Por: Julián A. Grisales Vásquez

♫ Un, dos, tres, cuatro…

La, lara, lala, lara… ♫

Canta aquel alegre pero temible asesino mientras golpea implacable con su arma al enorme anciano indefenso…

 ♫ Un, dos, tres, cuatro…

La, lara, lala, lara… ♫

Tararea tranquilo el hombre esa canción que conoce desde que era un niño, al tiempo que ataca con firmeza y constancia el cuerpo de su víctima…

 ♫ Un, dos, tres, cuatro…

La, lara, lala, lara… ♫

Continúa con su ronda infantil hasta que el cadáver de ese enorme anciano termina sobre el suelo con sus extremidades rotas por el golpe de la caída…

 ♫ Un, dos, tres, cuatro…

La, lara, lala, lara… ♫

Murmura mientras su aprendiz, su compañero, su cómplice, observa atento lo que acaba de hacer, al tiempo que se dispone a seguir su ejemplo…

 ♫ Un, dos, tres, cuatro…

La, lara, lala, lara… ♫

Canta alegremente ese joven leñador con su hijo mientras hacen su trabajo en un pequeño bosque cerca del hogar…

♫ Un, dos, tres, cuatro…♫