el alma y nervio del conjunto económicamente; se cayó la estantería y el equipo quedó a la deriva, al final la familia López Bedoya aparentemente apareció como tabla de salvación y asumió su administración.

Si volvemos al presente, la referida familia ha hecho hasta lo imposible por cumplir económicamente, y más atado a una obligación al someterse a un Proceso de Restructuración Administrativo avalado por la Superintendencia de Sociedades, cuya función es organizar administrativamente el Club congelando los embargos y supervisando las finanzas con lupa por un promotor (Alonso Acuña), delegado de la Super.

Actualmente no puede fallar con las deudas del diario, es decir, salarios y gastos del presente, porque los pasivos, que suman un poco más de los 14 mi millones de pesos, son “harina de otro costal”, so pena de que el promotor decrete la liquidación de la corporación o Corpereira, que es la naturaleza jurídica del equipo.

Es decir, los directivos del Pereira caminan con la soga al cuello, con el agravante de que todavía no han conseguido un patrocinio que les inyecte dinero, los recursos millonarios por el orden de los tres mil millones de pesos que anunció la Dimayor por efectos de patrocinio del Torneo todavía no se ven.

La verdad es una, un solo bolsillo colocando todo, se revienta en cualquier momento; un verdadero club para que funcione sincronizado como todos lo desean, necesita músculo económico, es decir, varios inversionistas, patrocinios sólidos, apoyo del Municipio, en fin, un verdadero soporte que aguante en las buenas y en las malas.

Ojalá que estas letras no sean el presagio de lo que podría ocurrir negativamente y que por el contrario Deportivo Pereira pueda aguantar hasta el último juego, sea el de la final o el de la Promoción; por ahora hay que seguir hasta el último pitazo a cualquier precio; pero bien conscientes de que en un futuro convertirse en Sociedad Anónima es la solución más acertada.

Como corporación no es atractiva para nadie, seguiría la misma familia metiendo y disponiendo a su antojo, mientras que como S.A. le podría ocurrir lo de Millonarios, recientemente una firma -Blas de Leso Inversiones S.L.-, con sede en Barcelona y perteneciente a la multinacional Amber Capital, adquirió el 20% de la denominada Sociedad Azul y Blanco S.A. Eso sí es músculo económico, y con dineros de buena procedencia.