El síndrome de Seres Latea

El escritor pereirano Wilmar Ospina Mondragón se hizo merecedor del premio de Klepsidra Editores 2020 en la categoría a la novela más leída de la región. Esta es la reseña (solo para antojar) de su obra galardonada Carne para caníbales.

 

«Genaro suspiró hondo, se irguió al pie de la cama de un salto, estiró el brazo y atenazó una novela que lo tenía atrapado. Buscó el ápice del separador, abrió el libro y se derrumbó de nuevo en el lecho, esta vez, trenzando las piernas. No se levantó hasta que terminó de leer “Carne para caníbales”, la última novela de Seres Latea… pasada la medianoche, las tapas del libro se cerraron para siempre, ¡Tac!; pero la trama narrativa continuó intacta en su memoria, indestructible.»  Tras esta escena se puede oír un silencio abrumador porque este es el punto de partida de un oscuro síndrome, ya que el profesor parece inspirarse en el asesino serial que emerge de las páginas de la novela Carne para caníbales, para realizar su gran obra maestra literaria.

Esta es, a grandes rasgos, la trama central de la primera obra narrativa del escritor Wilmar Ospina Mondragón, quien en su aventura y creación artística nos da un paseo por lo mejor de la filosofía, la historia, la literatura hard-boiled, y especialmente por algunos escenarios de la ciudad de Pereira, para mostrarnos una trama original llena de suspenso, inteligencia, tensión, giros lingüísticos y así desentrañar el misterio de unos feminicidios irresolubles.

 

Carne para caníbales (2018) es la primera obra narrativa del escritor pereirano Wilmar Ospina Mondragón.

 

Así entonces, cada uno de los personajes de la novela Carne para caníbales juega un papel importante en esta trama. Está el ya mencionado profesor de literatura Genaro Estepa, guerrillero conceptual, intelectual, procaz; igualmente Karina Lagos, una editora con carácter, soñadora, trabajadora incansable, junto a su secretaria Edith Salinas, mujer curiosa como una hetaira, parlanchina y sumamente diligente; y otro personaje interesante como lo es el negro Eusebio, un celador obsesionado con los suicidios en la ciudad, además de otros tantos personajes más que ambientan este libro, que vio la luz en el año 2018 gracias a la editorial Libros de la Vorágine Inédita, y también gracias a la creatividad de Wilmar Ospina Mondragón, que ya venía abriéndose paso en el establecimiento literario a través de la ensayística, impulsado por su intensa pasión hacia la literatura, la historia, la ficción y la música.

A conciencia, no me acuerdo qué académico dijo que Carne para caníbales (2018) era la novela de Pereira. Quien haya sido, no fue fortuito, ya que este libro se hermana a obras como Amok, del polaco Krystian Bala; La carta de Sagawa, de Juro Kara; o Santa Isabel de Ceres de Alfonso Vidal y Planas. Y en la ciudad comparte escenario con la trilogía Loveland del profesor Luis Alfonso Salazar Berrío, y Florida Killer, del joven editor Elbert Coes. Temáticas estas del noir y el hard-boiled que se abren paso en el Eje Cafetero gracias a lectores que quizá ya venían acercándose a las obras de Alberto Castaño Abadía, Adalberto Duque Agudelo, o en su popularidad, a Mario Mendoza.

Como sea, esta novela thriller, urbana, o negra, nos sumerge subrepticiamente en la vida de Genaro Estepa (alter ego de Seres Latea) quien es un ferviente admirador de Friedrich Nietzsche, Arthur Schopenhauer y un sendo especialista en nazismo (da conferencias sobre Amon Goeth, Arnold Bocklin y William Dudley Pelley), que, además, y aquí vemos una revelación editorial, «no es profesor, ni escritor; en realidad es un gran lector. [un hombre]… que adora los libros y los considera objetos mágicos» como dice Edith Salinas la secretaria de la editora Karina Lagos.

 

El autor es reconocido por sus ensayos literarios, y por otras obras que abordan el género urbano.

 

Y no contaré más, porque esta intriga urdida por Wilmar Ospina Mondragón, que trata el asunto de varios feminicidios, nos entrega pistas circulares sobre Genaro Estepa, hasta que el fiscal Francisco Barrera, por medio de un informe de investigación, nos dice: «todo obedece a un patrón general, a un ritual psicológico ya establecido en la conducta delictiva del catedrático. Al observar con precisión, cada una de ellas tuvo un vínculo directo con la literatura y, en especial, con los personajes de tres novelas reconocidas mundialmente, las cuales estaban en un lugar exclusivo de la biblioteca del malhechor, a manera de altar.»

Mejor dicho, esta obra es un entresijo literario bien formulado (pensemos en Carmen Sandiego fusionado con  Conan Doyle) que no dejará indiferente al lector, pues hay una alta dosis de humor, ironía, historia, inteligencia que resulta en ese sentimiento «…de estar atrapado, como uno de esos insectos que se meten adentro de un frasco e intenta subir por las paredes y por más que lo intenta no puede salir.» tal como lo expresó alguna vez el escritor Cornell Woolrich. Sin más, ese es el efecto que emerge de la lectura.

Así, entonces, no hay duda que Carne para caníbales no solo es la novela de Pereira, sino el texto literario que está llamado a perdurar durante un tiempo entre las letras de la región, pues este departamento es un caldo de cultivo para las historias hard-boiled que están por descubrirse y contarse por medio de la novela negra, o en otros casos, la no-ficción.

@DFirmiano