En definitiva, el trabajo de Son de Cuba es una apuesta por consolidar la identidad de su orquesta. Asunto social los ayuda en esa búsqueda del sello propio: los aciertos son evidentes. Además, el viaje al barrio, a los orígenes de la salsa, lo celebran los salseros que están cansados del pop que suena en la radio.
Por Jorman Sebastián Lugo
El barrio es el corazón del movimiento salsero. También la sangre y el alimento. Ahí, en ese microcosmos que se repite por todo el mundo latino, es donde la salsa surge y se reproduce; donde tiene impacto.
Por eso da lo mismo si a Juanito Alimaña lo velaron en Harlem, Aguablanca o El Callao. Porque todos reconocen en Lavoe los trombones que rasgan y las guajiras “arrastradas”, la forma de sus penas; a fin de cuentas, las mejores crónicas latinas, las que narran la vida del hombre común, las cantaron en forma de montunos.
Incluso, suburbios alejados de Caracas, Portobelo y San Juan, así como de Pereira, la pasión por esa música marginal y contestataria fue creciendo hasta el punto de producir orquestas que querían narrar su sentir en primera persona. Los barrios y las invasiones pasaron de corear “Me dicen el malo, porque no creo en las mujeres” a formar una orquesta que dijera “La cosa se ha puesto dura, el barrio caliente está”.
Así surgió Son de Cuba. Una orquesta que trata de desmarcarse de Matecaña y Yankó. De la primera porque cayó en el sonido tropical y no pudo darle ese sonido fuerte y urbano que caracteriza a la salsa, y de la segunda, porque estuvo en la moda de la salsa romántica. Aunque, de Yankó, hay que destacar Me llamaron salsa, un homenaje a los barrios latinos.

La orquesta nació en Cuba, la ciudadela ubicada al sur de Pereira. Este lugar tiene la particularidad de cultivar los ritmos africanos que cautivaron a la masa latina el siglo pasado. Además, al estar en los suburbios, los barrios crearon sus imaginarios desde lo popular y lo marginal.
Uno de esos lugares es conocido como Los 2500 Lotes. Una especie de gran terreno constituido por barrios que se confunden entre sí. Una amalgama de calles y callejones que suenan a salsa.
Sin embargo, Son de Cuba en sus inicios tuvo dificultades para sostener un grupo de músicos que le apostaran a un proyecto de largo plazo. Quizá por eso su identidad tardó en formarse, y en el principio, coquetean con lo romántico en uno de sus primeros singles, llamado Será, luego, lanzaron un bolero de Tito Cortes en versión salsa, Que muera de pena, con un sonido más vigoroso que el anterior.
Un afortunado encuentro
En ese momento vieron el norte en Nueva York. En los trombones de la Narváez y las trompetas de la Dicupé: dos orquestas distintas en sus propuestas y sonoridades, pero que compartían el rótulo de salsa dura.
En el camino, hicieron homenajes a ambas, especialmente en Medellín, ciudad que se distingue de Cali por cultivar entre sus melómanos el sonido oscuro de “La capital del mundo”.
De homenaje en homenaje, su propuesta se acercó más a los trombones que a las trompetas. Además, conocieron a Dewell Narváez, productor de esa orquesta, quien al final terminaría siendo uno de los padrinos de su primer álbum.
En Asunto social se encuentran siete canciones inéditas, todas paridas por William Alberto Cano y arregladas entre Ferney Clavijo, Hernando López y Juan Diego Duque. El octavo tema es un cover de Canguil, que supo grabar el ecuatoriano Héctor Bonilla. Los invitados especiales al disco son José Mangual Jr., Renzo Padilla y el mencionado Narváez.
Todo el disco está enfocado en las vivencias sociales. A veces parte de situaciones cotidianas para hacer un llamado a la conciencia, a mejorar los hábitos, a no juzgar sin saber; cuestionar el lugar de la música en la actualidad, haciendo una lista de los problemas sociales; el amor a una mujer ajena; la declaración de amor a la esposa en tiempo de guajira; rescatar, con un ejército de músicos, a la salsa.
Antes de abordar algunas canciones con lupa, hay que apuntar que ninguna canción llega a los cinco minutos de duración. Tienen un diseño que es fácil de consumir. El disco fue lanzado por Hit Musical Records en dos formatos: CD y LP.
Canción por canción
El tema que le da nombre al disco empieza con trombones aguerridos: un sonido oscuro y amplio. El disco incluye un solo de piano, donde Ferney Clavijo demuestra su calidad, con una intervención sobria y precisa. El cantante atina todas las notas y sonea sin perder la clave. La letra está enfocada en cómo superar los problemas a partir de la reflexión , hace un llamado a la conciencia, a vivir en la realidad, para que no haya más niños abandonados, más mujeres maltratadas. Además, habla de lo dura que está la calle. Por eso, en el coro se repite “Hay que cambiar nuestra forma de pensar”.
