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Retorno

Ahora bien, la oraescritura en las redes sociales es la incapacidad de pensar la lengua escrita como la posibilidad de expresión concebida desde la paciencia; el carácter inmediato de las redes sociales, ha creado una nueva forma de comunicación, la discusión inmediata a través de las letras.

 

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Por: Gustavo Adolfo Osorio López

 

 

Nos olvidamos de que el lenguaje es ante todo un placer, un placer sagrado; una forma, acaso la más elevada,

de amor y de conocimiento.

—Ivonne Bordelois

 

A mi entender, cualquier buena lectura

paga una deuda de amor.

 —George Steiner

 

Todo se ha hecho a un lado, la esencia de la vida se ha visto sumida en la inmediatez; las palabras en pacientes, fugitivas a dos tiempos: ahora son presas del olvido y la impaciencia de lo humano. Precisar entonces el lugar que ocupan es una tarea desconcertante. El carácter implícito de la lengua nos ha llevado a asumirla en un plano obsoleto y utilitario; la contradicción misma de estas dos concepciones nos ha creado una orientación confusa. Por eso la resignificación de la palabra se ha hecho necesaria.

 

Creo ante todo necesario recordar un fragmento del Fedro de Platón donde apunta una reflexión de Sócrates sobre la escritura:

 

Ella sólo producirá el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; confiados en este auxilio extraño, abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu.[1]

 

Si bien no voy a tomar la frase desde un carácter textual, siento que esto es lo que ocurre en la actualidad. Hablar de un pasado que se ha hecho la misma pregunta sobre la escritura; donde se han planteado cantidad de discusiones frente al tema no lo creo necesario. La diferencia en el alcance de la información que se tenía hace 50 años al alcance que se tiene hoy día, ya deja los argumentos de otras épocas tambaleándose en la nuestra; no en esencia, pero si en ejemplificación y explicación del fenómeno. El analfabetismo, creído uno de los potencializadores del poco interés hacia la palabra, es en realidad una consecuencia de algo que ya anunciaba Sócrates: “la pérdida de la memoria”. Entiéndase que memoria para los griegos no es lo mismo que para nosotros, esta tergiversación de la palabra memoria está dada un poco por la edad media y por diferentes escuelas como la tradicional, donde memoria, quería decir reproducción tal cual de cualquier tipo de información; para los griegos la memoria  también tenía un carácter reflexivo. Entonces hablaríamos de “la pérdida de la reflexión” o si se quiere llamar de otra manera “la perdida de la capacidad de asombro”.

 

imagen tomada de: www.laopinion.cl
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La accesibilidad a la información que tenemos hoy en día es la comunión de todo un pasado, es decir, vivimos en la convergencia de lo oral, lo escrito y lo visual. Esto quiere decir que el único medio de comunicación no es la palabra escrita; por ende el único problema no es la lectura y la escritura, en realidad tiene una supremacía la oralidad y la imagen. Esta supremacía está representada en tres medios: la radio, la televisión y el internet (redes sociales).  Antes de continuar quiero aclarar el porqué no creo que la escritura prime en las redes sociales. La oraescritura, es decir, escribir como se habla, es algo que ya se venía tratando en la literatura como la de Márquez, Cortázar y Caicedo; pero esta forma de escribir era intencionada y buscaba un acercamiento con el lector, además de romper ciertos cánones impuestos. Ahora bien, la oraescritura en las redes sociales es la incapacidad de pensar la lengua escrita como la posibilidad de expresión concebida desde la paciencia; el carácter inmediato de las redes sociales, ha creado una nueva forma de comunicación, la discusión inmediata a través de las letras. Si se asume entonces el carácter oral de las redes sociales, podemos decir que prima la oralidad en las comunicaciones. Ahora bien, la pregunta más allá de qué se está comunicando, es cuál es la recurrencia de esta comunicación. Nos damos cuenta que la recurrencia se limita al tiempo que se tenga encendido el televisor, el radio o el computador. Esta sensación de relleno en todo momento se ha tomado todos los ámbitos; en especial al escolar, desde la primaria hasta la universidad. En esta suerte de necesidad por tener más, se ha dejado de lado lo esencial, en un caso explícito: la enseñanza de la lengua materna.

