‘SOMOS GENTE DE BIEN’, UNA PIEZA DE PUNK ROCK

Nos parecía que el coro de la indignación no se fortalecía con la posición de la víctima, de quien padece el poder. Sentíamos que se podía caer en una apatía derrotista y absurda.

 

Escriben / Joe S. Rodríguez y Cristina García – Ilustra / Stella Maris

“Desde el 28 de abril de 2021, el pueblo colombiano, en cabeza de sus jóvenes, se ha levantado contra el gobierno que prometió, no cumplió, traicionó, reprimió y, en los últimos meses, asesinó de forma indiscriminada. El movimiento de resistencia, cargado de rabia e indignación, ha intervenido la ‘normalidad’ de la vida cotidiana, fracturándola, creando una distancia insalvable entre: las cortinas de humo y los hechos, los discursos y las acciones, las personas, sus personajes, intereses y máscaras. Este tema, producto del deseo que encuentra oídos y voluntades dispuestas a crear, pretende expresar esta inversión de ‘lo real’ y sus valores. El dinero recaudado por su reproducción, será donado para los jóvenes de la primera línea. Porque cuando se lucha, sin tener nada qué perder… quizá se pueda tener todo, todo por ganar. Porque una acción sin esperanza, también puede ser alegre, jovial”.

Con esas palabras Joe S. Rodríguez, coautor de la letra de “Somos Gente de Bien”, introduce el video de la pieza sonora que, en clave de punk rock, traduce un sentimiento compartido y se suma con voz de denuncia a la narrativa del paro nacional.

A continuación, una narración a modo de reseña en la voz de los compositores Joe S. Rodríguez y Cristina García.

Como docentes activos en las marchas, algo nos unía moralmente con la masa diversa que salía a las calles: el dolor, la rabia y la indignación, nos acercaban y a la vez nos separaban. En algunos momentos no lográbamos vibrar con el tono de las consignas o la música que acompañaba las marchas. Nos parecía que el coro de la indignación no se fortalecía con la posición de la víctima, de quien padece el poder. Sentíamos que se podía caer en una apatía derrotista y absurda.

¿Era posible expresar la indignación con tonos de festividad, con energía y potencia? No se imprime la conciencia, únicamente, a través del dolor, sino de la jovialidad. Recordamos con mayor intensidad, momentos tristes y felices, nada más. Quizá por eso disfrutábamos expectantes las expresiones emergentes de los jóvenes, la apuesta performática del paro, su colorido multicultural y su festividad. Queríamos expresarlo con nuestras propias consignas, y describir en ellas lo que intuimos que estaba sucediendo: la inversión de todo.

La entrada para este tópico nos la ofreció el video de un chico caleño que circuló por las redes sociales. El joven advierte una fractura en la normalidad. Graba con su celular un camión de gasolina, varado, justo en el momento del desabastecimiento de combustible, en lo más álgido del paro nacional. “Lo del paro está jodido, miren: un camión de gasolina, sin gasolina. Y la moral es empujarlo hasta la estación de gasolina”, dice entre risas. Con esta ironía encara el leit motiv del paro, la inversión de lo real, lo normal y consuetudinario.

Pablo, Sebas y Yamy, por el enorme esfuerzo, al que solo un cuerpo y un alma joven pueden someterse. Fotografía / Cortesía

Así como este joven encontró el tono para narrar el contrasentido de nuestra realidad actual, nosotros, auscultábamos el dolor desde la palabra y despertábamos la memoria personal que nos susurraba el punk del “no futuro”, que nos permitió sobrevivir a nuestra propia muerte en los ochentas.

El proceso creativo se dio en una de las noches en las que el viaducto era el centro del tropel entre los jóvenes y el Esmad. Las bombas aturdidoras retumbaban en los pasillos del conjunto y toda su estructura. En un intento por comprender el movimiento azaroso, extraño y sumamente violento, que estaba transformando nuestro pacífico vecindario en un campo de batalla, expresamos ideas dispersas y tomamos apuntes de algunas frases. Luego las reunimos por núcleos temáticos y apareció una canción de punk, que definitivamente debía ser musicalizada y vocalizada.

Al siguiente día, en el viaducto que une Pereira y Dosquebradas, fue asesinado Lucas Villa. Para esa noche, las estrofas estaban organizadas, la armonía se había escogido, y la enviamos a nuestro amigo y maestro John Oquendo, en la ciudad de Medellín, quien se convertiría en el director artístico. Una grabación de voz precaria, en audio de celular, donde cantamos a dos voces la letra completa. En menos de dos horas se sumaron guitarristas, bajista, vocalista y dos creadores audiovisuales.  En una semana, la primera maqueta estaba lista; se le envió al caricaturista “Matador”, quien se sumó con la imagen de la carátula. Imagen cuya frase dio título al tema: “Somos gente de bien”.

