El ghanés Mario Balotelli, que juega con la selección italiana, es callado por su compañero Leonardo Bonucci, tras las rechiflas de los aficionados croatas.
Por: Juan Francisco Molina
Pasaron 12 jornadas de fútbol continuas en Polonia y Ucrania. Finalizó la primera fase de la Eurocopa. No muchas sorpresas. Goles (ningún partido ha culminado 0-0). Nivel futbolístico que se podría calificar como sobresaliente, pero que no raya con la excelencia y la brillantez. Polémicas que nunca faltan. Un día de receso: propio para el análisis y el recuento de algunos detalles dignos de ser, por lo menos, recordados. No sería bueno llevarlo a cabo a modo de telegrama. Stop. Si España juega sin 9, ¿por qué no escribir de esta forma? Aunque el fútbol, como la vida en general, tiene gracia cuando existe la diversidad. Llega pues el momento de escribir de otra forma, el momento, ahora sí, de analizar, pero no a la defensiva y al contragolpe…disculparán los griegos.
Sería bueno empezar con ellos, pero este intenta ser un análisis que abarque el nivel futbolístico expuesto en tierras polacas y ucranianas sin llegar a casos particulares. Nunca acabaría el texto, y usted, señor o señora lector, tiene otras cosas para hacer, como por ejemplo, sacar al perro a pasear, no hay peligro de que un oficial ucraniano lo creme. Pero bueno, eso es más adelante, es el momento de hablar de fútbol.
El fútbol…
Los favoritos, los conocidos grandes, en cierto modo, han respondido, por lo menos, en cuanto a lo que se refiere a resultados. Bueno, Holanda quedó eliminada. Su actuación hizo olvidar la grandeza de la conocida naranja mecánica. Nunca actuó como un equipo grande y fue eliminado del torneo como tal. Decepción, al igual que los rusos, a quienes un partido (su victoria inicial 4-1 sobre República Checa) les sirvió para estar en el Olimpo, lugar del cual fueron expulsados por los griegos, quienes con su característico sello y juego (el 1-0) lograron eliminarlos.
En medio de las decepciones existieron revelaciones agradables, las cuales, aún así, sufrieron el efecto desagradable de ser eliminadas en primera ronda, a pesar de que en su momento tuvieron la opción de cargarse a los dos favoritos (España y Alemania). Se trata de Croacia y Dinamarca, equipos difíciles, luchadores, que sin necesidad de galácticos, se convirtieron en la piedra en el zapato de estos.
Entre ellos, las estrellas y las grandes individualidades, ha destacado Andrés Iniesta y Andrea Pirlo, dos organizadores por excelencia. Los cerebros de España e Italia, sin lugar a dudas. Capítulo aparte merece Cristiano Ronaldo. Más allá de sus presuntos problemas con la prensa portuguesa (afirman que es él quien impulsó la ley del silencio entre la delegación lusa), el jugador del Real Madrid pese a anotar los dos goles que certificaron la clasificación de su selección, ha mostrado en los partidos que ha disputado un desacierto y, en alguna ocasión, desconcierto, que no es usual en él.
Pese a ello, esta Eurocopa no ha sido el torneo en el cual haya brillado sobre otros una estrella o un jugador que vaya a ser recordado como la insignia del evento. Aunque un momento, paciencia. Es apenas la primera fase. Falta la etapa decisiva. Aún quedan goles, sorpresas y, como no, detalles extra futbolísticos que en definitiva, son siempre invitados de honor en esta clase de torneos.
Lo que va más allá del fútbol…
No faltó la polémica antes del inicio de la Euro 2012. Estadios cuyas obras exteriores no habían sido culminadas, disidentes políticos en cuyo nombre se amenazó incluso con aplazar el rentado (el caso de la presa política ucraniana Yulia Timochenko), perros asesinados de forma sistemática en el afán de “ordenar” una ciudad ucraniana cuyas autoridades temían que las enfermedades de los animales callejeros fuesen contagiadas a los visitantes, fueron los factores, que en un primer momento, destacaron en el ámbito que se podría llamar extra futbolístico.
Ya en el transcurso del torneo, no han dejado de existir detalles que evidencian como en el fútbol siempre llegan a trascender aspectos de carácter ideológico, social, cultural, histórico y político.
Algo que ha llamado la atención, y que se temía desde el inicio de la Euro, es el asunto de los cánticos racistas. Resalta aquel episodio en el cual un jugador holandés fue increpado en un entrenamiento por aficionados ucranianos dado el color de su piel. De esto, también ha sido víctima Theodor Gebre Selassie, jugador checo de raíces etíopes, quien fue insultado por hinchas rusos.
Aunque el caso insignia, por decirlo de una manera, es Mario Balotelli. Este jugador, característico por ser polémico y extravagante, anunció que “mataría” a quien le lanzara un plátano. Los focos estaban sobre él, aunque al final no lo estuvieron los plátanos que le lanzaron seguidores croatas en el segundo partido de Italia. Ya en el último cotejo de los transalpinos, Balotelli hacía su primer gol en el torneo, quedando posterior a esto una de esas imágenes que quedan grabadas en la memoria de los aficionados: intentando gritar con rabia hacia el público, quizá para insultarlo en compensación por tanto vituperio, la boca del jugador italiano de raíces ghanesas era tapada por Leonardo Bonucci, defensor de la “azzurra”, quien más bien se dedicaba a celebrar el gol con su compañero.
Otro aspecto a destacar es el de la violencia. Será recordada, a su vez, la imagen proyectada el 12 de junio por seguidores polacos y rusos, quienes en la cancha se enfrentaban con un balón, y fuera de ella, con objetos contundentes destinados a agredir al oponente. Razones históricas y políticas motivaban un enfrentamiento en el que se veían pancartas, por parte de los polacos, rechazando e insultando la URSS y algunos de sus líderes como Stalin. Por otro lado, bengalas han sido lanzadas hacia el terreno de juego, algo en lo que han reincidido croatas y rusos.
Todo esto y más, ocurrió en la primera fase. Llega la etapa decisiva, aquella en la que los partidos pueden significar el continuar en el torneo, o bien, ser eliminados. Clásicos europeos están a la vista: España vs Francia, Inglaterra vs Italia. Por su parte, República Checa y Grecia se preparan para dar la sorpresa. Pero antes, está el momento del receso, aquel para recargar baterías, aquel que puede servir de reflexión alrededor de lo que el fútbol suscita dentro y fuera de una cancha. Stop. Cambio y fuera. Aún es el día del receso, antes de que comiencen los cuartos de final.
Foto tomada de: http://fotos.starmedia.com/imagenes/2012/06/mario-balotelli-boca-leonardo-bonucci-eurocopa-2012.jp