 

Voy a hacer una suerte de cronología inversa, es decir, desde la universidad hasta la escuela primaria, para demostrar cómo la inmediatez se ha tomado estos ámbitos. Rafael Argullol en un artículo[2] publicado recientemente habla del auge de los papers (artículos científicos) entre los profesores universitarios; escritos que no toman mucho tiempo y además están distribuidos entre un sector explícito de personas. El reconocimiento de los profesores hace un tiempo —dice Argullol— habitaba en la retribución de su trabajo hacia la sociedad; trabajo que está representado en libros que se hacen accesibles a la población en general. Ahora las universidades—continua él— se han encargado de una reproducción inmediata; una exigencia que no hace caso al proceso de investigación, y todo proyecto a largo plazo está siendo aplazado, permitiendo la reproducción de pensamientos que no están siendo puestos en debate, y por ende, no se está innovando. Ahora, para referirme a la escuela, quiero tomar un ejemplo que Umberto Eco escribió hace poco para El espectador[3] donde hablaba del mismo fenómeno pero aplicado a la internet. Decía que para los jóvenes la historia es algo obsoleto, y que además no es necesario aprenderla porque se puede buscar en internet; pero cuando se supone que la accesibilidad a la información debería enriquecer el conocimiento ha hecho lo contrario. Frente a la primaria tengo un ejemplo más cercano: una de mis primas que en este momento cursa segundo grado, tenía como tarea aprenderse los géneros literarios, pero todavía tiene dificultades en la lectura misma. Es un poco como pretender explicar la gravedad sin haberla sentido en absoluto.  Aquí creo empieza el problema frente a la palabra. Se nos ha olvidado, como dice la frase de Bordelois al inicio de este escrito, que el lenguaje es la expresión del ser humano; entonces queremos que el niño, el adolescente y el adulto aprendan administración, sistemas, leyes; pero dejamos de lado el hecho que todo esto requiere del idioma y su buena comprensión. Además, dejamos de lado la esencia misma del lenguaje, su capacidad de trasmitir emociones y frustraciones. Aun así, estas solo son consecuencias de la inmediatez y, ahora sí, de los contenidos que se entregan a la sociedad.

 

Concebir la oralidad como el proceso de reflexión y entrega de uno hacia otro es lo que hemos perdido. Cuando uno se acerca a la enseñanza de la lectura, lo primero que logra divisar es que prima el carácter oral. Hace un tiempo en el Festival Internacional de Poesía que se realiza en Pereira, el poeta indígena Hugo Jamioy[4] hablaba sobre el proceso de resignificación de la palabra a través de un ejercicio que involucraba a la comunidad. El ejercicio consistía en reunir viejos y jóvenes para fundamentar una charla frente a las palabras que utilizaban; palabras que no eran entendibles entre ellos mismos, es decir, los arcaísmos y los modernismos.

 

Entender la importancia de la palabra desde la primera infancia, precisa volvernos conscientes del uso de la misma; esto para los profesores debería ser la esencia de su enseñanza. Pero ante todo, buscar replantear el acercamiento a lo escrito a través de la oralidad. Permite que tanto la persona que está dictando el taller o la clase haga uso de los recursos memorísticos, como que el que recibe dicha clase o taller se enfrente a la representación de la pasión del otro, y se despierte en él la pasión frente al mundo, en esa búsqueda por apalabrarlo, recordarlo. Dice George Steiner en Un maestro de lectura, que hay que entender el acto de la lectura como un acercamiento al arte y a la condición humana; esto a mi modo de ver es un ir en contra de la corriente que se plantea desde la influencia industrial, y busca en toda instancia que la educación vuelva a ser: ese habitar el mundo y sobre todo amarlo.

 

 

Referencias

Eco, Umberto (2014) La web llego para quedarse. Consultado en línea el 19 de abril de 2014. Recuperado de http://www.elespectador.com/opinion/web-llego-quedarse-columna-487648

Argullol, Rafael (2014) La cultura enclaustrada. Consultado en línea el 05 de abril de 2014. Recuperado de http://elpais.com/elpais/2014/03/25/opinion/1395742979_031566.html

Bordelois, Ivonne (2005) La palabra amenazada. Libros del Zorzal: Argentina.

Platón, Obras completas, edición de Patricio de Azcárate, tomo 2, Madrid 1871

 

[1]Platon. Obras completas. edición de Patricio de Azcárate, tomo 2, Madrid 1871

[2]Argullol, Rafael (2014) La cultura enclaustrada.

[3]Eco, Umberto (2014) La web llego para quedarse.

[4]Poeta perteneciente al pueblo indígena CamuentsaCabngCamntsáBiyá. Investigador de la oralidad.