La cosa se ha puesto dura
El barrio caliente está
Donde quiera que tu vaya
Se nota la desigualdad
Están velando por ti
Esperando ese momento
Y cuando tú te descuides
A perder ellos te pondrán
Debemos hacer conciencia
Vivir en la realidad
Pa que esto ya se termine
Debe haber más igualdad
No más niños abandonaos
Hay que cuidar nuestros viejos
No maltratar las mujeres
Que nos dan su amor sincero
Salsa al barrio es salsa protesta: música con sentido colectivo. En la letra hay una fuerte crítica a la sociedad actual: los robos, la corrupción, la “payola”, la pasividad del pueblo. Hace una radiografía donde enumeran problemas pero va más allá y proponen, para acabar ese letargo, la salsa al barrio. Además, en sus primeras frases, apunta contra la industria musical, que ha encasillado a la salsa en una especie de pop, y le ha dado la espalda a orquestas como esta.
Oye, la salsa viene buscando su espacio en la sociedad
y aunque nos vengan tirando no podrán tumbarlo ya
Mira, atiende y cuídate bien
que si no eres de su agrado te pueden hacer perder
Ya nos tienen enredados los que dirigen la sociedad
se roban todo el dinero que es pa la comunidad
Venimos manifestando este abuso y este agravio
y para que nos escuchen les traemos salsa al barrio
Oye, despierta de ese letargo en que te has dejado meter
mira que te están tumbando despierta y cuídate bien
Mira, no sufras más el calvario
y para que nos escuchen les traemos salsa al barrio
Salsa al barrio, es salsa al barrio
Y es que venimos gritando que nuestra plata se la están robando,
Todos buscamos un mundo mejor y nuestra farsa que nos van dejando
Equivocados elegimos mal el hambre y la miseria nos quieren matar
Porque yo quiero que todos griten, ¡viva la salsa al barrio!
Oye, oye bien, ya no difunde mi salsa porque su cuota yo no quiero pagar
Están matando mi rumba con ritmos importados que están de moda
Con teja y cemento nos quieren comprar, del arte y la cultura se quieren burlar
Y es por eso que te lo digo, con esa mafia no trabajo yo
Oye, si no te ponen mi música yo te la llevo al barrio
Están matando mi rumba, ¡que viva la salsa al barrio!
https://www.youtube.com/watch?v=zNg2cW3kI4Q
Pa la batalla es el tema más duro del disco. Con mucho golpe, en la primera parte de la canción, hacen un listado de conocedores de la salsa y conforman un batallón que está listo para rescatarla. Las armas son los instrumentos y la pólvora es un guaguancó. Mencionan, entre otros, a Guillermo Suárez, propietario de La puerta de Alcalá, lugar que se destaca por su difusión y promoción de músicos y de espacios para conocer más sobre la cultura salsera. En la segunda parte, Renzo Padilla se luce y hace una interpretación limpia. Un verdadero acierto.
Oiga, que alguien me busque
A Jota o a don Guillermo el de La Puerta de Alcalá
Vine fue a divertirme con todos los conocedores de la salsa a rescatar
Me acompañan Carlos Márquez y Alex Gómez
Harold Suárez y también Carlos Van Van
Fabián Marín, Carlos Arias, ‘Fercho’ Restrepo. ‘Mono’ Vergara, Steven Meza, el sonero Hugo Gil
Alex Hurtado, y Yare allá en Medellín, Edison Loaiza y don Escudero y también ‘Juanca’ Madrid
Abra la puerta Don Quique, venimos Pa’ la batalla,
Con tumba y bongó todo vamos a pelear y a bombardear con güiro y maracas
Venimos armados hasta los dientes para el rescate de la salsa
Más refuerzos van llegando con ansia y con muchas ganas
Ya el batallón está en el campo, lanzando un misil de guaguancó.
Dieron la orden de atacar, en el campo nadie nos va a parar
La victoria se aproxima, no hay tiempo para descansar
Pero ven a luchar que la unión hace la fuerza
Escuchen William, Guillermo y Dewel Narváez nuestra gente está que arrasa.
Guajira con amor es la mejor canción del disco. Una guajira arrastrada que narra una declaración de amor a la compañera de vida. La trompeta pega cada nota y hace que la canción sea profunda: transporta a Cuba, la isla, y va dándole espacio al trombón, la clave y el tres, para envolverla en un tono más sucio, más urbano. El cantante, a pesar de no aprovechar las tonalidades que permite la guajira, con picardía brinda una interpretación aceptable.
Pa mí negrita
Hoy yo quiero dedicarte
Las líneas de mi canción
Porque me brindas tu amor
Y me cuidas a cada instante
Tú eres lo más importante
Que dios ha puesto en mi vida
Eres mi esposa querida
Y yo solo quiero amarte
Si tuviera que dejarte
Preferiría morir
Que dejar de compartir
Lo que tengo para darte
Oye este canto mi negra: guajira con amor
¡Ay! Mi negra
Mis hijos contigo, son una bendición
Yo quiero darte las gracias, por este hermoso amor
Pasan los días, pasan los años y aquí estamos los dos
En definitiva, el trabajo de Son de Cuba es una apuesta por consolidar la identidad de su orquesta. Asunto social los ayuda en esa búsqueda del sello propio: los aciertos son evidentes. Además, el viaje al barrio, a los orígenes de la salsa, lo celebran los salseros que están cansados del pop que suena en la radio. Así , como primer disco, deja la sensación de aventurar qué será lo nuevo que vendrá.