Todos los convocados decían “sí” a este proyecto, que se convirtió en un proceso continuo de creación, donde cada quien fue encontrando su rol y su lugar. La responsabilidad musical y visual fue asignada a los jóvenes (Juan Pablo y Sebas), quienes representan una vía nueva, un lenguaje propio como forma de resistir desde la música y el arte. Luego se sumaron los encargados enseñarnos el funcionamiento de las plataformas digitales. Lo que había nacido de la inconformidad, y las noches de lágrimas e insomnio, nos había desbordado.

¿Quién advierte lo que deviene después de enunciar un deseo? ¿Qué resonancia puede tener en otras voluntades, mentes y deseos? Unas acciones se suceden en otras, convirtiéndose en una red indescifrable, que convoca la autogestión creativa. El azar del futuro se abrió a un juego de dados que hoy no culmina.

¿De qué habla “Somos gente de bien”?

 

I

Oye Colombia ¡Tú estás a la inversa!

Hoy tu escudo ¡está de cabeza!

Con presidente ¡Que no gobierna!

Y un expresidente ¡Que detona guerras!

II

La policía ¡No mantiene el orden!

Ella se infiltra ¡Siembra el desorden!

Ya no nos cuida ¡Nos está matando!

Ya no es segura ¡Nos está asesinando!

III

Revolución molecular ¡no disipada!

De gente de bien ¡que se encuentra armada!

fuerza pública ¡Que ya es privada!

Fuerza paraca ¡Ya identificada!

 

La realidad se fractura y deja de funcionar como “la normalidad”. Comienza a actuar de forma invertida, develando la distancia entre el discurso y las acciones, las funciones y los personajes. Este tema es un silbido en la calle, ese llamado que puede ser el saludo de un conocido, o un reclamo de un extraño, ese ¡eyyy tú!… Este tema es un llamado de atención, que te hace voltear cuando estás desapercibido. Un llamado de atención a Colombia y su perfil, hoy, patas arriba: “Oye Colombia, tu estás a la inversa”.  Atisba la inversión de tus propios valores, “Hoy tu escudo está de cabeza”.

El símbolo de la nación es expuesto por la población civil, en sus redes sociales y en las marchas, de cabeza, trastocado. El pueblo se identifica con la subversión que desea. Entre la tradición y el deseo de la población, se cierne una distancia infranqueable. Un símbolo patrio que se subvierte por efecto de las acciones equívocas de un gobierno grotesco y deja de operar como escudo.

Los personajes no cumplen sus funciones ortodoxas, y las que cumplen, evidencian intenciones veladas. “Un presidente que no gobierna”, “y un expresidente que detona guerras”. Ni el uno ni el otro, son sujetos de su propio discurso. Duque, personaje ubuesco, no gobierna ni su propia lengua. Uribe, creador de este personaje, gobierna tanto que detona la guerra que hoy padecemos. Lejos ha quedado la función diplomática del expresidente, lo di-plo-má-tico, se tradujo en plomo automático.

En la segunda estrofa se dibuja la imagen invertida de la policía: “Se infiltran, siembran el desorden, ya no nos cuida, nos están matando, ya no es segura, nos está asesinando” ¿Qué legitimidad puede tener la policía cuando ejecuta estas acciones?

La tercera estrofa expone cómo la estrategia de la RM no es disipada, porque los operarios a sueldo que tenían a cargo su extirpación silenciosa, “la gente de bien”, se expuso al ojo público, fuertemente armada. Acompañados de la fuerza pública, que ya es privada. Por fin, la fuerza paraca está expuesta en toda su amplitud, con miembros de una clase social determinada, identificada.

Finalmente, esta canción que hoy se reseña, surgida de la indignación y la ira compartida, se une al género punk de denuncia en contra de un Estado que, por sus acciones excesivas, ha perdido toda la credibilidad.  Agradecemos a las personas que reproduciéndola o bajándola de las plataformas, quieran por voluntad colaborar. Los jóvenes de la primera línea también lo agradecerán. Nuestro objetivo no es representarlos, ni mucho menos. Ya han hecho lo suficiente para tener la atención del país entero; un nombre, una identidad y un sentido para levantarse en la mañana. Solo pretendemos sumar, para no quejarnos, ni llorar. Sumar hasta donde la voluntad pueda, para erguir la cerviz y seguir.

Agradecimientos. A John Oquendo, por creer y direccionar. Pablo, Sebas y Yamy, por el enorme esfuerzo, al que solo un cuerpo y un alma joven pueden someterse. A Diego Builes, vocalista de Tinitus, por esa enorme voz. Alejandro López, Julián Serna, Kevin Ruiz, por prestar su talento musical, desinteresadamente. A Pacho, por estar ahí, testando y preguntando. A “Matador”, la piruca, por acolitar esta locura.

 

*Cristina García Londoño. Docente de Ciencias Sociales. Mg. en Filosofía moral y Política. Cristaga2005@gmail.com @cristaga2005

Joe Stevens Rodríguez R. Docente de filosofía. Mg. en filosofía moral y Política.  jsrodriguez@uniquindio.edu.co