La  zona además es parte de un circuito de corredores ambientales. Refugio de una serie de insectos exclusivos, de una fauna propia del sistema andino y de páramos. Paso a paso el paisaje deja ver una que otra finca de cultivo.

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Por: John Harold Giraldo Herrera

“Los beneficiados de las torres de energía eléctrica –los quindianos- por el Barbas-Bremen se oponen a su construcción, en cambio, en Pereira, los dirigentes ni se pronuncian”, cuenta Víctor Fernández, uno de los líderes ambientalistas de la ciudad. De inmediato se indigna como muchos de los ciudadanos, quienes consideran un atentado contra el Paisaje Cultural Cafetero, la biodiversidad, la integridad de los habitantes, su salud, de un parque cultural, de una zona con tantas riquezas, que pueden peligrar, de instalarse las 83 torres de energía de alta tensión.

“Parece que toman las decisiones en otras instancias centrales sin consultarnos a nosotros en la localidad”, recalca el concejal Yesid Rozo, quien en conjunto con otros dignatarios, expresan inconformidad con la aprobación de la licencia que le da vía libre al proyecto de la Empresa de Energía de Bogotá. Los ediles del Quindío, en cambio, demostraron más vigor en sus declaraciones y un rechazo contundente. La gobernadora se mostró partidaria de militarizar la zona y acompañar a quienes defienden el patrimonio. No se sabe en qué puede terminar, lo cierto es que los 230 mil voltios, generan mucha tensión, las organizaciones sociales y ambientales miden su fuerza; por ahora, esos voltios, que pudieran ser para un promedio de 25 mil viviendas, parece será destinado para los proyectos de extracción minera.

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Fotografía por: Rodrigo Grajales

Al caminar del Manzano –salida a Armenia, kilómetro 9- hasta el corregimiento de La Florida, hay tanto asombro de los sentidos, por presenciar el ruido de arroyuelos, el rugido recio de los Monos aulladores, el verde exuberante, los mil colores de avecillas que revolotean a lo largo y ancho del aire, una serie de árboles portentosos, y una zona desértica por donde están las extensas hectáreas de monocultivo de pino, pertenecientes a la multinacional de Smurfit. “En esta zona una de las principales riquezas es el agua”, expresa un ambientalista. Y no hay lugar a dudas, allí nacen 6 grandes cuencas hidrográficas llamadas como Morro Azul, que podrían ser en un futuro el abastecimiento del líquido para la ciudad, afirma el médico Luis Alberto Ossa, al reconocer que mermará más la cantidad de agua del río Otún y tendremos que ver otras opciones para el consumo del agua.

La zona además es parte de un circuito de corredores ambientales. Refugio de una serie de insectos exclusivos, de una fauna propia del sistema andino y de páramos. Paso a paso el paisaje deja ver una que otra finca de cultivo. “Por acá además se encuentran los caminos ancestrales”, dice Guillermo Castaño, Defensor de los Derechos Humanos, líder campesino y docente universitario, quien además fue intimidado por personas que ultrajaron su morada que queda por las inmediaciones del recorrido que llevamos a cabo. La amenaza a su vida, es una afrenta contra el movimiento ambiental. Guillermo es de los que más sabe sobre esta zona. Los Caminos son parte de un legado que habría que proteger, puesto que, afirma Guillermo, allí tenemos un conocimiento cultural muy grande.

Un territorio en disputa, que palmo a palmo ha venido siendo arrebatado. Su posición geoestratégica, sumado a la cantidad de recursos naturales, arqueológicos, es considerada una reserva. Para la zona del Quindío se han concedido 16 títulos mineros, y  el presidente del Concejo de Pereira, Fernando Pineda afirma: “Tenemos que preguntarnos ¿Cómo vamos a hacer para proteger los recursos hídricos y naturales de la zona de manera unida?, declarando por Proyecto de Acuerdo del Concejo una zona  de Protección Especial o mediante una Acción Popular”, quien se declara en el recorrido, un defensor de los territorios vitales para la ciudad y que deben primar los intereses ciudadanos en cambio de unas empresas.

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Fotografía por: Rodrigo Grajales

 Víctor Zuluaga, manifiesta que en la zona estuvo ocupada por varios grupos humanos ancestrales, como los Quindos,  Tataquí y Orobí, por supuesto Los Quimbayas, entre muchos más. Dice que en 1538 “López de Galarza, cruza la Cordillera en una expedición y da cuenta de un camino Ancestral que unía a varios pueblos”, pasa por la zona y hoy se encuentra además saboteado por las plantaciones de pino. Conversando con ingenieros encargados de la Smurfit, dicen no tener conocimiento al respecto del tema y esperan ser informados para tomar las medidas.

El 5 de junio, un día significativo, por celebrarse el Día de la Tierra y en general del Medio Ambiente, el Ministerio del Ambiente otorga la licencia a la Empresa de Energía de Bogotá, dice en el texto  que “no requería la presentación de un Diagnóstico Ambiental de Alternativas”, mientras que se abduce de una serie de documentos legales que sustentan la licencia, incluido el beneplácito de las Corporaciones Ambientales, como CARDER y CRQ.

Un proyecto para suplir –un no comprobado- déficit de energía eléctrica, pone en riesgo una extensa zona ambiental, cultural y de población campesina entre Risaralda y Quindío, para beneficiar a este último. Mientras que los organismos de Quindío manifiestan contar con el recurso eléctrico necesario, con el nuevo proyecto duplicarían su capacidad, sin requerirla. Y si se busca el desarrollo manifiesta Víctor de la organización Chinampa: “deberíamos buscar energías alternativas”. Más de 30 organizaciones se encuentran en estado de alerta y movilización para evitar que se concrete la instalación del Proyecto, la tensión continua.